Fraser Pirie: El acuerdo secreto

Cuando pensaron por primera vez en el retiro total, se habían dado cuenta del gran dicho talibán: —¡Ustedes tienen los relojes, nosotros tenemos el tiempo!

0

Fraser Pirie Robson.

En 1842, un ejército inglés pasa por el paso Kyber y ocupa Kabul. En vez de sentarse a tomar te, los dos generales son asesinados. Unos 16,000 soldados y civiles huyen al paso que baja a los llanos de la India. Los pastunes les disparaba de camino y luego, … los esperaron. En el paso Kyber, de 33 millas de largo, los afganos masacraron al entero contingente. Solo uno logró escapar. Ningún ejército que los hayan invadido ha logrado sobrevivir o pacificar el país.

El único sobreviviente inglés 1842 que sale de Afganistán

El paso Kyber.

Los militares norteamericanos, así como el director de la CIA en Washington formularon un acuerdo ultrasecreto con los líderes de los talibanes. En los últimos días de la retirada de Kabul, los talibanes conducían a los norteamericanos a un portón secreto en el aeropuerto de Kabul. También establecieron centros de llamadas para guiar a los norteamericanos a la evacuación. “Enemigo que se retira, puente de plata”, dice nuestro dicho.

La reunión secreta: El director de la Central Intelligence Agency, William J. Burns se entrevistó con el jefe talibán Abdul Ghani Baradar en Kabul. Fue el encuentro al más alto nivel entre los insurgentes talibanes y el gobierno de Joe Biden desde que tomaron la capital. El Director Burns es el espía de mayor nivel, un veterano condecorado y diplomático. Fue embajador en la Federación Rusa. Muy astuto, inteligente y capaz. De la entrevista final, saltan los acuerdos finales para la retirada militar.

Baradar es muy conocido en el ámbito afgano. Hace once años fue capturado por fuerzas especiales norteamericanas y paquistaníes y enviado a Guantánamo. En el 2018, fue liberado “a la Nelson Mandela” y de inmediato se distinguió como el negociador en jefe talibán en Qatar.  En esas reuniones el plan de paz fue discutido y firmado. Era el retiro de las fuerzas armadas del país. Luego también surgieron otras reuniones como en Moscú el 18 de marzo pasado. Baradar luchó en contra del ejército ruso y luego fue gobernador de varias provincias. Se conoce como muy amigo del fundador talibán Mohamed Omar.

Abdul Ghani Baradar

Al concluir los acuerdos pactados formalmente y ratificados por las bases talibanes, tienen ahora cuatro años para estar preparados ante la eventual salida. En ese ínterin, las fuerzas talibanas se agruparon y esperaron. Trataban de no atacar puestos de la OTAN. Atacaban más bien a las fuerzas del régimen afgano. Se dieron cuenta que los militares gobernistas eran unos corruptos e inútiles. O salían huyendo o vendían su armamento. Según algunos relatos, las fuerzas talibanes empezaron a encerrar las fuerzas del OTAN. No los atacaban, solo esperaban mientras los rodeaban militarmente. A como se iban retirando, de inmediato ocupaban sus cuarteles y posiciones. En siete días se tomaron el país.

El general Douglas Lute, general de tres estrellas, informó en el 2015:

—¿Qué será lo que estamos haciendo en Afganistán? No tenemos ni la más mínima idea de cuál es nuestra misión. Si el pueblo norteamericano supiera de esta disfunción total que ha costado 2,400 vidas…

—Estábamos desprovistos de entendimiento básico de ese país. No sabíamos que estábamos haciendo. No sabíamos nuestra misión.

Jeffry Eggers, un condecorado de la marina retirado quien luego trabajó en la Casa Blanca tanto de Bush como de Obama se preguntaba cuál fue el resultado de un gasto de 1 trillón de dólares.

—¿Que sacamos, se preguntaba Eggers?

Después de matar a Osama Bin Laden se quedaron sin una misión.

Efectivamente, el talibán, al ser afganos tenían su nacionalidad, sus contactos, sus lazos familiares en cada gobierno local. Los gobernistas estaban de acuerdo secretamente en múltiples instancias. Les vendían armas y municiones. El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, huye con la tesorería nacional de 193 millones de dólares.

Cuando pensaron por primera vez en el retiro total, se habían dado cuenta del gran dicho talibán:

—¡Ustedes tienen los relojes, nosotros tenemos el tiempo!

Soldados afganos en sus puestos, antes y después.

La OTAN principalmente, con ese inmenso poder militar y destructivo, una de las fuerzas más decisivas del mundo, entendió por fin, que la guerra sin fin debía de finalizar de inmediato. Pero sería el extraño Donald Trump quien supo instintivamente que era necesario cerrar definitivamente la guerra que nunca terminaba. Al final, tenía razón.

La gran mentira militar: ¡Lo que es muy molesto para nosotros en el Occidente, es saber cómo nos han mentido! Si mentido.

Porque el Washington Post, periódico contradictivo, ha hecho resucitar documentos secretos en donde señalan año tras año como los generales daban informes muy directos en donde señalaban los avances en contra del Talibán. Eran mentiras. No era cierto. Mentían descaradamente.

El coro de coroneles, generales, diplomáticos, agentes especiales y gran cantidad de burócratas seguían la línea establecida. Hace recordar la invasión de Bush a Iraq en busca de armas nucleares. Todo era una falacia. Pero cada uno, con el fin de asegurar su título, su puesto o trabajo, coreaba lo mismo. Es patriótico seguir la línea de partido.

La paradoja: Desde la invasión a Afganistán en el 2001, se invirtieron más un trillón de dólares en armamentos y en la reconstrucción del país. Algo más de 2,400 soldados americanos perdieron la vida con veinte mil heridos. Pero los afganos perdieron decenas de miles de soldados, civiles, e insurgentes talibanes.

Un abrazo final al despedirse unos militares en la base Bagram
COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box