Freddy Pacheco LeónPhD en Ciencias Biológicas 

A los que les falta poco para borrar la ideología “figuerista” sustentada en la socialdemocracia con que don Pepe y sus compañeros forjaron los cimientos de la Segunda República, la memoria de Figueres les hace bajar la vista. Se saben indignos de su legado y se sonrojan ante sus posiciones pseudoideológicas, pues saben que son vistos como traicioneros de las ideas fundamentales del caudillo.

Hace 71 años, un 12 de octubre, en el suelo fértil, cielo azul y el clima fresco de finca La Paz, en San Ramón, se sembró una semilla, la del Partido Liberación Nacional. En ese lugar, en ese día de 1951, se unieron las manos y voluntades de don Pepe, don Chico, don Daniel y don Luis Alberto, en su compromiso por propagar esa semilla que había nacido y nutrido en los años 40 y que eventualmente floreció con las ideas de la socialdemocracia, que inspiraron (junto al socialcristianismo del doctor, monseñor Sanabria y Manuel Mora) a una generación que aspiraba superarse.

“Es que eran otros tiempos con diferentes desafíos”, dicen con desfachatez. “La socialdemocracia no se puede aplicar al mundo contemporáneo”, agregan. “Las leyes del mercado nos hacen volver la mirada hacia Milton Friedman”, y, agregamos, también hacia los gurúes economistas cada vez más alejados del pueblo. “Don Pepe nos habría impulsado a vender los bienes del Estado”, dicen para justificarse. Y piensan así porque para ellos solo existe el camino trazado por políticos empresarios, que al lucrar con los bienes y servicios de todos los costarricenses, nos han conducido hacia la tambaleante e injusta situación que sufren cientos de miles de compatriotas.

Lo cierto es que de ese PLN originario quizá solo queda la nostálgica bandera que muchos dirigentes incluso se avergüenzan enarbolar. Son los que fácilmente la cambian esporádicamente por otra cualquiera, para que, luego de ser candidato presidencial, por ejemplo, fuere electo alcalde contra un candidato de “su PLN”, arropado con la bandera de un grupo evangélico… aunque se dice socialdemócrata.

Así, la socialdemocracia que nutriera el pensamiento de los grandes que, hombro con hombro, creyeron que los productos de las cosechas serían multiplicados y usados para amasar un futuro mejor, pasó a ser un producto de museo.

Sin embargo, aunque no se puede predecir, pensamos que algunas semillas estarán por ahí esperando el momento propicio para brotar, cuando sin complejos, y con valiente disposición, aunque fuese en grupos políticos inéditos diferentes al PLN, las ideas socialdemócratas inspiren nuevamente a los costarricenses hoy hundidos en la desesperanza.