Gloria Bejarano: Conectar cultura y educación es una de las claves para avanzar

La cultura y la educación son la base del desarrollo de los pueblos... esta mi columna en La Extra.

Gloria Bejarano Almada.

No es la primera y posiblemente no será la última vez que, ante la necesidad de recortar el presupuesto, se reduzcan los presupuestos en cultura. Entiendo la necesidad de racionalizar los recursos del Estado, pero no se puede presuponer que la cultura no es esencial para un pueblo, menos aún después de la pandemia en que la salud mental de la población requiere de esparcimiento, de sana recreación y alimento para el alma.
La educación y la cultura son la base del desarrollo intelectual sobre el que descansan el crecimiento de un país. Son los pueblos que han invertido en educación y cultura los que han logrado sobresalir a lo largo de la historia, porque los recursos destinados a estos rubros no son un gasto, son la inversión más rentable.
La educación no se puede limitar a la memorización o asimilación de conceptos, es necesario que niños y adultos tengan acceso a la cultura para desarrollar su capacidad de asombro, esa que permite que el ser humano sea capaz de comprender, de imaginar, de crear, de desarrollar el interés por el conocimiento y el saber.
En el Museo de los Niños una y otra vez he tenido oportunidad de ver en los ojos de los pequeños ese momento único, casi mágico, en el que los niños se sorprenden ante una exhibición y hacen suyo el conocimiento para no olvidarlo jamás. Desarrollar el asombro ha sido y será nuestra meta pues estamos convencidos que, quien logra adquirir esa capacidad sentirá siempre en su interior la necesidad de saber más, de conocer, de crecer, de aprender y estudiar a lo largo de toda su vida.
Decía José Weinstein, sociólogo y académico experto en cultura, que conectar cultura y educación es una de las claves para avanzar y eso es lo que por más de 28 años hemos hecho en el Museo de los Niños.
Es a través de la cultura que la educación se convierte en un proceso permanente que nos permite alcanzar la felicidad, la realización personal y hace que las personas sean más libres y juiciosas al momento de tomar decisiones o emitir criterios, algo fundamental en la vida en democracia.
Los pueblos sin cultura pierden la capacidad de afianzar la identidad de las nuevas generaciones, transformando a los jóvenes en seres sin arraigo ni tradición, sin conocimiento de la historia o de los aciertos y errores de sus antepasados, condenándolos a la indiferencia, a la apatía y el desamor por la Patria que le vio nacer… convirtiéndose en presas fáciles del populismo y de quienes buscan minar la institucionalidad.
Invertir en educación y cultura, es garantizar la permanencia de la democracia, de la identidad nacional, del progreso económico, la formación integral y la felicidad de nuestra gente. Para acortar la brecha educativa que nos ha dejado la pandemia, tenemos que conectar la cultura con la educación y acercar a nuestros niños y jóvenes a la lectura lo mismo que la matemática, al arte lo mismo que a la historia, a la ciencia lo mismo que a la música, a la literatura lo mimos que, a la danza, las artes escénicas o plásticas. Todas las habilidades son necesarias para lograr la formación integral de las nuevas generaciones. Privarlos o limitar su acceso al mundo de la cultura es negarles el futuro al cual tienen derecho.
La primera dama, doña Signe, ha manifestado en repetidas oportunidades que, al igual que nosotros, cree en la imperiosa necesidad de acercar a los niños al mundo de la cultura en momentos en que la educación está en crisis.
Los recortes presupuestarios en cultura poco van a contribuir al mejoramiento de la economía, pero pueden afectar sensiblemente a las instituciones que contribuyen al crecimiento intelectual, cultural y educativo de nuestro país en general y de nuestros niños y jóvenes en particular.
Esta reducción afecta también a los hacedores de cultura que han llevado la peor parte durante la pandemia, ellos son los que pueden hacer posible que nuestra sociedad evolucione, se recupere y sane; sin su participación, imaginación, creatividad e ingenio, estaremos en deuda con la Cultura.
José Vasconcelos dijo en una oportunidad “La cultura genera progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral”.

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