Gloria Bejarano: Hablemos de la vacunación

Uno de los avances científicos más trascendentales en la historia de la humanidad ha sido el descubrimiento de las vacunas que han permitido erradicar y prevenir enfermedades, salvando la vida a millones de seres humanos. No permitamos que el fanatismo, la ignorancia o la tozudez ponga en peligro la salud de nuestros hijos y nietos trayendo de vuelta enfermedades que ya han sido erradicadas en Costa Rica.

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Gloria Bejarano Almada.

¿Hasta dónde, como dicen algunos, la vacunación debe ser un acto voluntario?

La evidencia nos dice, que a partir de que se comenzaron a desarrollar y aplicar las vacunas el índice de epidemias y muertes por enfermedades infecto contagiosas disminuyó alrededor del mundo.

La erradicación de enfermedades como la polio, el sarampión, la rubeola, la viruela en muchos países del mundo, hizo posible que millones de niños tuvieran una oportunidad de crecer y vivir. Tal vez mi opinión puede tener un sesgo porque perdí a mi hermano mayor con solo cuatro años de edad, durante la epidemia de poliomielitis en México en el año 51, solo un año antes de que se descubriera la vacuna. Siempre lamentamos que, por unos cuantos meses, Marco Antonio, no tuvo a su alcance la vacuna que le pudo haber salvado la vida.

Debo de confesar que no puedo comprender a quienes se niegan a vacunar a sus hijos. Hemos visto como esta negativa ha hecho que enfermedades que estaban erradicadas de pronto vuelven amenazando la salud y la vida de millones de niños que hoy están expuestos al sarampión y a otras enfermedades.

Hasta dónde el derecho de elección de algunos padres de no vacunar a sus hijos, afecta el derecho a la salud de los hijos de otros que asisten a las misma escuelas y colegios, que juegan en los parques o comparten un espacio común. Algunos países europeos, ante la amenaza de una posible epidemia, han considerado prohibir la presencia de los menores que no estén vacunados en los centros escolares y si bien esta es una medida factible, al final qué tan efectiva puede ser cuando el contacto se puede dar en otros ámbitos.

El movimiento anti vacunas tiene su origen en una investigación que se realizó en Inglaterra en 1998, en la que el Dr. Andrew Wakefield, aseguró haber encontrado una conexión entre la administración de la triple vírica (sarampión, viruela y paperas) con el autismo. Aunque la comunidad científica recibió el hallazgo con escepticismo por lo pequeño de la muestra, el efecto mediático fue enorme y llevó a miles de padres a tener miedo de vacunar a sus hijos. El índice de vacunación bajo considerablemente y de inmediato los casos de sarampión se dispararon. El movimiento anti vacunas se extendió en otras partes del mundo por la difusión que dieron los medios y personajes como Oprah Winfrey, el actor Jim Carrey y Jenny McCarthy en los Estados Unidos, donde el incremento de casos de rubeola, sarampión y paperas se ha disparado.

En el 2007 la señora McCarthy, que había culpado a las vacunas por el autismo que padecía su hijo, se retractó diciendo que se había curado; los médicos que examinaron al pequeño certificaron que el niño había sido diagnosticado erróneamente y que nunca había padecido autismo.

Hoy se sabe que ningún otro equipo científico ha llegado a las mismas conclusiones de Wakefield y que diez de los coautores que lo acompañaron en dicha investigación han retirado su firma de la publicación.

En el 2011, el Consejo General Médico del Reino Unido prohibió el ejercicio de la medicina a Wakefield, por su actitud deshonesta y por haberse comprobado que había conspirado para desacreditar la vacuna Triple Vírica y así desarrollar nuevas vacunas con las cuales remplazarla, todo con fines meramente comerciales.

Uno de los avances científicos más trascendentales en la historia de la humanidad ha sido el descubrimiento de las vacunas que han permitido erradicar y prevenir enfermedades, salvando la vida a millones de seres humanos. No permitamos que el fanatismo, la ignorancia o la tozudez ponga en peligro la salud de nuestros hijos y nietos trayendo de vuelta enfermedades que ya han sido erradicadas en Costa Rica.

 


La autora fue Primera Dama de Costa Rica durante el gobierno del presidente Rafael Calderón Fournier y diputada de la Asamblea Legislativa por el Partido Unidad Social Cristiana para el período 2010-2014.

 

 

 

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