Gonzalo Rodríguez: La creación de diversos sistemas de pensiones debilitan el principio de solidaridad del IVM de la CCSS.

Estoy firmemente convencido de que debemos hacer todos los esfuerzos por unificar, los diversos regímenes de pensiones en el IVM.

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Gonzalo Rodríguez Mejías, Economísta,

Algunos participantes en un foro, recientemente organizado a través de la plataforma ZOOM, por La Revista, para hablar sobre la Pandemia del Covid-19, escuchamos a don Vladimir de la Cruz, referirse de manera favorable y en defensa de las pensiones de lujo, que por supuesto, están amparadas a leyes diferentes al IVM.

De las palabras de don Vladimir se desprende que, los jubilados de esos diferentes regímenes, tienen derecho a esas pensiones, dado que cotizan hasta cuatro veces más que en el IVM. Por supuesto la aportación estatal, también debe ser proporcionalmente mayor, en esos nuevos regímenes.

No hay forma de dudar, de las palabras de don Vladimir, en el sentido de que quien más aporta en cuanto a la magnitud de la cotización, merece un monto mayor de pensión.

No obstante, el problema de fondo no esta ahí. El verdadero meollo del problema es que el surgimiento de diversos regímenes de pensiones lesiona y debilita el principio de solidaridad que caracteriza al régimen IVM de la Caja Costarricense de Seguro Social.

Algunos elementos de reflexión:

  • Estos nuevos regímenes de pensiones, se forman a manera de feudos, cuyos miembros generalmente se encuentran en los rangos de mayores salarios, en el Sector Público.
  • A juzgar por los montos de las pensiones, en estos regímenes, se puede concluir que los jubilados obtienen el equivalente, prácticamente al 100% de su salario, lo cual disipa cualquier principio de solidaridad. Es decir, aquello de que quien más ganan en salario, aportan una importante fracción de su jubilación al monto, de los jubilados con salarios menores.
  • El monto por jubilación es y siempre será concebido y conceptuado, como una provisión económica prudente y lo suficientemente adecuada para asegurar una vida digna, para los últimos años de existencia de aquellos que han trabajado durante su vida productiva. Este elemento, deja totalmente por fuera la posibilidad de enriquecerse o enriquecer a otros con los aportes jubilatorios. Esto es a todas luces inmoral.

Desconozco, como se determina el monto de la pensión en estos regímenes, pero si conozco muy bien, como se determina esa magnitud en el IVM.

El monto de pensión del IVM, consta de dos elementos. El primero es llamado “cuantía básica”.  En este primer elemento es donde se manifiesta el principio de solidaridad del sistema. Para dicho cálculo, se toma el promedio de los salarios de los últimos 20 años de labores, descontados a la tasa anual de inflación, y luego se le aplica una tasa porcentual, que es menor, conforme los promedios salariales anteriormente calculados sean mayores. O sea, hay una escala específica de porcentajes y rangos de promedios salariales, que son consecuencia en primer lugar del principio de solidaridad y del techo fijado de pensión máxima que es alrededor de 1.550.000 colones. Es importante recalcar, que me estoy refiriendo a aquellos trabajadores que han trabajado más de 40 años y se pensionan, en el caso de las mujeres, a los 60 años y 11 meses y el en caso de los hombres a los 61 años y 11 meses. También hay que mencionar, que el techo puede variar, cuando los trabajadores, laboran más años después de esas edades.

Un ejemplo hipotético seria: porcentajes de 42% y 52% aplicados a promedios salariales de 1.500.000 colones y 700.000 colones. En el caso del salario promedio de 700.000 colones se aplica la tasa de 52% y el de 1.500.000 colones se le aplica, el 42%.

El segundo componente, se calcula sobre la base de un promedio de las últimos 24 salarios mensuales brutos percibidos por el trabajador. A este promedio simple se le aplica un 0.8% y se multiplica por el número de años que el trabador ha laborado adicionalmente a los primeros veinte años. Un ejemplo sería, que un trabajador cuyo promedio salarial en ese tiempo fuera de 800.000 y ha trabajado 20 años adicionales a los primeros 20 años o sea 40 años en total. Obtendría por el segundo componente 800.000 x 0.008 x 20 = 128.000 colones.

Así las cosas, un pensionado del régimen IVM, con salario que supera los 3 millones de colones, lograría obtener como monto de pensión alrededor del 51% de su salario. Sin embargo, esto haría que muchísimos afiliados de régimen con salarios relativamente bajos, se acerquen a recibir, como monto de pensión el equivalente al 100% de su salario. Totalmente, lo contrario de lo que sucede en los otros regímenes.

¿Qué pasaría si todas estas personas que ganan salarios de 3, 5 o 7 millones de colones de salario y que pertenecen a otros regímenes de pensiones, fueran parte del IVM?

En primer lugar, se acrecienta el principio de solidaridad y el espíritu de los legisladores que subyace a la creación del régimen del IVM. En segundo lugar, se aseguraría la sostenibilidad financiera del régimen en el tiempo. En tercer lugar, se podría aumentar los montos de pensiones anualmente, sin poner en peligro la sostenibilidad de régimen. En cuarto lugar, habría un margen de solvencia adecuado para asignar mucha más cantidad de pensiones del régimen no contributivo. Y en último lugar, no presionamos las finanzas públicas, principalmente en momentos de crisis fiscales.

Con respecto a este último punto, es importante traer a colación, algunos regímenes de pensiones complementarias, adicionales a las pensiones complementarias obligatorias, que se han conformado a la luz de convenios en varias instituciones públicas. Me parece injusto que, en estos regímenes haya aporte del Estado, ya sea indirectamente, por medio del aporte como parte de los ingresos por la venta de servicios de dichas instituciones.

Estoy firmemente convencido de que debemos hacer todos los esfuerzos por unificar, los diversos regímenes de pensiones en el IVM. Y que haya un mercado de pensiones complementarias privadas, de capital individual, en donde los afiliados coticen lo que deseen o esté a su alcance.  El Estado únicamente debe dar su aporte al IVM, tal y como está establecido en la Constitución Política.

 

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