Lo anecdótico de todo este cuento es que el actual ministro de Hacienda es el mismo expresidente Chaves que tan solo un mes atrás se vanagloriaba de la fortaleza de su economía jaguar.
Gerardo Corrales Brenes, Economista.
Lo cierto es que, durante los cuatro años de la administración Chaves, el PIB creció muy bien, con un promedio anual de 4.5 %, pero, de los 25 sectores de actividad económica, solo ocho, ligados en su mayoría con zonas francas, crecieron más que el promedio y 17 estuvieron por debajo, siendo los principales perdedores la industria local, el comercio de materiales de construcción y la agricultura local, que apenas crecieron uno o menos del uno por ciento por año.
Si se toma el año 2025, cuando la economía creció 4.6 %, solo cuatro sectores crecieron más que el promedio y 12 por debajo. Al ponderar cada grupo por el empleo generado, el grupo que creció más que el promedio lo hizo a un ritmo del 8.1 %, con 600 mil empleos, pero el otro grupo apenas creció 1.3 %, con 1.7 millones de empleos, generando una diferencia de 6.2 veces entre las dos Costa Ricas.
A pesar de todas estas falacias, el presidente Chaves tuvo la osadía, en su último discurso en la Asamblea, de presentar un informe final de su gestión que llamó la “Ruta de la Prosperidad”, con el rigor fiscal como principal escudo.
Cuál sería el ridículo que, un mes después, el FMI advertía sobre la erosión fiscal y la desaparición del superávit primario que heredó Chaves de la Administración Alvarado, pero nunca le dio el mérito. Ahora, el actual ministro de Hacienda clama por gravar la canasta básica, eliminar las exoneraciones y aplicar un recorte, a rajatabla y sin estudio previo de sus implicaciones, de un 5 % de los presupuestos públicos.
Lo anecdótico de todo este cuento es que el actual ministro de Hacienda es el mismo expresidente Chaves que tan solo un mes atrás se vanagloriaba de la fortaleza de su economía jaguar.
Qué clase de manipulación y populismo; y lo peor es que una importante cantidad de la población, masiva y alguna no tan masiva, le sigue creyendo el cuento.






