Gonzalo Rodríguez: Argumentos en defensa de no entregar el rop en su totalidad son espurios y falaces

Mírese como se mire, aducir que entregar esos fondos en un solo tracto, es peligroso por cuanto, el jubilado los malgasta y pronto podría requerirlos para atender necesidades apremiantes, es arrogante e irrespetuoso y atenta contra la voluntad y libertad de las personas 

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Gonzalo Rodríguez Mejías, Economísta,

En estos días, en que se está discutiendo sobre la conveniencia o no de entregar los patrimonios acumulados en las cuentas de los trabajadores en los fondos de pensiones complementarias (ROP), al llegar el momento de la jubilación, han surgido una serie de argumentos en contra de la entrega total de estos fondos a los trabajadores. Algunas de las manifestaciones y argumentos esgrimidos por las administraciones de las operadoras de pensiones, superintendencia de pensiones y políticos son las siguientes: 

  1. Que la ley se creó con el objetivo de que el pensionado tuviera un monto adicional a la pensión principal, para enfrentar con dignidad sus últimos años de vida.
  2. Entregar esos fondos en un solo tracto, es peligroso por cuanto, el jubilado los malgasta y pronto podría requerirlos para atender necesidades apremiantes.
  3. Se debilita la sostenibilidad financiera de los fondos de pensiones. 

Si bien la metodología para el cálculo de la pensión del sistema de pensiones complementarias es bastante compleja, debido a que es necesario tener conocimientos matemáticos y actuariales para su comprensión, sostengo como hipótesis, de que tal situación es utilizada como justificación y fundamento para dar lugar, esencialmente a dos conductas, por parte de las operadoras de pensiones y la SUPEN:

  1. Restar importancia a la oportunidad y veracidad de la información que debe ser brindada a los dueños de los fondos.
  2. Atribuirse el derecho de escoger los tipos de inversiones, los cuales para ellos son de mayor conveniencia, sin necesidad de consultarlo con los titulares de dichos fondos. 

Bajo estas premisas, yo diría que el principal obstáculo, para que el trabajador jubilado pueda administrar, eficiente y rentablemente sus fondos, es precisamente esa falta de información y conocimiento en materia financiera, aspecto que suele jugar a favor de quienes muy bondadosamente se ofrecen a administrar dichos fondos acumulados.

Una cosa es cierta y sin objeciones; si la administración de fondos de pensiones complementarias, no fuera extraordinariamente rentable, nadie se ofrecería para llevar a cabo tal tarea.

Para colmo de males, las leyes y reglamentos que cobijan estos regímenes están hechos a la medida. El dueño de estos fondos, tan solo escoge la operadora de su gusto, una vez hecha esta decisión, el titular de esos fondos no tiene ni voz ni voto.

El cuadro arriba mostrado, presenta una serie de inversiones alternativas que el dueño de una cuenta en un fondo de pensiones podría llevar a cabo y también una serie de maneras en que la operadora de pensiones, a través de bancos o financieras podría utilizar los activos en su custodia.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, una vez que el trabajador se pensiona y la operadora de pensiones le asigna, por ejemplo, una renta vitalicia, si bien los montos iniciales del capital siguen registrados en una cuenta, lo cierto es que, para las instituciones de intermediación, fondos de inversión, etc. los activos financieros, pierden si identidad inicial, de cuenta individual,  si alguna vez la tuvieron, para convertirse en una masa de dinero que puede invertirse en muchas y diversas formas: cesión de préstamos, compra de bonos, títulos valores, acciones de capital, etc. Al dinero no le molesta para nada, aparecer virtualmente, registrado en una cuenta a nombre de Juan Pérez, Perico de los Palotes, la Chimultrufia, etc. y al mismo tiempo formar parte de sumas amorfas, reales, listas para engendrar más dinero a partir de sí mismas. Ahí pues estriba el secreto que subyace, tras los sistemas financieros y su participación en los mercados de dinero y capitales. 

El cúmulo de inversiones que llevarán a cabo en el tiempo, con todos esos fondos juntos, les asegurará a estas entidades, la extracción de la rentabilidad necesaria para sufragar los gastos para provisiones por concepto de pensiones y además tener ganancias extraordinarias a partir de todas las inversiones posibles. Por supuesto, todo esto con la agregación de pequeños fondos, que en principio no les pertenecen pero que una ley les empodera y faculta para utilizarlos a su antojo. Dejamos entonces de preguntarnos y asombrarnos, sobre cómo es posible que un superintendente tenga salarios de 15 o más millones de colones o que un administrador de fondos de pensiones, pueda tener salarios de 7 o 8 millones mensuales. De fijo eso no se logra simplemente con el 1% o el 0.75% de comisión por administración. Es paradójico, mi dinero y el de muchos está ahí en los mercados financieros, ganando rentabilidades extraordinarias, y lo que me rembolsan mensualmente es una migaja.  El único consuelo, es que, si logro vivir hasta 114 o talvez los 115 años, podré gozar de la famosa renta vitalicia. Sería interesante que la SUPEN informara de cuantos de los pensionados en el régimen superan los 100 años de edad.

En el cuadro muestro una situación hipotética de un trabajador que, al momento de jubilarse, tiene un capital acumulado en su cuenta de pensiones complementarias de 20 millones colones y que la pensión estimada es superior al 10% del monto de pensión del régimen básico. Lo que significa que, recibirá una provisión mensual como pensión complementaria. 

Hago algunas comparaciones entre el posible monto a recibir mensualmente por concepto de pensión y lo que podría generar en inversiones alternativas, si el jubilado tuviera en un solo tracto sus fondos acumulados. 

Utilizo un índice de VANU de 275 que, aunque es una estimación propia, no está muy alejado de la realidad. Así las cosas, el jubilado recibiría mensualmente un monto aproximado de 72.227 colones mensuales. Si el jubilado tuviera la oportunidad de tener la totalidad de sus fondos, en un solo tracto, se enfrentaría por medio del interés simple o compuesto, a varias alternativas de inversión, que, aunque le redituarían un monto mensual menor, al final del plazo de las inversiones mantiene el capital inicial intacto en términos nominales, listo para ser reinvertido de nuevo. 

Por el lado de las instituciones financieras, para el análisis utilizo, la más sencilla de las modalidades, es decir la intermediación financiera mediante de la cesión de operaciones de préstamos. 

Ahí podemos observar varias formas en que un banco, por ejemplo, podría ceder en préstamos una cantidad de 20 millones de colones. Se evidencia claramente que, a través de la modalidad de intermediación, una institución financiera, se asegura los pagos de las provisiones por concepto de pensión y obtienen ganancias extraordinarias. Todo sin utilizar la contraparte de pasivos que un banco requiere para convertirlos en activos. ¿Por qué? Porque todos esos dineros provienen de los fondos acumulados por los trabajadores y no han tenido ningún costo para las instituciones financieras. 

Tomemos el ejemplo del monto que genera un préstamo bancario de 20 millones de colones a una tasa anual del 12% y un plazo de 15 años. El banco recibiría como cuota de pago una suma cercana a lo 240.000 colones mensuales, que, multiplicadas por 180 meses, resultaría en un monto alrededor de 43.000.000 de colones. Esa cantidad representa 2.16 veces el monto del fondo de pensiones del jubilado del ejemplo. Esta es solo una modalidad en que las instituciones financieras utilizan los fondos de dinero. Los mercados de dinero y de capitales, ofrecen una gran variedad de tipo de inversiones, que les asegura no tener dineros ociosos en el tiempo. 

Nos pueden hablar de todos los cuentos que quieran: riesgos financieros, calce de plazos, etc. etc. Todo está fríamente calculado.

  Para concluir, dos ideas:

  1. Mírese como se mire, aducir que entregar esos fondos en un solo tracto, es peligroso por cuanto, el jubilado los malgasta y pronto podría requerirlos para atender necesidades apremiantes, es arrogante e irrespetuoso y atenta contra la voluntad y libertad de las personas 
  2. Lo otro, nos lo enseñan los libros de finanzas, con respecto al poder del dinero de generar más dinero con el pasar del tiempo. Se dice que la isla de Manhattan fue comprada en el año 1626, por una empresa holandesa, a los indígenas norteamericanos por un valor de 60 florines de chucherías.  En ese tiempo 60 florines, correspondía más o menos a 24 dólares. Posiblemente los indígenas dieron uso a las chucherías y muy pronto se quedaron sin ellas. Pero, de haberlas vendido en los 24 dólares y los hubieran invertidos a una tasa compuesta del 10% anual, en estos días esa cantidad de dinero sería alrededor 537. 429 billones de dólares. Entonces, en primer lugar, no aceptemos chucherías y en segundo lugar, preocupémonos por utilizar eficientemente nuestros recursos, que mucho sudor y esfuerzo nos han costado.

 

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