Gonzalo Rodríguez: Ha llegado el momento de la invención, innovación, creatividad e imaginación

Me hago estas preguntas: ¿Es que acaso, no somos capaces, la humanidad entera de prever y enfrentar las consecuencias de nuestras propias acciones y actitudes? ¿Aun cuando reconozcamos, vivimos y aceptemos el sistema capitalista de producción, no nos es posible cambiar la ruta del mismo, sabiendo que nos lleva a la auto aniquilación?

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Gonzalo Rodríguez Mejías, Economísta

Si algo es común escuchar de muchos individuos, es de que las épocas de crisis, de cualquier naturaleza que sean, son momentos propicios para una profunda reflexión y de encuentro de oportunidades de deshacer lo hecho y de descaminar lo caminado. Si nuestro rumbo se ha convertido en un laberinto, no queda otra que emprender el regreso y aventurarse de nuevo, en la tarea de reescribir la historia, nada más que esta vez, no olvidemos portar el Hilo de Ariadna, que nos permitirá a cada instante, retroceder un paso para luego avanzar muchos más.

El inicio del siglo XXI, nos ha pedido -a la humanidad entera-, hacer un alto en el camino. Dos eventos sumamente claros y explícitos, han sido la manifestación más evidente, de que hemos tocado fondo y se requiere una reformulación de los procesos materiales y espirituales de sobrevivencia de la humanidad. Estos eventos son: la crisis financiero-económica del 2008 y la crisis en todas dimensiones, provocada por la pandemia del Covid-19. Ciertamente, el mundo ha sufrido muchas crisis en toda su historia, pero pareciera que la humanidad olvida, por completo las tribulaciones vividas en el pasado y lo que es peor, olvida las causas que las ocasionan.

Hay voces que se levantan en todo el mundo y nos hablan de un triángulo diabólico compuesto por la crisis energética, el calentamiento global y la debacle ecológica.

Me hago estas preguntas: ¿Es que acaso, no somos capaces, la humanidad entera de prever y enfrentar las consecuencias de nuestras propias acciones y actitudes? ¿Aun cuando reconozcamos, vivimos y aceptemos el sistema capitalista de producción, no nos es posible cambiar la ruta del mismo, sabiendo que nos lleva a la auto aniquilación?

Quiero comenzar por el análisis de dos citas, la primera proviene del Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2020 de la CEPAL y la segunda de la Revista CEPAL N° 131 de agosto 2020, en el artículo titulado La Cooperación Financiera Internacional frente a la Crisis Latinoamericana.

´´La crisis sanitaria que ha generado la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) también ha producido la peor contracción económica y social de las últimas décadas, tanto a nivel mundial como en las economías de América Latina y el Caribe´´.

´´La crisis económica en curso será recordada, no solo por ser la peor desde la Gran Depresión, sino también por la limitada cooperación financiera multilateral acordada, en particular para las economías de renta media´´.

¿Que nos insinúan, de una forma altamente cruda, estas dos citas? Claramente, que los países de todo el mundo, si bien no renuncian a la ayuda y cooperación internacional, al crédito financiero externo y a las posibilidades de un sector externo pujante, deben volver sus ojos con creatividad e imaginación, para la búsqueda de soluciones provenientes de un robustecimiento de la demanda interna.

Sin que esto signifique un mero capricho de un marcado sesgo anti-exportador, o una conspiración contra los procesos de globalización financiero-económica, lo cierto es que las circunstancias que nos presenta la realidad, inevitablemente nos empuja hacia una reformulación de los procesos internos de producción y de las relaciones comerciales y financieras con el resto del mundo. Nadie en su sano juicio, podría esperar que los mismos organismos financieros internacionales le estén recomendando a las naciones del mundo, ejercer procesos de control y regulación de sus cuentas de capital y financieras de la balanza de pagos. Esto era impensable hace apenas tres décadas, cuando, como con cantos de sirena, nos pedían la liberalización total de las transacciones comerciales y de los movimientos de capitales, tanto de inversión extranjera directa como las inversiones de cartera.

¿Cuál es la primera tarea a emprender? La está presentando muy seria y responsablemente el Movimiento Rescate Nacional. La seguridad alimentaria de los ciudadanos, mediante una política pública y estrategia que impulse la producción de alimentos de primera necesidad. De más está añadir que somos un país bendecido desde el punto de vista agrícola y tenemos un potencial enorme para la explotación racional de la producción marítima. Esto último, ha sido inexplicablemente descuidado por nuestras políticas públicas, toda vez que poseemos más extensión de mar que de tierra. Más bien, escuchamos muy a menudo, que regalamos nuestra riqueza marítima a empresas transnacionales de la pesca.

Una segunda tarea que ya es ineludible, es enfrentar con madurez política una serie de reformas estructurales que se han pospuesto durante décadas: reforma al sector público y reforma tributaria. La primera, debe tener como objetivo primordial, la búsqueda de eficiencia, eficacia y efectividad de los servicios que brinda el aparato del Estado. El tamaño y el costo de este aparato es mero corolario del objetivo fundamental. Solo procediendo de esta manera, seremos capaces de determinar, cuánto de los ingresos fiscales, de debe destinar al funcionamiento del Estado, cuánto al servicio de la deuda y cuánto se puede destinar al gasto de capital, que en los últimos años su rubro ha sido sumamente pírrico. Por supuesto sin olvidar, algo de lo cual, la misma pandemia nos ha terminado de convencer y es la inteligente decisión de nuestros próceres, de la necesidad de destinar una parte muy importante de nuestra riqueza a la fortaleza de nuestro sistema de salud y sistemas de jubilación, que por supuesto, nada tiene que ver con los abusos de grupos de pensionados de lujo.

Una vez que sepamos con eficiencia y mediana exactitud lo que cuesta el Estado en su totalidad, entra en escena la necesaria reforma tributaria, cuyos objetivos primordiales son dos: la simplificación de la estructura y la imposición basada en principios de justicia tributaria. Costa Rica necesita más ingresos, pero no significa que necesita más impuestos. Es casi seguro que, el principio de justicia tributaria, nos lleve a menores tasas, tanto para el IVA, como para el impuesto a la renta salarial y empresarial.

Concluyo reflexionando sobre el necesario cambio de rumbo que debemos imprimirle a las relaciones económicas con el resto del mundo. Que pasó con la famosa teoría del comercio internacional, las ventajas relativas, las ventajas absolutas, la transacción de los excesos de existencias de la producción interna, etc. Seguiremos con la estupidez de importar chucherías que la sociedad no necesita. Chucherías, resultado de la invención de gustos y preferencias cuya necesidad es creada psicológicamente en la mente de los consumidores. La humanidad requiere un despertar de conciencia, salirse de las trampas del dinero y las pasiones, tal y como lo sugiere Daniel Aliery en sus escritos.

 

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