Fraser Pirie: Las Cien Voces

Más bien, el costarricenses en su sabiduría y astucia innata, parece creer más en el pensamiento grupal. Creemos más, cuando las mismas cien voces nos llevan a un evento. Confiamos más, cuando son agrupaciones y emana de un pensamiento colectivo. O sea, ¿quién puede creer en una llamadita salvadora de La Reforma? Ya un político solitario no es de mucho confiar, salvo que lo conozcamos a fondo. Esa fue la suerte de don Abel Pacheco. Era amigo íntimo de la televisión. Nunca nos engaño e hizo un muy buen gobierno.

0

Fraser Pirie Robson.

En la gigante, populosa y muy productiva China Comunista, se le indica adónde vas a estudiar y su lugar de trabajo. Recuerda a la novela distópica de 1984 de George Orwell, el efecto del Hermano Mayor que te está viendo, es hoy una faceta vivida a diario por los millones de sus ciudadanos.

En nuestro país hay personas que desean llegar a ese estado o nivel de disciplina. Si fuéramos más ordenados y obedientes, … sería muy bueno para todos. Dichosamente, no es posible tanta cohesión. Porque aquí hablamos hasta por los codos. Yo al igual que todos los millones de habitantes, puedo opinar sobre cualquier tema nacional. Del maleficio que dicen que enterraron en el estadio de Cartago, pero que nunca se ha visto, hasta de temas de importancia. Es que los ticos sabemos de todo y tenemos lengua. De los que ven los ovnis hasta los agüizotes de la lotería. Hay otros, que por una módica suma hasta te adivinan el número del premio mayor. Un país con esas dimensiones y particularidades, en donde todos hablan, establece condiciones aventajados para seleccionar el líder de turno.

Cuando salta un proyecto, un tema nacional, las cien voces empiezan a entonar el sí, pero no. Otros más entendidos cantan el no, pero tal vez sí. El sino no, o el no; si, voy a ver. Se nos hace un enredo tal, pero la cien voces tienen también su particular encanto. ¡Porque es la democracia desorganizada, pero a la vez, …muy organizada a la tica!

En Hong Kong vimos a la policía secreta recoger a los jóvenes manifestantes. Hablar es peligroso en la China, y reunirse más de cien, penado por ley. En la bella Costa Rica, si un grupo se va a reunir, más bien vamos más de la cuenta para echarnos el vinazo o figurar. En Costa Rica las cien voces opinan de todo y, sobre todo.

Mao y Lin Bao con guardias rojos durante la Revolución Cultural de 1966. El libro rojo del pensamiento correcto de presidente Mao.

¡No a confundirse con la versión china del gran timonel, Mao T. Sung! ¡Que florezcan 100 flores, que 100 escuelas de pensamiento compitan!, decreto Mao.

Así que, a mediados de 1957, miles de intelectuales se animaron a participar y enviaron sus mensajes en los que pedían auténticas libertades, eliminación de la persecución y hasta la abolición del comunismo. Cuando Mao presenció semejante avalancha de demandas de cambio contra su espléndida revolución, comprendió que había cometido un grave error. Más de 550.000 personas identificadas como desviacionistas derechistas, fueron humilladas, encarceladas, degradadas en sus puestos o despedidas de ellos, mandadas a campos de trabajos forzados o de “reeducación”, torturadas o asesinadas. Miles murieron. Pero como la historia tiende a repetirse, hasta el pueblo chino llegará un día a su libertad plena.

En Costa Rica en cambio, se ve con buenos ojos todas las intervenciones posibles. Hemos como sociedad perdido el temor a ser perseguidos como en los años cuarenta, con las figuras de Tavío, el mercenario cubano o el mítico Mitajuana. El ICE gastó millones de dólares esperando el resultado de las conversaciones y deliberaciones de los ciudadanos ancestrales del proyecto Térraba. Pero, así es nuestra nueva identidad nacional. Costa Rica tiene algo de parecido con la sociedad israelita. Dos israelitas se pueden sentar y discutir el mismo tema hora tras hora sin que uno escuche al otro. ¡Debe ser desesperante!

La estatua en el río Rin de una lorelei o sirena, que al cantar sus aullidos muy propios conducían a los marinos fluviales contra las rocas.

No me cabe duda, que uno de los fuertes bastiones de nuestra longeva democracia son las cien voces.  Hemos visto en nuestra propia antigüedad democrática como nación, cuando solo una voz nos ha cantado la canción de las sirenas del mar. De alguna manera, sabemos que esos cánticos de sirenas nos pueden llevar al verdadero desastre.  Difícilmente creemos en un solo hombre. Tal fue el cántico de sirena de un Hitler que cautivó a una nación muy culta y la llevó al despeñadero. La voz populista de Hugo Chaves destruyó en gran medida a su país. Maduro en cambio solo vive de la rapiña.

Más bien, el costarricenses en su sabiduría y astucia innata, parece creer más en el pensamiento grupal. Creemos más, cuando las mismas cien voces nos llevan a un evento. Confiamos más, cuando son agrupaciones y emana de un pensamiento colectivo. O sea, ¿quién puede creer en una llamadita salvadora de La Reforma? Ya un político solitario no es de mucho confiar, salvo que lo conozcamos a fondo. Esa fue la suerte de don Abel Pacheco. Era amigo íntimo de la televisión. Nunca nos engañó e hizo un muy buen gobierno.

Me gusta mucho la idea de una mujer presidente. Son más reacias a cometer injusticias con la tesorería nacional. La mujer y madre costarricense tienen la misma capacidad empresarial, sagacidad e inspiración de nosotros los hombres. Manejan las cuentas con delicado acerbo. A muchas no les gusta el engaño, aunque lo temen.

Democracia participativa: En Costa Rica, pequeña entre las naciones, pero grande a los ojos de muchos, vivimos en una democracia participativa, en donde todo un país democrático escucha la voz de sus ciudadanos por el bienestar común. Debe ser difícil sincronizar los deseos de las cien voces. Solo un líder y presidente que sepa escuchar, lo podrá lograr y llegar a buen puerto.

Mil voces en la China claman por la libertad de Hong Kong, pero detrás de ellos hay una sola voz que emite las directrices. ¡El nuevo presidente Biden dice que el Presidente Xi no tiene un solo hueso democrático en su ser! Más en cambio, encontramos que, en la grandeza democrática de Costa Rica, las cien voces consultan y hablan con sus familiares, madres y padres, allegados y conocidos, para llegar a mil voces que nos dirigen por el mejor sendero posible. No podemos confiar en uno solo, sino bendecir al candidato que viene con mil y diez mil voces detrás de él o ella.

Los improvisados: Ya saltan individuos que se quieren lanzar al redil. Son los toreros improvisados. Me recuerda el lamento de “La Barca”, ¡en donde Luis Miguel canta de “los caprichos de tu corazón”!

Costa Rica y toda nación debe examinar, para eliminar de la contienda a personas que vienen por problemas de auto estima dañados, populistas, que en sí, no dejan de ser mentirosos, y personas sin experiencia. Mas bien busquen personas que vengan de organizaciones de estudio de la problemática nacional, personas con capacidad empresarial para gobernar. Ya no hay lugar para los hijos de los caudillos del ayer.

Queremos personas honradas, que pongan sus manos en el altar de la patria, y no en las prebendas.


COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box