Fraser Pirie: Los Perros de Guerra

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Fraser Pirie Robson.

De repente, bañado en sudor y gritando se despertaba tarde por la noche. Eran las tropas contrarias atacando con bayonetas y el al disparar de vuelta, las balas, las descargas de su fusil caían sin fuerza alguna al suelo. Esto pasaba a menudo a mi padre durante diez años después de la Segunda Guerra Mundial en donde participó activamente. No había ayuda médica, sino la advertencia de su propio padre que lo amonestaba a ser valiente y enfrentarse solo al problema. El tema de ser hombre. Las pesadillas eran recurrentes y abrumadoras.

El Trastorno de Estrés Postraumático es una enfermedad de salud mental desencadenada por una situación aterradora, ya sea porque la persona la haya experimentado o presenciado. Los síntomas pueden incluir reviviscencias, pesadillas y angustia grave, así como pensamientos incontrolables sobre la situación vivida. Ese síndrome post traumático fue muy duro. Fue igualmente duro para su familia porque al final le cobró la vida.

Yo creo firmemente en la reencarnación. Se que hubo vida antes de nacer y que hay vida después.  Morir es solamente una transición, como cambiar de oficina. Por eso espero el regreso de mi padre en una nueva vida, sea como niño o como niña. No importa como venga. Lo que importa son las lecciones de vida que iría a recibir.  Espero que tenga las grandes enseñanzas que elevan el espíritu a lo alto.  Conocer de la fe en Dios, el amor hacia todos, la tolerancia, la prudencia al hablar, y sobre todo la humildad que abre las puertas al verdadero entendimiento. No humillar a otros. Puede pertenecer a cualquier religión, pero mantener en alto las grandes enseñanzas. Esas no se encuentran en el militarismo, ni en la formación castrense. Quizás esto algún día sea parte de las enseñanzas escolares porque no es una formación religiosa, … sino espiritual.

Otros soldados que regresan nunca logran volver a lo que fueron antes de ser militares. Tenemos casos de nicaragüenses que llegaron a Costa Rica con grandes problemas de adaptación, para decirlo bien, como Elián y un tal López.  Después de la Guerra del Golfo, el ocho por ciento de los veteranos norteamericanos se quitaron la vida. Porque las escenas que recuerdan, los atormentan y los transforman en lo que no son. Tantos miles más quedaron con mentes torturadas y sueños perturbados. La Guerra de Vietnam fue otro terrible ejemplo.

Ni que decir de las víctimas colaterales de la guerra. ¿Qué formación tendrán esos niños que vieron la guerra atropellar su felicidad y su niñez? ¿Serán personas de altos valores, o serán sociópatas repitiendo lo que vieron y aprendieron de los perros de guerra?

—Grita ¡Devastación y suelta a los perros de la guerra!

De la obra Julio Cesar, de William Shakespeare.

Los contractores: En los años 60 y 70s, hubo diferentes golpes de estado en algunos países africanos, manejados muy hábilmente por los mercenarios de la guerra. Su precio se discute, y por dinero están listos para ir a desatar una guerra contra lo que sea.  En tiempos actuales, los mercenarios siguen activos. Los llaman contractores. Elegante nombre para decir lo mismo. Con un alto grado de entrenamiento y conocimiento militar, armados hasta los dientes, saben bien el oficio de aplastar y matar ante la primera orden que reciban.

Las empresas militares privadas son empresas militares proveedoras de servicios de defensa que ofrecen servicios o asesoramiento de carácter militar al que lo necesite. A veces son catalogadas o definidas como mercenarias.  Suelen cobrar entre 300 y 750 dólares al día por sus servicios de muerte.

 

George Washington derrotó un regimiento mercenario prusiano en Trenton, Nueva Jersey en la guerra de la Independencia de los Estados Unidos. Eran profesionales contratados en Europa para combatir por dinero en otro país. Eran tan excelentes guerreros que fueron muy temidos por la población de aquel entonces.  Para mantener el mito de su invencibilidad, durante años se pensó que habían bebido mucho esa Nochebuena.  Pero en realidad, Washington los derrotó con su propia habilidad de estrategia militar… y la de sus cañones.

Filibusteros 1860

El tipo a la izquierda de la foto anda cuchillos, hacha, y quien sabe que más. Los otros son pistoleros.

Los filibusteros: La misma Costa Rica hace 160 años, se enfrentó a una invasión de filibusteros, mercenarios que por dinero se enlistaban para ir a matar adonde fuera. Únicamente que en catorce minutos los enfurecidos valientes costarricenses, los mandaron huyendo del suelo patrio.  Todos esos combatientes extranjeros eran mercenarios pagados. Gente sin ningún ideal propio. ¡Perros de guerra!

Filibusteros económicos: Luego hace algo más de cien años atrás, a Costa Rica llegaron los mercaderes extranjeros a comprar a las personas que estaban en posiciones de poder con el fin de establecer una exploración petrolífera en los llanos de Sipurio, en Talamanca. Cuando el presidente Alfredo González Flores no se dejó manejar, aunque cinco meses después fuera depuesto de su cargo.  ¡Eran filibusteros económicos!  Un tiempo después cuando don Alfredo se entrevistó con el presidente Woodrow Wilson en Washington y le contó lo sucedido, le quitaron el reconocimiento al gobierno militar defacto. Esto contribuyó a su posterior caída.

En Iraq, se hablaba de Blackwater, la compañía mas grande del mundo en seguridad personal. Blackwater o agua negra, recluta a ese soldado que no sabe hacer otra cosa más que manipular armas de guerra.

En julio de 2014, Norinco una empresa china productora de armamento, hizo una entrega al nuevo país de Sudan del Sur, de 95,000 rifles de asalto más 20 millones de balas. Luego Erik Prince, dueño de Blackwater, les vendió en 43 millones de dólares, 3 helicópteros de ataque Mi-24 y dos jets más pilotos mercenarios húngaros.  Ese es el comercio de la guerra, el comercio de la muerte.

En 1985, cuando el famoso autor, Frederick Forsyth, preparaba los detalles para su película sobre el libro Los Perros de Guerra, el autor simuló preparar un golpe de estado contra Guinea Ecuatorial. Él mismo quedó atónito, cuando verdaderos mercenarios le informaron que el posible golpe, tendría un costo de solo 240 mil dólares. En ese país, ¡se llegó a pensar que el autor realmente estaba planeando dar un golpe de estado!

Posteriormente el autor comentó que los traficantes de armas son las personas más intimidantes y peligrosas que haya conocido.

Yo también lo creo.

 


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