Gloria Bejarano: Difundir, confundir y dividir… para vencer

Es esta la Patria que amamos, es esta la Patria que hemos logrado construir sin excesos ni divisiones, sin odios, en democracia, con tolerancia y respeto a la institucionalidad.

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Gloria Bejarano Almada.

El populismo y el autoritarismo se extienden por el mundo y en poco tiempo le pasan la factura a aquellos pueblos que, deslumbrados ante las promesas de cambio y redención, llegan a las urnas sin medir las consecuencias de elegir sin prestar atención a las señales de alerta que se presentan durante el proceso electoral.

El autoritarismo, de izquierda y de derecha, se ha ido instalando en diferentes países de América y las democracias que tanto constó construir en el siglo pasado están sucumbiendo ante líderes que no han escondido sus intenciones, simplemente las han aprendido a vender como el “cambio” que necesitan los pueblos a través de la propaganda y las redes sociales.

El mercadeo con que ofrecen este supuesto cambio tiene una misma fórmula en todos los casos, un mismo guion para alcanzar el poder… para luego hacer todo lo que está en sus manos para retenerlo. Países como Venezuela llevaron democráticamente al poder a quienes han instalado una férrea dictadura responsable de la pobreza en la que está hundida una de las naciones más ricas de América, todo porque no supieron leer las señales de alerta que gritaban autoritarismo e improvisación.

Antes las dictaduras se instalaban por las armas, hoy llegan al poder haciendo uso del sistema democrático al cual buscan destruir, pues, si sabemos leer correctamente sus propuestas y promesas, lo que proponen atenta contra la institucionalidad, las libertades básicas y las leyes, el derecho a la libre expresión, la libre asociación, la educación y la cultura entre otros, además de promover la división y el odio entre los ciudadanos, estigmatizando grupos, personas y sectores de la sociedad.

Decían los viejos que bajo advertencia no hay engaño, los pueblos que se han dejado impresionar por el populismo con sus propuestas demagógicas, con su discurso antisistema y su supuesta lucha a favor del pueblo, tuvieron ante sí señales claras que evidenciaban inexperiencia, falta de conocimiento en materia de Estado, autoritarismo y la oferta de “soluciones” que claramente atentan contra el Estado de Derecho… aun así los llevaron al poder.

Costa Rica no ha sido la excepción, el mensaje populista del PAC logró penetrar con un discurso anticorrupción, antisistema, anti-bipartidismo, anti-todo, pues ellos eran el cambio, ellos iban a hacer las cosas bien… y se inauguró en el país una nueva forma de gobernar en la que la carencia de un equipo integrado llevó a la improvisación y la falta de coherencia que, sumados a la falta de experiencia en materia política, económica y social, desgastó las instituciones, los condenó al fracaso y frenó el desarrollo.

En Costa Rica, sin embargo, topan con particularidades que la alejan de otras naciones que han sucumbido, como el hecho de no tener ejército, de contar con un Capítulo de Garantías Sociales en nuestra Constitución, de haber desarrollado una sólida institucionalidad, programas efectivos de lucha contra la pobreza, pero primordialmente tener una población educada en democracia, el haber construido una sana división de poderes y contar con un Poder Electoral reconocido como uno de los mejores del mundo, esto es lo que nos permitido poner un freno… al menos hasta el día el día de hoy.

Aprendamos a reconocer ese discurso populista que busca el desprestigio de la institucionalidad y se presenta como redentor y poseedor del conocimiento absoluto. La estrategia y el guion populista busca además el descrédito y desprestigio de las figuras de autoridad, con mayor énfasis en los líderes de opinión y políticos, la prensa, las autoridades judiciales, las iglesias y todos aquellos que pudieran llegar a tener credibilidad y respeto en la población, pues son estos actores los que, en última instancia, pueden desenmascarar el discurso vacío, prepotente y demagógico con que buscan enamorar al pueblo con la ayuda de cientos de troles infiltrados en las redes sociales que cumplen su cometido de difundir, confundir y dividir … para vencer.

Costa Rica celebra el bicentenario de la Independencia, durante estos doscientos años se ha logrado construir una nación, libre, independiente, democrática, en la que se han alcanzado logros extraordinarios como nación que, por momentos, algunos han querido minimizar, ignorar, subestimar o destruir. Con errores y aciertos, los costarricenses hemos logrado transitar por el camino de la democracia, gozando de respeto internacional, ubicándonos en el mundo como uno de los pueblos de mayor desarrollo social y humano entre los países del Tercer Mundo, con índices de salud del Primer Mundo y una sólida democracia que se levanta orgullosa sobre las bases de un Estado Social de Derecho desde los años 40.

Es esta la Patria que amamos, es esta la Patria que hemos logrado construir sin excesos ni divisiones, sin odios, en democracia, con tolerancia y respeto a la institucionalidad.

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