Fraser Pirie: El Penacho de Moctezuma

Que se devuelvan y regresen a Costa Rica los tesoros nacionales de la colección Keith y otras, actualmente depositadas en los museos de Washington y Nueva York.

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Fraser Pirie Robson.

El estupendo penacho de del rey mexicano o tlatoani Moctezuma Xocoyotzin (1466-1520), pasó de mano en mano hasta que por fin terminó en el Museo de Etnología en Viena, Austria.

El penacho contiene más de 222 plumas de quetzal. A pesar de que en la actualidad está muy deteriorado, ¡su valor estimado por el gobierno austriaco es de 50 millones de dólares! Ha sido solicitado por el gobierno mexicano desde el siglo XX. Inclusive se ofreció un intercambio por la carroza dorada del emperador Maximiliano de Habsburgo, sin éxito alguno.

El Museo de Etnología de Viena se ubica adentro del Palacio Imperial de Hofburg que posee un cuarto de millón objetos etnográficos y arqueológicos de Asia, África, Oceanía y América.

La Lanza del Destino

El centurión Cayo Casio Longinos estaba al mando de los soldados romanos en la Crucifixión de Jesucristo en el Gólgota, y fue quien atravesó el costado de Cristo con una lanza. Esa lanza se conoce místicamente como la Santa Lanza.

Según una tradición, el centurión padecía de una infección en los ojos y al caerle unas gotas de sangre del Divino Maestro fue curado milagrosamente. Luego se convirtió y fue martirizado. La lanza fue guardada celosamente por sultanes, reyes y emperadores. Finalmente quedó en donde los nazis creían se encontraba en el Museo Hofburg en Viena. Hitler anhelaba la posesión de la Lanza del Destino, a la que se le atribuían grandes poderes. Se cree que el líder que la posee se beneficia de los poderes que emana, sosteniendo el destino del mundo en sus manos, para bien o para mal. Se suponía que otorgaba la victoria por siempre a su poseedor, y la derrota y muerte a quien la perdiera. Uno de los primeros actos oficiales de Hitler fue el ir hasta Viena en procesión; llegó al museo, y tomó posesión física de la Lanza del Destino. Hitler creyó que él poseía el poder para sobreponerse a todo y conquistar el mundo.

El 30 de abril de 1945 la compañía estadounidense al mando del teniente William Horn, fue enviada en busca del tesoro de los Habsburgo. Por casualidad, un proyectil había facilitado su tarea, dejando a la vista la entrada de la bóveda, y encontró sobre un lecho de descolorido terciopelo rojo la fabulosa lanza de Longinos. El teniente Horn extendió la mano y tomó posesión de la lanza en nombre del gobierno de los Estados Unidos. Y a unos cientos de kilómetros de distancia, en un bunker de Berlín, Adolf Hitler esa misma tarde se quitaba la vida.

El 7 de enero de 1946 el general Patton la devolvió a Austria, donde se encuentra actualmente expuesta en el Tesoro Imperial, una de las colecciones del Palacio Imperial de Hofburg.

El busto de Nefertiti

El 6 de diciembre de 1912, un equipo alemán dirigido por Ludwig Borchardt (1863-1938), encontró en Tell el-Amarna, la célebre cabeza de Nefertiti. Excavaban la casa del jefe de escultores Tutmosis y se encontraron con el más bello tesoro.

—Es indescriptible, escribió Borchardt. ¡Tienes que verla con tus propios ojos!

La obra fue objeto de polémica por la forma en que salió de Egipto. Al final de la campaña, en enero de 1913, Borchardt negoció con el Servicio de Antigüedades egipcio el reparto de los objetos. El inspector al cargo no identificó muy bien el valor del busto y autorizó su salida. Esta y muchas más piezas acabaron depositados en el Museo Egipcio de Berlín hasta 1923. La excavación de Borchardt obtuvo entre 7.000 y 10.000 piezas, de las que 5.000 se conservan actualmente en Berlín.

Nefertiti, la más bella del valle, fue hace 3,400 años la esposa del Faraón Akhenatón. Su hijo por medio de otra consorte, fue el célebre Tutankamón.

Borchardt presenta el busto en el lugar en la ciudad perdida de Tel Al-Amarna, la nueva ciudad del Faraón Akhenatón. Fue este faraón, quien por primera vez en la humanidad declaró que Dios es solo uno.

Se desató un problema diplomático entre Alemania y Egipto. El director del Servicio reclamó la devolución del busto y presionó a El Cairo para retirar a Alemania el permiso de excavación en Egipto. El rey Fuad I medió para levantar esta veda a cambio de la restitución. Pero Nefertiti se había convertido ya en un icono para Alemania. Hitler, encaprichado por la obra, dio marcha atrás a las negociaciones. Hasta hoy han sido reiteradas las negativas de devolverla a su lugar de origen.

La Puerta de Ishtar

La Puerta de Ishtar se convirtió en la octava entrada fortificada de la antigua ciudad de Babilonia, ubicada en lo que en la actualidad es Irak. Fue construida en el año 575 a. C. por Nabucodonosor II en el lado norte de la ciudad. Hoy se ubica en el Museo de Pérgamo en Berlín.

La Puerta de Ishtar de 12 metros de alto, estaba esplendorosamente decorada con relieves de ladrillo vitrificado, imágenes de dragones y toros.

La puerta de Ishtar fue hallada en Babilonia entre 1902 y 1914 y trasladada de inmediato a Berlín. Otras partes de la puerta como leones, dragones y toros se ubican en el Museo Arqueológico de Estambul, el Instituto de Artes de Detroit, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Instituto Oriental de Chicago, el Museo de la Escuela de Diseño de Rhode Island y el Museo de Bellas Artes de Nueva York.

En 2002, hubo una solicitud para que la puerta fuera devuelta a Irak con resultados infructuosos.

Los Mármoles de Elgin

Quizás la rapiña más grave y polémica hoy en día, consiste en  la apropriación de los conocidos mármoles de Lord Elgin. El embajador Elgin ante la corte otomana residente en Atenas, en esa época bajo el dominio otomán, queda autorizado para enviar unas rocas de poco valor al regreso a su finca en Escocia. Así, ¡ordena empezar a extraer los mármoles del Partenón de Atenas, el edificio en el alto del Acrópolis!  Hoy una de las grandes maravillas del mundo.

Se considera que el famoso ladrón de arte, falsificó la firma del sultán para extraer entre 1801 y 1805, la mitad de las esculturas decorativas del Partenón. En total, la colección representa más de la mitad de sus esculturas decorativas: 75 metros de los casi 160 que tenía el friso original; 15 de las 92 metopas; 17 figuras parciales de los frontones, así como otras piezas de arquitectura.

En la actualidad, aproximadamente dos terceras partes del friso están en Londres y el resto permanece en Atenas o disperso en otros museos. El friso se cree que representa la procesión de las panateneas, una procesión en la que participaba todo el pueblo de Atenas para llevar a la diosa Atenea un peplo de lana recién tejido.

Lord Elgin, brigante y aventurero no fue el único en robar piezas de Grecia, pero si quizás el más temerario. Hoy, el Gobierno de Grecia considera que toda la colección deberá volver a su sitio y ser expuesta en el moderno Museo de la Acrópolis en Atenas. La posición griega hace referencia a la integridad del monumento, ya que los mármoles no son piezas independientes, sino que fueron arrancadas, desmembradas de un único monumento. La colección de mármoles residen desde hace 210 años en el Museo Británico en Londres. 

Mientras el debate continua ente pillaje y conservacionismo, recientemente el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York acordó devolver dos estatuas, denominadas los Asistentes Arrodillados, que fueron saqueadas del templo de Koh Ker en Cambodia en 1970.  Koh Ker fue la antigua capital de Cambodia en el año 900.                   

El oro indígena de Costa Rica

En el año 1871, el intrépido Minor C. Keith empezó su increíble aventura de traspasar la impenetrable jungla y conectar la costa atlántica con San José. En el libro “Keith y Costa Rica”, el autor explica como Keith tuvo que viajar a Guácimo por la Línea Vieja, para ubicar el correcto paso de un río que no permitía un fácil acceso. La noche anterior un fuerte aguacero azotó la región y observó un inmenso árbol caído. Únicamente que al acercarse observó piedras brillantes que resultaron ser huacas de oro, ¡que brillaban en sol mañanero! De inmediato ordenó pasar el puente en ese mismo sitio, porque consideraba que era una señal divina. El lugar definitivamente fue el correcto para construir el puente.

      

Esta secuencia fotográfica nos muestra el troli-car llevando al fotógrafo en donde inspeccionan la ribera del majestuoso río Reventazón, con su neblina tapando el pesado manto vegetal de la selva.

Al recoger las huacas y piezas indígenas, se enamoró del oro indígena y se propuso investigar a fondo el hallazgo. Ese sitio es hoy conocido como Sitio Las Mercedes, dentro de la Earth en Guácimo.

Durante tantos años, los yacimientos indígenas han quedado a la merced de los huaqueros sin responsabilidad alguna. Pero ya la ley protege los sitios en donde sean descubiertas tumbas de los primeros habitantes del paraíso de Costa Rica.

Por ejemplo, en 1896, el arqueólogo Carl V. Hartmann, descubrió y se llevó dos esculturas o monumentos de 1.85 m. que se exhiben en la galería del Museo Etnográfico de Estocolmo, Suecia. Por su parte, Keith en su testamento dona su colección de 16,000 piezas de cerámica, piedra, jade, y de oro precolombino al Museo de Historia Natural de Nueva York, de las cuales 5.000 piezas llegaron al Museo de Artes de Brooklyn, en donde todavía se exhiben.

La exhibición de oro centroamericano en el Museo de Historia Natural de Nueva York.

La exhibición de oro centroamericano en el Museo de Historia Natural de Nueva York.

El oro indígena de Costa Rica, contiene muchas piezas o huacas como la segunda arriba a mano izquierda. También desde luego las piezas morfológicas.   

Los grandes museos del mundo contienen miles de objetos robados y saqueados en sus inmensas bodegas. En muchos casos, como los que he señalado en este artículo, las piezas son simbólicas de la cultura y de la historia de una nación. Pero como suele ocurrir, los países que fueron expoliados de sus riquezas propias, difícilmente pueden reclamar exitosamente la devolución de su patrimonio cultural.

Pero, el mundo está cambiando y quizás ahora, al más alto nivel diplomático, pueda Costa Rica rogar que les devuelvan sus preciadas colecciones de oro para que regresen hasta de donde una vez partieron. Las estatuas de Hofmann en Suecia y las obras majestuosas de nuestra patria han de regresar. Ya podrán ser vistas y apreciadas en las galerías del nuevo y muy moderno Museo de Jade en San José.

Que se devuelvan y regresen a Costa Rica los tesoros nacionales de la colección Keith y otras, actualmente depositadas en los museos de Washington y Nueva York.

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