Gloria Bejarano: Costa Rica, como Campeón del Medio Ambiente

La crítica es buena cuando viene acompañada de soluciones, la pregunta es si usted quiere ser de los que hacen sopa, de los que la critican o de los que la critican, pero aun así se la comen.

0

Gloria Bejarano Almada.

En fechas recientes buenas noticias circularon por las redes. Por un lado, la ONU otorgó a Costa Rica el premio Campeón del Medio Ambiente, por otro una prestigiosa revista internacional nombró a nuestro país como “el más bello del mundo” y casi de forma simultánea se publicaron imágenes satelitales del territorio nacional en que se señalaba cómo los incendios que amenazan los bosques de la región no estaban afectando los nuestros, gracias al cuido y las políticas ambientales. Y pensé: ¡algo estamos haciendo bien!

Por curiosidad, leí los comentarios de los usuarios de las redes y quedé sorprendida ante la negatividad, la burla, la sátira y la descalificación de quienes insistentemente desacreditan cualquier tipo de reconocimiento a nuestro país, en vez de celebrarlo.

Quisiera creer que quienes así actúan son “troles” o personas que tienen un interés particular en criticar o realizar una oposición por razones de orden ideológico o intereses políticos, porque me costaría aceptar que un costarricense que de verdad ama a su país sea capaz de ensuciar o minimizar los logros y reconocimientos que se hacen a Costa Rica. Logros que pueden ser el resultado del trabajo, el esfuerzo o la capacidad de los costarricenses o de la implementación de políticas públicas que a través de los años y, por distintos gobiernos, se han ejecutado con éxito.

Sí, soy de las que siento orgullo simple y llano por los logros que alcanza el país o sus ciudadanos, sea en el campo del deporte, el ambiente, la industria, el arte, la música, porque al final todos somos ticos y esta es nuestra tierra y las cosas que se hacen bien son nuestra carta de presentación ante el mundo, la puerta de entrada para el turismo y la inversión y el legado que dejamos a nuestros hijos.

Por eso no puedo entender el afán de algunos de menospreciar, de buscar siempre el pelo en la sopa, de alegar que está muy fría o caliente, que le faltó sazón, que el ayote del que se hizo no era perfecto, que el plato no es suficientemente hondo, que la cuchara es de metal y no de palo, lo cual hace que le reste sabor, o que quien la cocinó ni siquiera prendió el fuego, cuando el verdadero reto es pensar cómo ayudar a hacerla mejor la próxima vez. Quienes hablan mal de la sopa por lo general no siembran, no cosechan, no transportan el ayote, no lo cuecen ni lo sazonan, no lo ponen en la mesa, simplemente critican a quienes pusieron su mejor empeño en servir una buena sopa, desde quien cultivó el ayote hasta el que lo sirvió.

Costa Rica necesita menos crítica, más manos comprometidas que ayuden a hacer bien las cosas y más ciudadanos orgullosos de su país. Ciudadanos que aporten y no que se escondan en los errores de otros para no hacer nada, que justifican su enojo y falta de acción por los traspiés que comenten los que sí se involucran.
Es cierto que falta mucho por hacer, es cierto que no todo marcha como quisiéramos, que los ríos todavía están contaminados; que hay que reducir, cambiar o eliminar los pesticidas; que a pesar que hay una mayor consciencia los plásticos de un solo uso siguen inundando nuestros botaderos de basura y playas; que hay desperdicio de agua y energía, que el tema de las minas demanda más acción, en fin, que hay mucho que corregir para que nuestro medio ambiente esté verdaderamente protegido.

Costa Rica ha sido líder en la implementación de medidas de protección al medio ambiente y la vida silvestre. La creación de parques nacionales y reservas biológicas nos permiten proteger más de una cuarta parte de nuestro territorio y, por quinto año consecutivo, Costa Rica superará 98% de generación eléctrica renovable. Se han creado leyes y se han promovido programas educativos; está en construcción la planta de saneamiento de aguas, el nuevo drenaje de la capital y nos hemos puesto como meta ser el primer país carbono neutral y sí, falta mucho por hacer, pero no hemos dejado de ejecutar medidas en pro del medio ambiente desde los años 50 a pesar de ser un país con grandes limitaciones presupuestarias.

Ese esfuerzo sostenido, esa visión compartida y los resultados que como país hemos alcanzado son el motivo del reconocimiento no solo de Naciones Unidas, sino de muchos organismos a nivel mundial. ¿Por qué no verlo como un estímulo para seguir avanzando por el camino correcto?

La crítica es buena cuando viene acompañada de soluciones, la pregunta es si usted quiere ser de los que hacen sopa, de los que la critican o de los que la critican, pero aun así se la comen.

 


La autora fue Primera Dama de Costa Rica durante el gobierno del presidente Rafael Calderón Fournier y diputada de la Asamblea Legislativa por el Partido Unidad Social Cristiana para el período 2010-2014.

 

 

 

También podría gustarte

Comentarios

Cargando...