Freddy Pacheco LeónPhD en Ciencias Biológicas 

 “El costo de la solidaridad puede mirarse como una prima de seguro por la paz social”. (Don Pepe)

Reconocemos haber sentido la presencia de don Pepe en su querida finca La Lucha, al caminar por las esquinas donde maduró su pensamiento. En los sencillos objetos del museo, apreciamos sus iniciativas, sus pruebas de ensayo y error, sus inquietudes patrióticas, sus oportunas llamadas de atención, sus enseñanzas. Su pensamiento profundo expresado con sencillez, sus palabras certeras, su valioso ideario; sobrecogen, invitan a reflexionar.

Allí es indebido no meditar sobre el presente y futuro del pueblo costarricense, en medio del afán insatisfecho por buscar su consejo, sobre las penalidades con que se castiga severamente, a los que no tienen culpa de decisiones que erosionan la democracia, y les infringen dolor.

Con un muy selecto grupo de compatriotas, colaboradores de “La Revista”, mientras respirábamos los aires frescos de La Lucha, dialogamos de inquietudes diversas, que despiertan los acontecimientos nacionales. Fue algo así como un “simposio”, sin asientos fijos, sin reglas que restringieran ni los temas ni las acciones. Hombres y mujeres, respetuosos de la presencia esencial de don Pepe, que, de verdad, sentíamos estar compartiendo con el gran estadista que tendría mucho que decir.

Hablamos, cada uno con su “agenda”, de los conflictos limítrofes con Nicaragua, que se activaron con la invasión a isla Portillo; del aprovechamiento del oro de Crucitas, por parte de la CCSS, para el desarrollo de un sistema hospitalario orientado hacia los adultos mayores (al que llamamos “Hospital del Oro”), pasando por los grandes desafíos que trae consigo la inteligencia artificial. Se valoraron los grandes aportes que nos brinda el programa Estado de La Nación, así como del incomprensible maltrato que recibe la Orquesta Sinfónica Nacional, privada torpemente de su magnífico director. Nuestro sistema de salud, agobiado por deudas desatendidas por el gobierno de la República, no se desdeñó, como tampoco lo fueron, las amenazas que se ciernen sobre el agua potable, que algunos quieren privatizar en regiones rurales atendidas por Asadas.

Un organismo-país sin mitocondrias, sin producción de energía, necesita de innovadores enfoques, en atención a las crecientes necesidades para su flota vehicular; el hidrógeno verde podría ser una opción a mediano plazo, también fue tratado. Los desafíos inherentes a una educación sin rumbo, así como la cada vez menor inversión en programas sociales, como los que requieren niños y adolescentes. En el fondo, así lo sentimos, muchos compatriotas, compartimos la sensación de que las prácticas hacendarias, egoístas, frías, insensibles, están destrozando el espíritu de solidaridad que aprendimos de nuestros antepasados. Y, amigos, eso no es menor cosa; por una visión neoliberal, con el rayo láser apuntando solo hacia las reservas de dólares y el índice de inflación, la paz social no sería duradera. Para entonces, las pérdidas serían avasallantes, tal y como lo vislumbró don Pepe.

 

Por Freddy Pacheco Leon

Especialista en estudios de impacto ambiental. Asesor ambiental. Biólogo por la Universidad de Costa Rica doctor en Ciencias Biológicas por la University of Dundee, Escocia (1981). Jubilado como catedrático de la Universidad Nacional.