German Retana: Efectividad personal: método 80/20

La autoconciencia facilita reconocer y comprender el origen de las conductas, previene el desgaste mental y la somatización. Cuando no son bien entendidas ni gestionadas, estas y otras reacciones podrían requerir apoyo profesional. Así, el arte está en tomar conciencia de las emociones y de los pensamientos que realmente contribuyen a la efectividad de nuestro trabajo.

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German Retana.

La gestión acertada de equipos, la conducción exitosa de negociaciones, la dirección eficaz de reuniones, la resolución creativa de conflictos, así como otras interacciones con personas ―dentro y fuera de la organización― dependen, en parte, de la capacidad de autoobservación que se posea. ¿Qué tal si nos disciplinamos a practicar el método que denominaremos 80/20?
Es sencillo, en esos intercambios, un 80% de la concentración debe estar enfocada en la tarea que realizamos; el otro 20%, en la autoobservación de nuestro desempeño. Si mantenemos la mirada alerta, si reparamos atentamente en las actitudes que asumimos, las posturas y palabras que emitimos, sabremos si somos empáticos con quienes interactuamos en un momento dado.
El «20%» significa que en momentos claves podemos mirar sabiamente hacia nuestro interior para luego, desde ahí, ser capaces de hacer una adecuada lectura de nuestras emociones, de direccionar nuestra mente a observar qué hacemos y cómo nos conducimos al hacerlo.
Toma tiempo y esfuerzo adquirir esa disciplina, pero es necesaria; pues la falta de dominio de uno mismo se traduce en la pérdida de control de las situaciones. Esto se manifiesta de varias maneras: desconsideración hacia los demás, lenguaje corporal inadecuado, inteligencia emocional y empatía disminuidas. Agregue usted otras complicaciones que haya experimentado.
El «20%» implica respetar profundamente a aquellos con los que interactuamos. La atención plena en esa experiencia facilita «leer» el posible efecto de las palabras y gestos que empleamos. Ahora, si el ego exagerado es quien gobierna nuestras interacciones, poco importará ese impacto; por tanto, más tarde habrá escasez de cooperación, comprensión y conexión con ellos.
Este buen hábito supone una apertura a la autocrítica, gestionar los errores con humildad y valorar los aciertos para potenciarlos. Eso sí, para que sea posible analizar cada situación con objetividad, la reflexión silenciosa y la introspección profunda deben estar exentas de prejuicios.
Conviene aplicar el «80/20» en tiempo real, convertirlo en un estilo de vida, en una forma de ser protagonistas y observadores de nuestras experiencias más relevantes. Sin embargo, siempre es recomendable hacerlo de manera retrospectiva, aplicándolo, incluso, a un corte transversal en el tiempo (meses o años) y extrapolar el aprendizaje conseguido al siguiente período.
La autoconciencia facilita reconocer y comprender el origen de las conductas, previene el desgaste mental y la somatización. Cuando no son bien entendidas ni gestionadas, estas y otras reacciones podrían requerir apoyo profesional. Así, el arte está en tomar conciencia de las emociones y de los pensamientos que realmente contribuyen a la efectividad de nuestro trabajo.

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El autor es Consultor desarrollo gerencial Profesor Emérito INCAE Business School.

 

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