Gloria Bejarano: Recuperarnos del cansancio

Recuperar la paz interior es una necesidad urgente para los costarricenses.

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Gloria Bejarano Almada.

 

Leí un pensamiento de un autor desconocido que decía que había dos tipos de cansancio: el que requiere descanso y el otro que necesita paz. Los costarricenses están cansados, la pregunta es qué necesitamos, descanso o simplemente paz. Después de las fiestas navideñas, cuando ya han pasado las carreras, las reuniones familiares, las compras y la tensión que nos han dejado dos años de pandemia, tenemos la oportunidad de gozar de unos cuantos días de tranquilidad antes de que comience un nuevo año y entremos en la recta que nos conduce al día de las elecciones.

Estos días que nos separan del fin de año pueden ayudar con el cansancio físico, ese que requiere descanso, pero ¿y el cansancio que solo se alivia con paz? Paz interior, paz espiritual, ese tipo de paz que tranquiliza tus ansiedades, tus angustias, tus temores, tus enojos y tus resentimientos. Esa paz que necesitamos para reconciliarnos con todo aquello que nos perturba, esa es la más difícil de alcanzar, pero también es la única que nos puede quitar esa pesadumbre que hace que la vida pierda su alegría, que la esperanza se disipe, que pierdas la fe y que la negatividad se apodere de ti.

La paz interior es un bien preciado, tan preciado que hay quienes buscan arrebatarlo a toda costa y está en nosotros impedir que lo hagan porque nuestro estado de ánimo no solo nos afecta personalmente, sino que incide tus relaciones con los demás, en nuestra forma de ver la vida, nuestro desempeño laboral y termina determinando la vida de una nación.

Recuperar la paz interior es una necesidad urgente para los costarricenses. En estos días las prisas, los compromisos y las presiones han sido el detonante que nos ha mostrado cuan enojados, molestos y cansados estamos. Lo vemos en la forma de conducirnos, con nuestras reacciones y comentarios en las redes, en la intolerancia con que respondemos, la falta de respeto y poca empatía para con los demás… así no somos los ticos, algunos justifican este comportamiento diciendo que estamos cansados. Es cierto hemos pasado por mucho, merecemos un descanso y paz, pues no podemos permitirnos el lujo de ser un pueblo cansado, molesto, si fe ni esperanza y que, por el agotamiento, la manipulación de la que sin saberlo somos objeto y la falta de objetividad tomemos malas decisiones que comprometan el futuro de nuestros hijos y nietos.

Hemos visto como cada vez más pueblos abatidos por el cansancio, confundidos por una información sesgada y llenos de cólera caen en los extremismos sin siquiera pensar en las consecuencias que les esperan al votar, no a favor de alguien o de una propuesta de gobierno sino en contra de que han dado en llamar “el stablishment”. Las elecciones hoy se ganan con el voto protesta, mismo que se origina en el cansancio al que se ha llevado al elector por las malas decisiones y los errores de sus gobernantes, pero no podemos perder de vista que también existen grupos extremistas que se benefician de ese cansancio y han encontrado la forma de capitalizarlo, de fomentarlo y explotarlo para su propio beneficio.

En las próximas semanas los costarricenses tendremos que acudir a las urnas y decidir quién dirigirá los destinos de este país y más aún, si con nuestro voto contribuimos a que Costa Rica siga viviendo en democracia, esa democracia que hoy nos permite escoger entre los extremos y las posiciones de centro, entre la experiencia y el conocimiento o la improvisación, entre el populismo que nos dice lo que queremos oír y el compromiso con la verdad.

Tengamos presente que el cansancio nubla el entendimiento y la razón, tenemos que recuperar la paz antes de recurrir a las urnas para votar con fe en nuestro sistema, nuestras instituciones y nuestra democracia; no podemos dejarnos llevar por ese cansancio que nos abruma, nuestro voto no puede ser una reacción hepática en contra de los errores, las falsedades, la ineptitud o la inexperiencia con que hemos sido gobernados. Nuestro voto tiene que ser producto de la reflexión y el análisis de una persona que está en paz consigo y con el mundo, que ha podido resolver sus enojos y puede poner el interés superior de la Patria por encima del propio cansancio y desilusión.

Costa Rica lo merece, lo merece usted y su familia, lo merecen las futuras generaciones a las que estamos obligados a entregarles una mejor democracia que la recibimos y a las que no les servirá de consuelo saber que estábamos cansados cuando votamos sin meditar las repercusiones de nuestra decisión.

En Diario Extra.

 

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