Fraser Pirie: El protector de los niños

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Fraser Pirie Robson.

Hay un hombre entre hombres, que me merece un gran respeto. Se acostumbró a dormir en el suelo, pero le da de comer a cerca de 70,000 personas cada día.

En el edificio de dos torres que logró edificar de la nada, recoge y alberga niños en problemas, niños en abandono y en peligro y los trae a su centro en Cristo Rey. Sergio Valverde nació en Cristo Rey en una familia muy trabajadora, de respeto y responsabilidad.  Se desempeñó como guarda hasta que por fin pudo entrar al Seminario Mayor.

Ya como sacerdote de las Iglesia Católica,  hace unos 20 años,  una noche lo vimos  ayudando a personas de calle en las cercanías del Cine Líbano.  Los ayudaba con comida y asistencia en sus temas de salud.  El Padre Sergio empezó su labor al salir a las calles con un termo de café, aguadulce y 2 bolsas de pan cuadrado. ¡Al poco tiempo se le fue uniendo más gente hasta pasar  de los 1.000 platos de comida diarios repartidos! ¡Eso es trabajar por el prójimo!

Esa experiencia lo marcaría para siempre porque encendió en él una gran pasión por ayudar a los demás. Pasar hasta altas horas de la noche en la calle, le hizo acostumbrarse a dormir dos o tres horas al día, porque debería estar de nuevo listo para enfrentar la siguiente faena con los niños y las familias de Cristo Rey que ya empezaban a llegar a su pequeña Iglesia en búsqueda de ayuda material y espiritual.

 

Llega el carrito repartidor. El Padre Sergio empieza a atender.

Las fotos hablan mejor de que las palabras mismas. ¡El Padre Sergio en acción!     (Fotos: CR Hoy)

Entre tanto trabajo en las calles, ayudando a aquellas personas invisibles, que están por debajo del radar social nacional, empezó el rescate de la niñez en riesgo social. Niñas y niños de todas las edades que son llevados a su encuentro en búsqueda de alimento y alivio de los pesares que sufren sus familias diariamente. Todo empezó en un galerón y hoy en día en su edificio de dos torres, fruto de su incansable trabajo y de la colaboración de miles y miles de costarricenses que se identifican con su labor, y de trabajadoras sociales que trabajan afanosamente atendiendo a los niños.

Al frente del edificio, llegan camiones y vehículos para entregar todo tipo de ayuda. Ropa, comestibles, sacos enteros de frijoles, arroz y aceite. Un camión sale mientras que otro espera su turno para entrar y descargar. Son manos amigas que llegan a descargar. Luego en la bodega se clasifica la ropita, se almacenan los galones de aceite y granos básicos.  ¡Siempre falta el “Corn Flakes” para el desayuno de cientos de niños!

Una fiestecita de cumpleaños en uno de los comedores.

El Parque Arca de Noé, un parque que antes estaba tomado por los adictos, hoy está totalmente cambiado y mejorado para la diversión de los niños y jóvenes de Cristo Rey. Un pequeño zoológico y una laguna artificial son parte del sueño de un hombre de Dios que ha implantado una nueva cultura de ayuda social.

Cada mediodía y al caer la noche salen las brigadas de alimentación. ¡Calculan alimentar a quinientos adultos dos veces al día! (Foto: Canal 7)

Detrás del escenario, un grupo grandísimo de personas voluntarias trabajan para preparar los alimentos. Con mucha higiene y mucho amor, terminan el desayuno para seguir con los almuerzos y luego con las cenas.

Esta es una increíble labor.  En medio de una organización ejemplar, muchas personas preparan los comestibles, otras señoras llenan los platos, para que luego otras que atienden las mesas.  Conforme van pasando los años, La Asociación ha ido creciendo para hoy en día atender  en Costa Rica a alrededor de 70.000 beneficiarios, de los cuales 52.000 son niños, distribuidos en los siguientes lugares: Zonas Rojas de San José:  Alajuelita, Sagrada Familia, Barrio Cristo Rey, la Carpio, y León XIII.

Alajuela: El Infiernillo, Laura Chinchilla, Tuetal Norte y Sur, Trópico 1 y Trópico 2, El Erizo y Los Ángeles; en Upala;

Heredia: Guararí y La Milpa.

Puntarenas: Juanito Mora, 20 de noviembre, Aquí Corre la Sangre, Las Parcelas, Padre Pío, Barranca, el Roble y El Carmen.

Hay muchas instituciones, empresas y personas de gran corazón que ayudan y cooperan en este esfuerzo único y ejemplar en Costa Rica. Se podrán ustedes imaginar, que para inicio de clases cada año, necesitan acerca de 50,000 cuadernos. De igual manera, la ropa debe ser nueva y limpia. Es que para el Padre Sergio, los niños se merecen lo mejor. En la nueva torre, hay consultorios médicos, dentales y sicológicos, donde los profesionales ofrecen sus servicios a la comunidad.

Dichosamente la Asamblea Legislativa le ha aprobado en primer debate, una suma importante de dinero para la construcción de torres de apartamentos, para albergar a tanto niño y adolescente. Para esta próxima navidad, antes del 15 de diciembre, el enfoque es en regalitos para los niños. Siempre piden que no sean de baterías, porque las familias luego no las pueden reponer.   Generalmente el Padre llena el Estadio Nacional con niños felices que esperan su regalo en Navidad.

Este es un ejemplo de humildad, caridad y amor al prójimo que no puede ni debe pasar por desapercibido.  ¡Gracias Padre Sergio!

Este hombre es el valiente y singular Padre Sergio Valverde.

 


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