Fraser Pirie Robson.

El jueves 11 de marzo de 2004, faltaban únicamente tres días para las elecciones generales. A las 7:36 de la mañana, diez explosiones simultáneas destrozan cuatro trenes en la red ferroviaria alrededor de Madrid España, conocida como Cercanías de Madrid.

De las explosiones han de morir 191 personas y 1.587 resultarán heridas. En el caos reinante, lo único que preocupa es sacar a los heridos y conducirlos a los hospitales de la ciudad.
La policía criminal española y los agentes inician sus investigaciones recorriendo las redes. Encuentran tres mochilas, de las cuales destruyen dos y la tercera que permitiría, debido a su contenido, iniciar las primeras pesquisas que conducirían a la identificación de los autores.

El 12 de marzo 2004, la policía busca frenéticamente pistas sobre el atentado ya que no se conoce quién lo hizo, ni mayores detalles. En eso encuentran una furgoneta en abandono y cuando la abren encuentran una mochila con una tarjeta SIM y otras pistas más. Son los primeros indicios. La tarjeta SIM que se había encontrado en la mochila, con su tarjeta activa, …desaparecía a las 72 horas. ¡La investigación ha de avanzar con máxima urgencia!

La furgoneta alquilada.

¿Quién lo hizo? Toda España se pregunta… ¿quién lo hizo? Los principales líderes políticos, a la cabeza el presidente, José María Aznar del Partido Popular y su ministro del Interior, salían en la televisión desde primera hora de la mañana y mantenían que la principal hipótesis era que era obra de ETA, la banda terrorista vasca.

El presidente Aznar prefería que fuera ETA porque le garantizaba las elecciones. De tal suerte, que el mismo gobierno da declaraciones públicas de su certeza sobre ETA. Inclusive, ¡ofrecen sugerencias a los cuerpos de seguridad por donde investigar! Pero los investigadores profesionales ya sabían en sí, que no fue ETA.

La primera pista que eliminaba a ETA era la placa de la furgoneta, ya que era su matrícula original. ETA siempre cambiaba la placa por una falsa. Al observar el cambio del modus operandi, las fuerzas policiacas eliminan a ETA como sospechoso.

Sin que el gobierno tomara nota, Al Qaeda reivindica el atentado dos veces. Primero por carta, enviada al diario habitual utilizado para los comunicados de la organización yihadista, “Al Quds Al Arabí” (el lugar santo árabe, o Jerusalén Árabe) en Londres, el mismo día 11 de marzo 2004. Justifica el ataque “por los ajustes de cuentas con España”. Dos días después, el 13 de marzo, los terroristas dejan una grabación en una cinta de vídeo dentro de una papelera cercana a la mezquita de la M-30 y avisan a Telemadrid: “Es una respuesta a vuestra colaboración con los criminales Bush y sus aliados”, dice un portavoz en árabe. Por su parte, ETA en otro comunicado enviado al diario Gara, reitera que no tiene nada que ver en los atentados.

El Gobierno de Aznar proclamó entre el 11 y el 14 de marzo que ETA estaba detrás del atentado. Y alentó todo tipo de noticias falsas o fake news sobre esa hipótesis, pese a las evidencias halladas entre los escombros de la explosión.

La investigación: Utilizando la tarjeta SIM todavía activa localizan el sitio exacto al cual han marcado y capturan el primer sospechoso. A la vez los investigadores al estudiar el tipo de dinamita plástica que se ha usado disponen del sitio donde fue utilizado originalmente en una mina en Asturias. Ahí capturan a José Emilio Suárez Trashorras, el hombre que vendió la dinamita a los terroristas.

Armando el rompecabezas criminal, los investigadores identifican la célula terrorista árabe y las fuerzas de seguridad rodean un apartamento al sur de Madrid. Cuando los terroristas se dan cuenta que no hay salida, ese mismo 3 de abril de 2004, deciden tomarse sus propias vidas y hacen estallar una bomba que inclusive deja herido de muerte a un investigador principal.

Al realizar el estudio forense, identifican plenamente a los siete principales integrantes de la célula: Lamari Abdennabi Kounjaa, Abdallah; Asri Rifaat Anouar; Mohamed y Rachid Oulad Akcha; Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino, y Jamal Ahmidan, El Chino.

Allekema Lamari.

El Ministerio del Interior: En concreto que tres días antes del atentado del 8 de marzo, el Ministerio del Interior supo que el terrorista Allekema Lamari había decidido realizar un grave atentado en España.

El Ministerio del Interior dio el informe de la llegada del terrorista Lamari, ¡pero las demás dependencias del estado español lo ignoraron! ¡Lo advirtieron, pero no lo creyeron!

Es muy interesante esta información porque pone otra vez de manifiesto que, en la organización de la seguridad de los ciudadanos españoles, ¡el gobierno de Aznar colocaba instrucciones/sugerencias para quitar importancia a lo relacionado con los hechos relacionables con las acciones militares de Aznar en contra de algunos países árabes!.

Los atentados dieron un vuelco a las elecciones. Un gran número de votantes cambiaron finalmente su voto a favor del Partido Socialista Obrero Español, ¡a causa de su irritación y el descontento que les producía la supuesta manipulación informativa del gobierno y su política exterior!

El traspaso de poderes más traumático de la democracia tuvo lugar el 18 de abril de 2004, apenas mes y medio después de la matanza de los trenes en Madrid que causó 192 muertos (el atentado se saldó finalmente con 193 fallecidos porque un policía murió el 3 de abril en la explosión provocada por la célula en un piso de Leganés).

Aznar y Rodriguez Zapatero, antes de una reunión en La Moncloa, el 13 de abril de 2004.

El Centro Nacional de Inteligencia: Después de los terribles atentados, todo el aparato investigativo español se refundió en el Centro Nacional de Inteligencia, el servicio de inteligencia de España. Fue tan necesaria esta acción para obtener la información necesaria oportunamente.

Esta mujer coloca un racimo de flores en el memorial al atentado de Atocha del 11-M.+

Por Fraser Pirie

El autor es empresario e investigador histórico. Cuenta con varios libros de historia y fotografía sobre Costa Rica: "Tiempos de héroes", "Nuestra Patria", "Cartago station", "El tiempo congelado". Articulista en medios de comunicación.