Gloria Navas Montero, Abogada.

Hoy amanecimos de nuevo disfrutando y celebrando un año más desde que este bello terruño adquirió independencia para convertirnos finalmente en una república libre, democrática, popular y alternativa. Empero, nos introdujimos en el año 2022 en el que dimos un giro distinto porque no solo comenzamos a salir de la tremenda pandemia del Covid-19 que nos ha tenido paralizados y agobiados, sino porque de frente tenemos a un país violento y empobrecido.

Ello nos debe llamar a la reflexión para valorar en verdad y objetivamente el precio de la libertad al dirigir la mirada hacia tiempos diferentes.  No solo pasamos por unas elecciones nacionales en los poderes Ejecutivo y Legislativo, sino que existe ante nuestros ojos un cambio de mando confuso en el Poder Judicial. Lo llamo confuso porque semana a semana esos señores y señoras magistrados no se ponen de acuerdo para elegir a su líder judicial. Ello demuestra evidente confusión y ayuna determinación.  Algo muy serio en el campo de la justicia entendida esta desde el punto de vista estructural como la columna vertebral de nuestro régimen democrático.  Tal parece que sopla el viento de la justicia no cumplida algo grave para nuestro régimen de derecho.

A lo anterior debemos sumar una modalidad diferente de gobernar de un presidente que salió de la nada incluso sin contar con un partido político formado de tiempo atrás, sino bajo un liderazgo que se mueve bajo el discurso de “comerse la bronca.”  Entendemos que significa ello en parte que funciona bajo el slogan de “aquí estoy para recibir las balas y no tengo miedo.”  El asunto es que en estos tiempos no basta con ser valiente sino que es necesario actuar igualmente de forma estratégicamente inteligente con rutas claras en la manera de gobernar y ejecutar las soluciones más apremiantes a corto plazo.

Ello, acompañado de políticas públicas de efecto choque según la complicación en la obtención no solo de recursos frescos sino de planes muy definidos de reactivación económica, la afrenta de la deuda pública y los ayunos presupuestos institucionales básicos como lo son en la educación y la seguridad ciudadana.  Estamos por otro lado,  a punto de derivar en un narco estado si no logramos detener ese tráfico de droga que nos ahoga.

En lo que se refiere a la Asamblea Legislativa observamos algunas caras nuevas porque desapareció el temible, inútil y corrupto PAC, sino que su integración incluye un buen número de féminas, casi el 50% equitativo, con un PLN debilitado, un equipo joven del Frente Amplio, y los nuevos partidos con Eli Feinzaig a la cabeza, don Fabricio Alvarado y doña Pilar Cisneros.

Así pareciera que la mesa está casi servida.  Los manteles, servilletas , las bebidas listas y los invitados a la espera de la calificación ciudadana en relación a los primeros pasos que se han dado con un arranque distinto en el funcionamiento de la agenda legislativa la que comenzó con proyectos del Ejecutivo los que no han sido del todo determinantes.  Se requiere de una coordinación especial, inteligente y ejecutiva entre estos dos poderes, Ejecutivo y Legislativo, para que la conducción del país lo sea eficaz bajo el manto de políticas públicas inmediatas en el tema de la educación y la seguridad ciudadana de la mano de los aspectos presupuestarios. Vemos movimientos en ese sentido y confiamos en que resulten victoriosos.

A 201 años de independencia no se valen los “nublados del día”, los titubeos ni los discursos vacíos ayunos de dirección.  Todos le debemos a Costa Rica y a las futuras generaciones.

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Por La Revista CR

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