Gonzalo Rodríguez: Dialogar entre la UCCAEP y el movimiento Rescate Nacional

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Gonzalo Rodríguez Mejías, Economísta,

En primer lugar y como una aclaración ineludible, es necesario indicar que esta decisión de ambos grupos, no es como equivocadamente, algunos se apresuraron a calificar de ´´ACUERDO´´. Un acuerdo es propiamente un resultado, una consecuencia del diálogo, que ambas entidades han consentido en iniciar.

Hecha la anterior aclaración, lo que sí es posible analizar o cuestionar si se quiere, es la posibilidad de que grupos o movimientos que supuestamente encarnan, ideas y pensamientos políticos e ideológicos tan disímiles, puedan siquiera mirarse de frente y consentir un posible y potencial acuerdo, en cuanto a iniciativas de reivindicación de demandas insatisfechas por parte de la institucionalidad política.

Para entrar en este análisis, quisiera apoyarme es algunos alcances teóricos, esbozados por filósofos e intelectuales políticos como el esloveno Slavoj Zizek, el argentino Ernesto Laclau y el psicoanalista francés, Jacques Lacan.

En uno de los escritos de Slavoj Zizek, titulado ´´Bienvenido al desierto de la real´´, el pensador esloveno se pregunta cómo es posible que, en noviembre de 1999 en los Estados Unidos, la activista negra de Harlem, Leonora Fulani, diera su apoyo y adhesión al candidato del partido reformista Patrick Buchanan, siendo ambos de pensamientos ideológicos totalmente opuestos.

¿Por qué este pacto entre Fulani, la izquierdista radical, militante de la política marxista leninista, y Buchanan, reaganiano de la guerra fría y figura mayor del populismo del ala

derecha?

Ante todo, no perdamos el hilo argumentativo y la relación conceptual del análisis. No estoy asegurando aquí jamás que la UCCAEP representa la ultraderecha y que el movimiento Rescate Nacional sea la ultraizquierda. En primer lugar, esto último es totalmente falso; el Movimiento Rescate Nacional es una confluencia de grupos de trabajadores privados, trabajadores informales, -hombres y mujeres-, pequeños empresarios, comerciantes y pequeños y medianos empresarios agroindustriales, sumamente preocupados por la precarización de sus actividades productivas, condición que existía mucho antes de la aparición de la pandemia y que esta última, agravó y agudizó. Igualmente, la UCCAEP exhibe diversos pensamientos político ideológicos, no obstante, el imaginario social pretende polarizar de una forma absoluta, grupos o movimientos que podrán diferir en muchas situaciones, pero igualmente pueden coincidir en otras muchas más.

Dicho lo anterior, para contestar la pregunta planteada por Zizek, recurrimos al pensamiento de Ernesto Laclau y su conjugue belga, Chantal Mouffe.

Según estos pensadores, que en sus escritos se proponen una superación del esencialismo filosófico, categorías conceptuales, como democracia, partido político, clase social, Estado, sujeto,  institucionalidad, no corresponden a categorías esenciales y necesarias a priori, sino más bien,  categorías contingentes, cuya materialización objetiva, está en constante formación  y dependen de  la articulación hegemónica, de la confluencia de identidades  y de la acción política de los diversos grupos en la sociedad.

Ernesto Laclau nos habla del concepto de equivalencia entre las diferencias. Es decir, los grupos sociales tienen e impulsan diferentes acciones en pro de la satisfacción de demandas insatisfechas, o de promesa incumplidas, por quienes ostentan el poder político, no obstante, entre estas diferencias, existe un punto nodal que puede convertirse en una demanda real que abarque todas las demás demandas.

Esto es precisamente lo que el psicoanalista Lacan llama ´´significante vacío o el Uno Real´´, rodeado de una serie de significantes flotantes, que de cuando en cuando, dependiendo de la articulación hegemónica de los distintos grupos sociales, toman el lugar del significante vacío.

Para citar un ejemplo muy representativo, está la forma en que Juan Manuel Santos logró la presidencia de Colombia alrededor del significante vacío ´´La lucha por la paz´´. Este fue el elemento por excelencia, equivalencial de todas las posibles y diferentes demandas que impulsaban muchos grupos sociales en Colombia. Esto, independientemente de cuales grupos al final de cuentas, logran con éxito la satisfacción de sus demandas individuales.

En este momento, en nuestro país, ese significante vacío, podría ser identificado como la lucha por ´´no más impuestos´´. Tratando de identificar algunos significantes flotantes que surgen de la relación entre la UCCAEP y el Movimiento Rescate Nacional, podríamos decir que uno de ellos de parte de Recate Nacional, sea lograr la aprobación por parte del Congreso de la República, del plebiscito que revoque el mandato presidencial. Por parte de la UCCAEP, uno podría ser que haya un reacomodo y flexibilidad del empleo y de la política salarial. Pero vemos que ambos están detrás de la posibilidad de que no haya mayores impuestos. El elemento equivalencial.

Al igual que los ruidos que escuchamos actualmente, sobre la violación a la institucionalidad, por parte de la confluencia de grupos y movimientos sociales con el fin de satisfacer las demandas sociales, que los grupos de poder no han logrado satisfacer, los críticos de los enfoques teóricos de Ernesto Laclau apuntan igualmente a que estas articulaciones hegemónicas suplantan la institucionalidad.

La respuesta de Laclau ha sido muy tajante, no existe institucionalidad, democracia, Estado, orden social, como esencias y categorías conceptuales abstractas, a priori. Lo que existe es el resultado de la acción política de los hombres en sociedad, en su misión de crear procesos agónicos y de obliteración, para brindarle cierres momentáneos a los antagonismos sociales.

Partiendo de lo anterior, ¿Cómo podemos caracterizar el momento coyuntural de crisis que vivimos?

Existe una ausencia total de liderazgo político y pérdida de legitimidad real, en todo el régimen –Poder Judicial, Poder Legislativo y Poder Ejecutivo–, que es la razón directa de la inestabilidad institucional. De manera que es totalmente válido que grupos sociales se unan con la misión de recobrar la paz social. El hecho de que tengamos formalmente esos tres poderes, no significa que haya estabilidad institucional. Es propiamente la acción política constante y la probidad de los funcionarios a cargo la que imprime estabilidad o inestabilidad institucional y resguardo a la Constitución Política.

Por último, quisiera tener el atrevimiento de hacer un llamado, no solamente al presidente de la república sino a todos los posibles grupos y movimientos sociales y sectoriales que pueden sentarse en una mesa de diálogo y negociación.

En este momento no se identifican ni perdedores ni ganadores, de ser así, la verdad es que todos somos perdedores.

Me parece que está primando el cálculo político electoral por un lado y por otro, comportamientos y conductas soberbias y prepotentes. Nuestra patria no está para esos berrinches y caprichos. En Costa Rica nuestra nacionalidad no está jerarquizada. Es decir que unos sean más costarricenses que otros. Escuchémonos unos a otros, nada cuesta.

 

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