German Retana: Cumpliendo la promesa… al hijo amado

En la vida cotidiana, en las empresas y en el deporte, también somos “socios” del sueño de otros, muchas veces sin saberlo…

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German Retana.

Antonio “el Turco” Mohamed viajaba en Alemania en una casa rodante con su hijo Faryd de nueve años y tres personas más. Seguían a su selección de Argentina en el mundial de fútbol 2006. Un accidente automovilístico cegó la vida de Farid, pero antes, Mohamed hizo dos promesas a su amado hijo: ascender al Huracán a la primera división de Argentina y hacer campeón a Los Rayados de Monterrey, en México.
En el 2007 le cumplió la primera promesa, el 29 de diciembre 2019, la segunda. “Mi hijo nació en México, era fiel a la mascota del equipo y todas las fotos que tengo de él son con la mascota saliendo con el Monterrey,” declaró Mohamed en el 2015. En la dolorosa agonía del niño durante cuatro días, el sueño del hijo y la promesa del padre les unió espiritualmente; el camino fue difícil, pero las cicatrices en el alma se transformaron en enseñanzas de alto valor…
Fe. Durante los partidos finales, Mohamed no se separó de un rosario que le recordaba su hijo. En la mañana del día de la gran final fue a la Basílica de Guadalupe y, en el instante en que Los Rayados sellaron su campeonización, se aferró al rosario y su llanto conmovió a todos. Creer en una fuerza superior para guiarle, dice mucho sobre la humildad de quienes así proceden.
Perseverancia. El “Turco” fue jugador del Monterrey (1998-2000). En dos oportunidades había fracasado el cumplimiento de la palabra dada. Pero en el 2019, apenas nueve días después de alcanzar el tercer lugar en el Mundial de Clubes en Qatar, jugando de visita en el Azteca contra el América y luego de ir perdiendo 2 a 0, su equipo se aferró al sueño y él a la promesa a su hijo.
Inspiración. “Sin embargo, al segundo tiempo, hizo que la ilusión de Faryd llegara a cada uno de los jugadores, algunos no lo conocieron, sino es que la mayoría, pero sabían esa anécdota… Fue cuando desde algún lugar del cielo, Faryd, conectó con sus jugadores y los llevó a la victoria…”, señala una nota periodística mexicana. Una vez más, cuando un anhelo superior une a las personas, éstas multiplican su potencial.
Esta historia de un campeón es la de muchos que son leales a promesas que hacen a seres y causas, que se aferran a su cumplimiento por encima de adversidades y contratiempos, que le van a su palabra un valor íntimo e inclaudicable. Faryd sonríe y celebra su sueño concretado de la mano de su padre. En la vida cotidiana, en las empresas y en el deporte, también somos “socios” del sueño de otros, muchas veces sin saberlo…
Mohamed jugó en nueve equipos y en la selección de Argentina, al cumplir su promesa dirigido nueve equipos, con alto y bajos; pero del 2006 al 2019 abrazó su promesa y se preparó para cumplirla. Cuando el compromiso es grande los infortunios en el camino se ven pequeños. Por eso, las organizaciones, sus dirigentes y sus miembros siempre deben tener presente el tamaño de sus anhelos y compararlos con lo que llaman “problemas.”
Un niño inspiró a su padre, su padre inspira a muchos, a usted ¿quién?, usted, ¿a quién?

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El autor es Consultor desarrollo gerencial Profesor Emérito INCAE Business School.

 

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