Gerardo Corrales: Ojo con las finanzas publicas

Las entidades de control político, como la Asamblea Legislativa y la Contraloría, en mi humilde opinión, deben estar vigilantes y pedir el detalle de las proyecciones fiscales, para revisar mes a mes, el comportamiento de las mismas para anticipar y llamar la atención de cualquier desviación que tire por la borda el esfuerzo realizado

Gerardo Corrales Brenes, Economista, Economía Hoy.

Al revisar las cifras acumuladas a noviembre del 2019 (once meses) de las finanzas públicas, publicadas en el sitio web del Ministerio de Hacienda, se observa una mejora notoria en la recaudación tributaria, a tal punto que el crecimiento de los ingresos totales supera casi en 7 veces, el crecimiento de este mismo rubro en el 2018.

Este comportamiento es explicado principalmente por la mayor recaudación del IVA que supera en más de 8 veces, el crecimiento por este concepto en el 2018 y por el impuesto de renta, cuyo crecimiento es más de 3 veces, el del 2018.

En términos absolutos, en el 2019, la recaudación del IVA creció 150 mil millones de colones y por el impuesto de renta, 210 mil millones, entre ambos, representaron el 75% del aumento en los ingresos totales del gobierno central, por un total de 485 mil millones, lo que representa un crecimiento anual del 11.7%.

Para tener un mejor conocimiento del cambio radical que se tuvo en el 2019 en el comportamiento de los ingresos totales del gobierno central, basta con comparar el crecimiento de estos en el 2018, que fue de 69 mil millones, apenas 1.7% de crecimiento; el aumento de la recaudación de IVA (en ese año, conocido como impuesto de ventas) fue 18 mil millones y renta subió 65 mil millones.

La pregunta siguiente es, ¿qué se hizo con esta mejora de la recaudación, en su mayoría producto de la nueva Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas?

La primer reacción es de preocupación, pues los gastos totales crecieron incluso por encima del crecimiento de los ingresos, a un ritmo del 11.8%, un aumento de 720 mil millones, con lo cual, tanto el déficit primario (ingresos totales menos gastos totales sin intereses) apenas mejoró 0.1%, pasando del 2.3% en el 2018 al 2.2% en el 2019, estos porcentajes referidos al producto interno bruto ( PIB ) y el déficit financiero ( incluye gastos con intereses ) empeoró de un 5.5% a un 5.9% del PIB.

Sin embargo, al desagregar los gastos corrientes sin intereses, estos suben un 5.5%, un aumento de 252 mil millones, es decir, un 35% del aumento del gasto total.

El otro gran rubro, son los intereses que se llevan otro 35%, 252 mil millones de aumento, mientras que en el 2018, crecieron los intereses 201 mil millones.

La gran sorpresa es que los gastos de capital o de inversión en infraestructura, crecieron 215 mil millones, un 57%, mientras que, en el 2018, habían decrecido 60 mil millones, un 14% de caída. Esta cifra de aumento de gastos de capital, representa el 30% del incremento de los gastos totales.

Si bien es cierto, es de complacencia que se esté invirtiendo más para cerrar la brecha de inversión pública en el país, también preocupa si este ritmo de crecimiento en este rubro está así considerado en las proyecciones del Banco Central y del Ministerio de Hacienda sobre el rendimiento de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, que establecen que en el 2023-2024, se logra equilibrio en el déficit primario, o sea que este sea igual a cero y que el déficit total se ubique en un máximo del 3%-4%, para recuperar el grado de inversión de las agencias calificadoras y con ellas, mejores tasas de interés en las emisiones de bonos internacionales.

En verdad, queda una gran duda e inquietud sobre este tipo de comportamiento, en especial por que en setiembre y octubre se generó mucha expectativa positiva y optimista al divulgarse públicamente que se habían logrado superávits primarios marginales o en cada uno de esos meses, pero ya en noviembre, se revertió la situación y se volvió a la característica deficitaria.

En consecuencia, las entidades de control político, como la Asamblea Legislativa y la Contraloría, en mi humilde opinión, deben estar vigilantes y pedir el detalle de las proyecciones fiscales, para revisar mes a mes, el comportamiento de las mismas para anticipar y llamar la atención de cualquier desviación que tire por la borda el esfuerzo realizado, no vaya a ser que en dos años o menos, nos llevemos el alegrón de burro que se recaudó más, pero no se hizo la tarea que se debe del lado del gasto y nos receten un nuevo paquetillo tributario.

 

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