Fraser Pirie: Yo soy un berlinés

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Fraser Pirie Robson.

El 2 de mayo de 1945, finalizó la batalla por Berlín y los soviéticos tomaron control de toda la ciudad. De inmediato, las fuerzas rusas desmantelaron las industrias qué fueron enviadas a Rusia. Miles de personas se refugiaron en la ciudad buscando como sobrevivir. En 1946, los ciudadanos de Berlín habían elegido en forma aplastante los nuevos concejales democráticos, entre ellos a Willy Brandt, a la Alcaldía Municipal, rechazando en un 86% a los candidatos comunistas.

Las relaciones entre las fuerzas ocupadoras empeoraban y el 26 de junio de 1948, los soviéticos cerraron el acceso desde el oeste y con ello, el suministro de alimentos. Los eventos en la ciudad dividida culminan el 12 de junio de 1948, cuando la Unión Soviética declara que el autobahn, “fue cerrado para reparaciones.” Finalmente, el 24 de junio 1948, los soviéticos anunciaron que debido a “dificultades técnicas” no habría tráfico de ferrocarril a Berlín. Al día siguiente, anunciaron que el sector soviético no proveería el alimento a los sectores occidentales de Berlín. La ciudad estaba hambrienta y sitiada por divisiones soviéticas a la espera de la retirada francesa, inglesa, y americana.

Empezó el puente aéreo más famoso de la historia desde el oeste hasta la sitiada Berlín llegando a aproximar un vuelo aterrizando cada tres minutos en Tempelhof y Gatow.

Una mañana un aviador se fue a la malla y repartió contra órdenes unos chicles entre los niños hambrientos. Por primera vez en sus vidas probaron chicles. Prometió que en el próximo vuelo les traería más. Un niño quería saber cómo identificar cual avión DC-3 sería. Él contestó, “moveré mis alas.” Al día siguiente, instantes antes del aterrizaje en Tempelhof Berlín, él osciló las alas del aeroplano y lanzó por la ventana algunas barras de chocolate que flotaban bajo un paracaídas del pañuelo a los niños que esperaban abajo. Era necesario lanzar con un pañuelo tipo paracaídas para que cayeran despacio. Los siguientes días en secreto volvió a lanzar más de esos pequeños paracaídas con chocolates. ¡Empezó a circular el rumor de los chocolates maravillosos y pronto eran cientos de niños esperando la posibilidad de recibir en vez de bombas…chocolates! Entonces los padres también querían ver el suceso y se conmovió la ciudad entera.

Teniente Halverson con los niños berlineses. ¡El tío chocolate le llamaban! Para el resto de su vida, viviría con gran honra, la dicha de haber fomentado con su bondad, la fraternidad entre Alemania y Estados Unidos. La bondad marca un derrotero en las relaciones humanas.

La ilusión, la esperanza, la caridad tomaron fuerza y llegaría a lanzar 23 toneladas de chocolates sobre Berlín. ¡Muchos de esos niños que les mostraron amor y la visión de un dulce futuro le escribían al teniente Gail Halverson que por el resto de sus vidas no olvidarían lo que para ellos significaba el Tío Chocolate!

Quizás la historia señale que con esos chocolates se ganaron el corazón de los alemanes subyugados, pero más que eso demuestra el espíritu de solidaridad que es propio del pueblo norteamericano.

La eficacia americana, con el apoyo británico, paralizó el inexorable avance de Stalin a través de Europa y puso de manifiesto cómo hay que luchar por la libertad. Al finalizar el bloqueo aquel 12 de mayo de 1949, habían pasado 11 meses de lucha, de hambre, pero el pueblo berlinés se formó en esos años en libertad y en perseverancia.  Fue un momento sublime en la historia en donde los Estados Unidos marca su sendero del futuro. Hoy día algunas cabezas hablantes tratan de ensuciar la grandeza de ese pueblo. Los tratan de enlodar como rapaces explotadores, pero la historia veraz refleja las grandes verdades. Yo prefiero recordar el puente aéreo de Berlín, el Plan Marshall, Alianza para el Progreso, los alimentos para Somalia, y tantos esfuerzos mundiales más a favor de los hambrientos y olvidados. Los Estados Unidos brilló con su libertad, su democracia, y su bondad.

El 17 de junio de 1953, obreros de Berlín del Este impusieron una huelga por mejores condiciones laborales qué se extendió por diferentes partes de Alemania del Este. Como la policía no la podía controlar, el temido ejército rojo la frenó con 153 muertos de bala.

Los rusos reprimen la huelga de obreros con tanques.

Ante el éxodo de trabajadores qué huían del paraíso de los trabajadores, el 13 de agosto de 1961, empieza la construcción del “muro de protección antifascista”, o sea el triste Muro de Berlín.

La última oportunidad de huir a la libertad, el 12 de agosto de 1961.

Berlineses se escapan del estado comunista de Alemania del Este. Al final tropas rusas los frenan de escapar a punta de bayonetas!

¡El 27 de octubre siguiente las tensiones llegaron al punto de un enfrentamiento de tanques rusos y americanos en Check Point Charlie! ¡Los ciudadanos berlineses vivían en constante temor!

Check Point Charlie

Berlín se volvía un emporio capitalista inmerso en un país satélite comunista. Al menos 5000 huidos lograron su libertad al vencer el muro. Pero muchos más murieron en el intento. Ante esa incertidumbre y el miedo constante, el joven presidente Kennedy de 46 años, llegó el 24 de junio de 1963. Le quedaban cinco meses más de vida.

Cuatrocientos mil ciudadanos lo recibieron frente a la Alcaldía y acompañado por Willy Brandt y el Canciller Konrad Adenauer, declaró:

—Hay gente que dice que el futuro es del comunismo. Dejen que vengan a Berlín.  Hace dos mil años el grito más orgulloso era “yo soy un romano”. Hoy, en el mundo de la libertad, la declaración más orgullosa es ich bin ein Berliner. Todos los hombres libres, dondequiera que ellos vivan, son ciudadanos de Berlín. Y, por lo tanto, como hombre libre, yo con orgullo digo estas palabras… ¡ich bin ein Berliner!

Ya han pasado 59 años desde ese momento inmemorial. El muro fue desmantelado y una pieza del muro se exhibe en los jardines de la Casa Amarilla en San José como un recuerdo del precio de la libertad. La libertad es un derecho universal. Hoy día, Berlín es de nuevo la capital cosmopolita y libre de la República Federal de Alemania.

 

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