Gerardo Corrales – La asimetría injustificada de los salarios

Como lo dijo claramente, Monseñor Salazar, Obispo de Tilarán, en su Homilia del 2 de agosto, “no se pueden defender derechos de minorías, ignorando los derechos de las mayorías.”

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Gerardo Corrales Brenes, Economista.

Según los datos de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), a junio del 2019, cotizan 1551 mil trabajadores de los 2.2 millones de ocupados, es decir, un 30% no realizan ningún aporte al seguro de pensiones.

De este total, en las entidades públicas de electricidad, gas y agua ( ICE; CNFL; AyA, etc. ) un grupo privilegiado de 16500 personas, sin mayor razón o justificación, reporta en promedio un salario mensual de ₡1.081 mil colones. En el resto de la Administración Pública y Defensa, 134 mil individuos, igual sin justificación, reportan un salario promedio mensual de ₡1.064 mil. Finalmente, en los bancos del Estado, trabajan 19 mil individuos, con un salario promedio mensual de ₡1.061 mil. Mientras tanto, el promedio de salarios en la totalidad del sector privado es de ₡554 mil. Dentro de ese total, industria ₡608 mil, en comercio ₡477 mil, construcción ₡400 mil, turismo ₡377 mil, agricultura ₡336 mil, empleadas domésticas ₡196 mil.

Cotizan a la Caja por parte del sector privado, más de un millón trescientos mil trabajadores.

Pregunta: cuál es la justificación para que una minoría del 11% de los salarios reportados a la Caja tenga remuneración que con respecto al promedio del sector privado sean dos veces superiores?

Será que la productividad de dicho sector supera en dos veces la productividad de los trabajadores del sector privado? Obvio que no, se explica por los más de 130 pluses y beneficios de convenciones colectivas que Albino, Médicos, Maestros, Profesores Universitarios, funcionarios de la Caja, quieren defender a capa y espada, saliendo de la regla fiscal, en detrimento de la mayoría de la población, que según ellos, debemos seguir pagando impuestos para pagar sus privilegios, injustificados. Los números no mienten, no sigamos comiendo cuento y exijamos la Ley de Empleo Público y la Reforma Estatal, así como el respeto de la regla fiscal para parar de una vez por todas esta fiesta que es la causa de todos nuestros problemas económicos actuales.

Como lo dijo claramente, Monseñor Salazar, Obispo de Tilarán, en su Homilía del 2 de agosto, “no se pueden defender derechos de minorías, ignorando los derechos de las mayorías.”

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