Fraser Pirie: El Derecho de un Pueblo a su cultura

En una reunión que era para presentarles nuestro plano terminado, la más alta Funcionaria del Museo muy estratégica y elegantemente, guardó silencio y me invitó a desistir y abandonar el proyecto.

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Fraser Pirie Robson.

Después de un año de conversaciones para precisar la razón de mi propuesta, la Junta Directiva del Museo Nacional de Costa Rica aceptó que  lleváramos a cabo una novedosa alianza Público-Privada, en donde acepté ayudar a construir y promover la construcción del nuevo Museo del Rey Guarco en las excavaciones arqueológicas de la ciudad indígena de Pura Pura, situadas en una parcela de 6 hectáreas en Agua Caliente de Cartago.

La Fundación del Museo del Rey Guarco fue tomando forma y la alianza se  firmó con la ilusión compartida entre todas las partes interesadas. La idea era construir un  edificio con los artefactos arqueológicos encontrados en la zona, así como un parque ecológico cultural patrimonial en sus alrededores, en donde se pudiera caminar por senderos establecidos adentro del sitio del antiguo pueblo originario. Claro, ese fue el preciso lugar en donde llegaría el adelantado Juan Vázquez de Coronado a negociar con el rey Guarco en 1562, porque el Señorío de Guarco se situaba por encima de todos los demás doce pueblos de la Zona Huetar Este del país.

Durante muchos años fue un cafetal que pertenecía a mi familia y luego de que en 1983, el INVU estableciera una urbanización en la zona, este bello e importante lugar pertenece al Museo Nacional de Costa Rica. Desde entonces el Museo prácticamente no ha realizado ningún tipo de obras excepto por algunas supervisiones en el sitio.  Después de 40 años, quizás ya era hora de empezar a levantar un gran centro patrimonial y turístico. Un lugar muy céntrico, en donde buses enteros de jóvenes estudiantes del todo el país pudieran llegar y conocer las raíces de la Primera Nación. En este sentido el desarrollo turístico del pueblo y de la zona sería un inmenso imán que durante todo el año atraería turistas tanto costarricenses como extranjeros.

Vista del frente a parqueos y salas de exhibiciones. Museo Municipal Rey Guarco.

Soñé con exhibiciones, charlas, eventos culturales, restaurantes, ventas de artesanías y todo lo referente a un eje de desarrollo para el pueblo de Agua Caliente y mi querida Cartago.  La primera inversión que realicé, con la venia del Museo, fue volver a medir la propiedad con topografía precisa. Se hizo un estudio que duró varios meses en un terreno bordeado por la quebrada El Molino, en donde a un metro bajo tierra, para la inmensa alegría de los vecinos, las tumbas olvidadas por el tiempo, fueron apareciendo una a la par de la otra. Como el Museo no tiene presupuesto para este tipo de investigación arqueológica, yo personalmente cubría las semanas de trabajo del personal que afanosamente excavaba en el sitio.

En ese momento fue interesante ver a un grupo grande de estudiantes de la Universidad de Costa Rica, llegar y descubrir un empedrado que conduce hacia el sur, al río Agua Caliente, donde en esos tiempos remotos, las fumarolas del agua que hervían en el río, servían para las curaciones y ceremonias mágicas de los Huetares que habitaban nuestra verde y prolifera zona.  El entusiasmo se fue contagiando y se desbordaba en todas las partes involucradas, ante la promesa de un gran trabajo arqueológico en el pueblo originario de Pura Pura.

Para ese entonces ya estaba involucrada nuestra Municipalidad de Cartago, con don Mario Redondo a la cabeza del proyecto en lo que le correspondía.

Vista de edificio moderno y de diseño espectacular.

De propio pecunio y entusiasmo juvenil, el arquitecto de mi empresa propuso un edificio impresionante y ultra moderno; un poco al estilo Guggenheim Bilbao.  Un plano originalmente acordado entre las partes, que pretendía brindar un orgullo especial a todos. Sin embargo, luego de muchas conversaciones con los más altos funcionarios del Museo, al presentarse ante ellos el plano terminado, el sueño empezó a morir en manos de su Señora Directora, doña Rocío Fernández Salazar, quien hasta el momento había estado absolutamente involucrada en el proyecto como los funcionarios institucionales del área arquitectónica,  quienes en ese preciso momento hablaron de que tenían un plano arquitectónico iniciado.

¡Yo ya no puedo seguir callando!

Allí me percaté de que habían decidido pasar por alto la propuesta de la Asociación de Vecinos de Agua Caliente y la Fundación del Rey Guarco. La Asociación de Vecinos también trabajó con gran dedicación en el proyecto. La propuesta con la que gestionamos el apoyo institucional económico de la Municipalidad de Cartago para este enorme proyecto cultural.  En ese momento realicé que ya no éramos necesarios en los planteamientos del Museo, porque por medio de nuestra intervención, ya ellos habían conseguido los fondos necesarios.  Quisieron continuar con el proyecto sin ningún tipo de alianzas estratégicas. Desearon hacerlo sin el apoyo de la sociedad civil organizada y de la Fundación que los respaldaba.  Así las cosas, el proyecto se ha estancado en las gavetas institucionales.

Vista a la entrada principal. Museo Municipal Rey Guarco, Cartago.

Lo que en efecto sucedió fue que en una reunión que era para presentarles  nuestro plano terminado, la más alta Funcionaria del Museo muy estratégica y elegantemente, guardó silencio y me invitó a desistir y abandonar el proyecto. O sea, así fuimos despedidos los que iniciamos y trabajamos en una participación desde la sociedad civil, en lo que sería el proyecto más importante que el Museo Nacional ejecutaría en los últimos tiempos.

Así nos despidieron hace unos meses.  El Museo volvería a bajar su intensidad para regresar al mínimo esfuerzo con un plano propio que supuestamente estaban iniciando.  El señor arquitecto del Museo proponía muchas oficinas administrativas escondidas en el interior del edificio y nosotros teníamos en mente una participación innovadora e interactiva con el público, con sitios luminosos de exposición para los artefactos arqueológicos, excavaciones frente a los visitantes y una atención cultural y educativa para todo público. Lo hablamos muchas veces y al final tristemente, …sucedió lo que sucedió.

¡Yo ya no puedo seguir callando!

Aunque fui invitado a desistir aún no puedo darme por vencido. Así son los grandes sueños: tienen vida propia. He propuesto utilizar terrenos municipales baldíos frente al sitio que pertenece al Museo para que allí se construya el Museo Municipal del Rey Guarco.  Vamos a ver qué resuelve, durante este año nuevo, nuestro comprometido Señor Alcalde. Una persona con la que nos reunimos varias veces, junto con los vecinos de la comunidad y quien en numerosas ocasiones ya ha hablado sobre este importante proyecto cultural para Cartago, la cuna nacional de la cultura precolombina.  Año nuevo, vida nueva….

Deseo aclarar que este novedoso proyecto pertenece exclusivamente al  pueblo de Agua Caliente, a la Asociación de Vecinos del lugar y las fuerzas vivas de Cartago. Yo solamente he sido el facilitador de un sueño comunitario.  Mi mayor anhelo es que sea un proyecto turístico fabuloso, en donde muchas familias emprendedoras puedan dar forma a sus planes innovadores para atender el turismo que llegaría a la zona con ventas de souvenirs, tiendas artesanales y pequeños restaurantes.

Agua Caliente se beneficiaría del transporte de buses, taxis y todo tipo de  emprendimientos paralelos. Este gran sueño sería la realización de un proyecto puramente cartaginés para los cartagineses.  Con el tiempo y los esfuerzos realizados esto ya se ha convertido en un derecho cultural realizable para nuestro pueblo.

¡Yo ya no puedo seguir callando!

Espero que la Señora Ministra de Cultura, doña Sylvie Durán Salvatierra, en algún momento se reúna con nuestro Señor Alcalde, don Mario Redondo, para que él sea la persona que le explique lo que ha sucedido con este maravilloso proyecto que hoy duerme el sueño de los justos en los escritorios del Museo Nacional, después de tantos meses de esfuerzo y trabajo. En efecto, el esfuerzo mínimo.

 


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