Freddy Pacheco: El oro de Crucitas, entre la realidad y la demagogia

Para la atención de 700 mil ancianos, Y además, ¡sin exagerar! pues con ese valioso mineral costarricense, ¡jamás nos vamos a convertir en una nación rica!, pues no es cierto que el valor del oro de Crucitas sea de US$80 mil millones o más. Cifra descabellada que no tiene ningún sustento.

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Freddy Pacheco LeónPhD en Ciencias Biológicas 

La medicina geriátrica.                                             

Ya antes de la pandemia, las camas y espacios del sistema de salud de la Caja, estaban ocupados por venerables ancianitos en más del 65%, quienes por dolencias propias de su edad, tienen que acudir a la Caja en busca de alivio. Decenas de miles de familias se habrán percatado de las condiciones en que se encuentran las salas de emergencia de los hospitales públicos, a donde son recibidos muchas veces quienes quizá esperarían facilidades materiales acordes a sus necesidades. Sufren ellos y por supuesto sufren solidariamente sus familias al ver que quizá su venerado abuelito o su madrecita, habrán de permanecer en un frío y bullicioso pasillo por horas, y hasta por días, mientras ¡se libera una cama! donde ubicarlos. Sufrimiento que se refleja también en las expresiones de médicos y enfermeros incapaces de resolver un problema crónico que está lejos de su alcance.

Y cuando no se trata de una emergencia, los Ciudadanos de Oro, cual si el dolor pudiera disimularse detrás de un papel administrativo, son agregados a una “lista de espera” que crece día con día, sin que parezca importar el ser humano que está detrás de ese “expediente”. “No tenemos recursos y nada podemos hacer por evitar esa realidad”, es la respuesta ante las tímidas preguntas de los que, por lo menos, se atreven a preguntar por su cirugía.

Y resulta que al llegar por fin el día esperado de su ingreso al hospital, son otras las deficiencias que se evidencian.  Todos los espacios adonde se les puede ubicar, fueron alguna vez diseñados para pacientes más jóvenes, la mayoría sin problemas de movilidad, cuyas camas son de tales alturas que necesariamente los adultos mayores han de ser asistidos para subir o bajar de ellas, aparte de que según su condición de salud, serían hasta “amarrados” a sus camas durante los largos períodos en que no puede brindárseles la atención un poquito personalizada que demandan.

Otras veces son los medicamentos los que faltan, otras los equipos modernos que no se pueden adquirir, otras el personal especializado suficiente que no está disponible.  Ciudadanos de Oro que después de haber entregado heroicamente su vida a la comunidad y a los que cuidaron desde el día de su nacimiento, hoy solo Dios los puede proteger de cualquier hospitalización, que les evite pasar por tales penalidades, donde no basta el cariño y el amor del personal sanitario que les atiende.

Y es que, por más abnegados que sean los médicos, técnicos, enfermeros, que les ofrecen sus manos, duele tener que reconocer que NO tiene nuestro relativamente buen sistema hospitalario, respuestas viables a los cambios demográficos que aceleradamente han envejecido nuestra población. Cada día son más los adultos mayores, así como las enfermedades inherentes a su edad. Necesidades imposibles de atender, ni por sus hijos, nietos, ni por la misma Caja. Así, no deja de ser preocupante que si hoy no alcanza el dinero, con las necesidades crecientes mañana será peor. En menos de 30 años, la población mayor de 65 años rondará la cifra de 1.200.000 hombres y mujeres, por lo que la situación es desesperante, dolorosa, inmerecida, que se profundizará inevitablemente… ¡SI NO HACEMOS LO CORRECTO HOY!  Y lo correcto es buscar cómo enfrentar con financiamiento adecuado, ese angustiante problema familiar y nacional. Sin duda, el más importante que hemos de solucionar como proyecto país, proveyendo más recursos frescos a la CCSS, independientes de los aportes que hacen los trabajadores y sus patrones privados y estatales.

El oro de Crucitas, nuestro oro.                      

¿Pero cómo enfrentar tal problema si no tenemos esos recursos frescos?, se estará preguntando usted. Pues resulta que SÍ CONTAMOS CON RECURSOS FINANCIEROS suficientes para esa magna tarea. Y los tenemos en un pequeñito espacio de nuestro territorio. En un área menor al Parque Metropolitano de La Sabana, muy degradada ambientalmente, tenemos un YACIMIENTO DE ORO que, según los estudios de la empresa extranjera que lo iba a explotar, puede producir unos US$170 millones anuales (más de ¢110.000 millones) por lo menos durante una década. Cifra real, no especulativa, técnicamente estimada, sustentada en la producción anual de tres toneladas de oro en lingotes. Parece un sueño, pero no lo es, pues si lo fuere, no estarían empresarios extranjeros interesados en un proyecto de explotación industrial para su propio beneficio.

Por si se lo preguntan, ha de quedar claro, que tal sueño se puede realizar sin necesidad de modificar el deficiente Código de Minería, que prohíbe otorgar en concesión la explotación del oro nacional; al ser el mismo Estado el que haría la explotación, obviamente no requiere que se le otorgue una concesión cual si se tratara de un ente privado. Dichosamente hasta ahí no llega la prohibición aprobada hace 10 años.

Ante ello, desde hace tres años, acudimos a todas las instancias gubernamentales y particulares con nuestra propuesta, lamentablemente desdeñada por todos. Pero como la urgencia es ahora más evidente, nuevamente hacemos un llamado para que vean NUESTRO ORO DE CRUCITAS, como una solución a los crecientes problemas sanitarios que ya sufren cientos de miles de CIUDADANOS DE ORO. Oro que en parte, está siendo saqueado por bandas organizadas, que se acabarían desde el primer momento en que el Estado asuma la responsabilidad de su aprovechamiento.

El “Hospital del Oro”

Por eso rogamos, casi imploramos, para que la idea del sistema hospitalario integral que hemos llamado “HOSPITAL DEL ORO”, sea recibida seriamente por políticos sensibles que lo quieran así, como efectivamente está sucediendo. Se trata de que la Caja Costarricense del Seguro Social diga ¡presente, aquí estamos!, y se disponga a buscar respuestas a las necesidades que le aquejan, no solo en los 1043 Ebais que ya ven superada su capacidad de servicios de atención primaria, sino también en todos los hospitales que, por lo general, no tienen espacios adaptados para la atención de ese sector de pacientes. Ciudadanos de Oro que aparte de las 140 camas del magnífico Hospital Geriátrico Raúl Blanco Cervantes, no queda más que atenderlos, cuando se puede, bajo condiciones inadecuadas en hospitales diseñados para pacientes más jóvenes, donde no encontramos salas especializadas para los abuelitos y abuelitas que presentan necesidades especiales y facilidades materiales que impiden incluso, el pleno cumplimiento de la Ley Nº7600.

Los expertos en salud que tenemos en Costa Rica, harían los planes que mejor consideren adecuados en el marco de la CCSS y el Ministerio de Salud, y creemos que habrán de pensar en adecuar los centros de atención primaria y hospitales de toda categoría, para que cuenten con secciones especiales para esos ciudadanos, mediante ampliaciones, o quizá la construcción de otros hospitales de geriatría o incluso, en uno central especializado en enfermedades predominantes en ese sector de población. En fin, no se trata de un hospital, sino de UN SISTEMA hospitalario, integral, donde también se habrá de considerar mejores servicios para los familiares que han de estar asistiendo a sus abuelitos internados.

 Otros beneficios                    

No es para nada despreciable el beneficio colateral que obtendría la Caja, al dedicar esos recursos frescos exclusivamente a las personas de la tercera edad. Las hoy interminables “listas de espera” que como consecuencia de la escasez financiera provocan desazón en miles de pacientes y sus familiares, también tendrían que verse disminuidas conforme más y más ciudadanos mayores vayan siendo atendidos en los espacios diseñados para ellos.  En poco tiempo, alrededor de un 65% de los espacios, equipos, medicamentos, exámenes de laboratorio, consulta externa, cirugías, etcétera, que hoy son compartidos, se irán liberando, y por ende, la Caja contará con mucho mejores condiciones para el cumplimiento de su abnegada labor. ¡Todos, incluso los más jóvenes que verían mejorada su atención, saldrían ganando!

Un legado histórico

Por lo resumido, creemos tener la grandiosa oportunidad de dejar un legado histórico de inmensas repercusiones para los costarricenses, similar quizá al de los tres grandes reformadores sociales de la Costa Rica de los años 40. Pero para alcanzar ese logro, estamos urgidos de la decisión política propia de estadistas. No conocemos de ningún otro país en donde la riqueza mineral de su subsuelo, perteneciente a toda la comunidad como bien demanial, se dedique a la atención de sus Ciudadanos de Oro, de los que más lo necesitan y, más importante, lo merecen. ¿Acaso podría pretenderse un mejor aprovechamiento de la riqueza de ese mineral localizado en el subsuelo de Crucitas, antes de que por azar político se le asigne otro destino menos beneficioso para Costa Rica?

La idea, por supuesto, habrá de estructurarse en un proyecto que, luego de un diálogo formal, habrá de forjarse. Por eso, es una buena noticia que ya dos precandidatos presidenciales nos han expresado su gran interés.  Uno nos dijo (el expresidente Figueres) que aunque él tenía una idea diferente para resolver el conocido problema de Crucitas y aprovechar ese mineral, ésta “es una idea mil veces mejor que la mía, por lo que la acojo con entusiasmo”. El Dr. Rodolfo Hernández también la ha acogido con entusiasmo, y como no es un asunto de carácter politiquero, ni mucho menos demagógico, sentimos que otros podrían ver la idea con interés patriótico y sumarse a esta iniciativa.

¡Unamos pues voluntades! para hacer realidad el formidable sistema hospitalario llamado “HOSPITAL DEL ORO” que, por supuesto, se desarrollaría guardando estricta atención a las particularidades ambientales que conlleva un proyecto de minería semejante. Proyecto viable, indiscutiblemente, urgentes, razonable, único, si nos lo proponemos.

Usted amigo lector, también puede colaborar, dialogando sobre esta idea en el seno de su familia, donde sin duda, habrá beneficiarios directos para, entre todos, hacer realidad esta magna obra.

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