Fraser Pirie Robson.

La novena sinfonía

Durante un largo período de tiempo, el compositor estrenaba pequeñas y variadas versiones de una música que escuchaba en su interior que a la vez le atormentaba y necesitaba, como la tierra necesita al agua y la foresta al sol, …producir con determinación.

Un día Ludwig von Beethoven daba gritos de alegría, mientras que corría de habitación en habitación:

— ¡Lo tengo, lo tengo! Se refería a la melodía para el texto escrito por el poeta Schiller, que es conocida hoy en todo el mundo:                       

“Alegría, hermosa chispa de los dioses”

El 7 de mayo de 1824, hace exactamente doscientos años, el Maestro Beethoven presentó en el Teatro de la Corte de Viena, en la Kärntnertor, el estreno de la Novena Sinfonía, Opus 125.

Para su presentación, era necesario: 1 Flautín, 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes (en la, si bemol y do), 2 fagots, 1 contrafagot, 4 trompas (2 en re y 2 en si bemol), 2 trompetas (en si bemol y mi bemol), 3 trombones (alto y tenor), cuerda, timbales, bombo, platillos, triángulo, coro, solistas soprano, alto, tenor y bajo.

Ya el magno compositor, se encontraba totalmente sordo para la primera presentación en público. Aunque otro conductor llevaba el ritmo de la orquesta, Beethoven también estuvo de pie viviendo la música que nacía desde lo más profundo de su ser. No escuchaba la orquesta, sino su propia voz interna.

Al terminar la increíble obra, dos mil espectadores rompieron en un estruendoso aplauso durante la actuación, pero Beethoven no se dio cuenta de la ovación hasta que la cantante Caroline Unger, que cantó la parte de contralto en el estreno, da un giro al compositor para que logre mirar al público que aplaudía efusivamente. ¡Beethoven no lo podía creer! No escucha nada pero podía ver con claridad como los espectadores tiraban sus sombreros al aire y estaban fascinados con su música.

Contamos con doscientos años desde su creación. Déspotas y dictadores, han utilizado sus notas sublimes y triunfantes para de alguna manera estimular y unificar a sus pueblos. Pero en realidad este hermoso canto a la alegría despierta en cada ser la unión universal de los hombres y las metas comunes de los seres humanos, bajo el cielo estrellado de Dios.

La cantante Caroline Unger
El poeta Friedrich von Schiller

¡Oh, hermosa chispa de la Divinidad, Hija del Elíseo,

Entramos, ebrios de fuego, Celestial, tu santuario!

Tu magia vuelve a atar Lo que la costumbre dividió estrictamente;

Todos los hombres se convierten en hermanos,

Donde mora tu ala suave.

Quien ha tenido éxito en el gran intento, para ser amigo de un amigo,

Quien ha conquistado a una mujer encantadora,

¡Añade la suya al júbilo!

¡Sí, y también quien tenga una sola alma que llamar suya en este mundo! ¡Y el que nunca lo logró, que se escabulla llorando de esta unión!

Todas las criaturas beben de alegría en los pechos de la naturaleza.

Todos los Justos, todos los Malvados, Siguen su rastro de rosas.

Besos que nos dio y vides, Un amigo, probado en la muerte.

El éxtasis fue dado al gusano y el querubín está delante de Dios.

Alegremente, mientras Sus soles vuelan a través del gran plan de los cielos

Sigue, hermanos, a tu manera,

Alegre, como un héroe hacia la victoria.

¡Sean abrazados, millones!

¡Este beso a todo el mundo! Hermanos, sobre el dosel estrellado debe morar un Padre amoroso.

¿Están colapsando, millones?

¿Sientes al creador, al mundo?

¡Búscalo por encima del dosel estrellado! Por encima de las estrellas debe morar.

Dedicatoria en su propia letra, de la obra magna de Beethoven, al emperador Federico Guillermo III.

El análisis de su ADN: Según una nueva investigación publicada por CNN, Beethoven tenia la costumbre de mandar mechones de su larga caballera a diferentes admiradores.  Las pruebas de ADN de uno de estos mechones señalan altísimos porcentajes de plomo. ¡Beethoven se envenenó con plomo!  Esto explica las dolencias que sufrió a lo largo de su vida, tal como la sordera y molestias gastrointestinales. Durante su corta vida de 56 años, sufrió dos ataques de ictericia y una grave enfermedad hepática.  Se estima que murió de una enfermedad hepática y renal.

Sus muchos problemas de salud han sido un rompecabezas que el propio Beethoven esperaba que eventualmente los médicos lograran resolver. Además de las altas concentraciones de plomo, los últimos hallazgos mostraron arsénico y mercurios atrapados en hebras del cabello del compositor, casi 200 años después de su muerte.  La primera muestra, arrojó un porcentaje 64 veces mayor al nivel esperado y la segunda 95 veces mayor.

Beethoven solía beber hasta una botella de vino al día; ¡vino de plomería! Una práctica común que se remonta al menos a 2.000 años, la creación de vino de plomería implica agregar acetato de plomo como edulcorante y conservante.

Esta ingesta diaria de plomo pareciera explicar las cantidades de plomo acumuladas en su cuerpo.  Así mismo, se especula que las altas trazas de mercurio resultaban del pescado del río Danubio que recibía constantemente las descargas de basura y contaminación de las ciudades aledañas.

Por Fraser Pirie

El autor es empresario e investigador histórico. Cuenta con varios libros de historia y fotografía sobre Costa Rica: "Tiempos de héroes", "Nuestra Patria", "Cartago station", "El tiempo congelado". Articulista en medios de comunicación.