Gonzalo Rodríguez: ¿La inversión de los valores será la característica representativa?

No hay duda sobre las advertencias de Hannah Arendt. Los costarricenses estamos perdiendo la conciencia, el pensamiento y el juicio. Hagamos algo antes de que sea demasiado tarde.

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Gonzalo Rodríguez Mejías, Economísta,

Hannah Arendt, filósofa judeo-alemana, nos relata con harta estupefacción, los hechos relativos al juicio de 1961, en contra del teniente coronel nazi Adolf Eichmann, integrante de las fuerzas SS del ejército alemán y uno de los mayores criminales en la llamada Solución Final en el holocausto.

La filósofa describe a Eichmann en frente de los jueces, como un hombre, cuerdo, calmado, despreocupado, que niega sin arrepentimiento alguno su culpabilidad en los crímenes, que se le achacan.  Y más bien aduce que nunca se habría perdonado, el haber desobedecido el cumplimiento de las ordenes emanadas de sus superiores.

Esta filósofa nos advierte de dos elementos sumamente importantes 1) que los seres humanos podemos actuar en cualquier momento sin atender al pensamiento, a la conciencia y al juicio, hasta llegar inclusive a aceptar una sumisa banalidad del mal y 2) como corolario de lo anterior, no le cabe duda, que el mundo podría en cualquier momento, experimentar otro holocausto, de las mismas o peores proporciones de perversidad humana.

Por otro lado, el filósofo y político esloveno Slavoj Zizek, nos alecciona sobre dos tipos de violencia que solemos experimentar en nuestro desarrollo social, que las define como: 1) violencia subjetiva y 2) violencia objetiva. La primera de ellas la describe Zizek, como aquellos sucesos que abruptamente, rompen el discurrir normal de nuestra vida cotidiana y se convierten en las noticias de primera plana en los medios de prensa, tanto escritos como televisivos. Un terremoto, un padre de familia que asesina a su esposa e hijos, el asesinato de una mujer en un hotel, el derribo de las torres gemelas en los Estados Unidos, el estallido de una bomba en un hotel que mata a decenas de turistas, ni que decir de la pandemia que actualmente experimentamos, etc, pueden ser de este de tipo de violencia. En cuanto al segundo tipo de violencia que, según este filósofo, suele ser más dañina para la sociedad en su conjunto, la describe como el ejercicio de violencia sistemática, ejercida principalmente por los Estados y por los grupos hegemónicos de poder político y económico.

Este tipo de violencia tiene la particularidad de que pasa desapercibida por las grandes masas y además no constituyen noticia para los medios de prensa. A manera de símil metafórico podríamos decir que este segundo tipo de violencia ocurre como con el experimento de la ranita que se introduce en un recipiente de agua fría, a la que poco a poco se le va cambiando la temperatura, hacia mayores grados, sin que ella perciba esos cambios.  ¿Cuáles sucesos caben dentro de esta categoría?  Los millones de personas que mueren de hambre en el mundo, a causa de las leyes de un sistema de producción inhumano, la muerte de millones de personas en el África, como resultado de los avaros y codiciosos intereses de los europeos occidentales, las infinitas guerras que las potencias económicas mundiales libran en territorios lejanos a los propios. En fin, las políticas estatales, encaminadas a perpetuar y privilegiar intereses de grupos corporativos de mucho poder político y económico, a nivel nacional e internacional. Para nadie es un secreto de que la fortuna de algunos grupos corporativos, sobrepasa el nivel de producción de muchos países en el mundo.

Existe una relación muy curiosa entre ambos tipos de violencia y es que la primera encubre y sirve de distractora para el libre discurrir de la segunda. Y en esa tarea, los medios de prensa cumplen una misión fundamental, cual es la de mantener a la ranita calientita, sumisa y relajada.

Traigo a colación estos dos relatos, para intentar hacer una conexión analítica, con lo que creo está sucediendo en nuestra sociedad costarricense y particularmente en el contexto de la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19.

Mi hipótesis es que la emergencia de la pandemia cayó como anillo al dedo, para que nuestras autoridades de gobierno la tomen de chivo expiatorio para tratar de argumentar y fundamentar su incapacidad, inexperiencia e impericia política para ejercer gobierno.

En realidad, la pandemia no es la causante de muchas de nuestras desgracias socio-económicas, pero tuvo la genialidad de hacerlas patentes en nuestra conciencia y especialmente el hecho de que, las venimos sufriendo desde hace décadas y que han sido causadas por políticas de todos los partidos que nos han gobernado en el pasado. Desde esta perspectiva, traemos a colación la relación de los dos tipos de violencia para descubrir que un tipo de violencia subjetiva encarnada en la pandemia, nos ha hecho hacer conciencia sobre la violencia objetiva de que hemos sido víctima la sociedad costarricense, desde tiempo atrás.

¿Cómo podemos hacer una conexión entre la situación que vive nuestra sociedad actualmente y las advertencias hechas por Hannah Arendt?

Estoy previendo una total división entre la sociedad costarricense que se asemeja mucho a lo que hemos leído y nos han contado nuestros antepasados sobre el advenimiento de la guerra civil de 1948. Las divisiones se generaron inclusive en el seno de las mismas familias. Sin temor a equivocarme, este gobierno PAC, lejos de ser un elemento catalizador de unión nacional, ha propiciado la desunión de las familias costarricenses, promoviendo la intolerancia a la capacidad de pensar diferente, de disentir y hacer críticas ante hechos tan evidentes y relevantes en sus perversas repercusiones. ¿Cómo es posible que algunos grupos justifiquen la existencia de una organización espía, (UPAD) cuya misión desde un principio fue vulnerar la libertad y la intimidad de los ciudadanos?

Si de verdad, había intenciones justas en la creación de la UPAD y fuese como han dicho para mantener una base de datos confiable, para atender las necesidades más apremiantes de la sociedad costarricense, ¿Cómo es posible que se entregaran casi 2000 bonos proteger a gente que no los necesitaba?  ¿No se supone que esa ineficiencia de la información era imposible ante la existencia de la UPAD?

Es tan poderosa, la interpelación ideológica ejercida por algunos allegados al PAC, que definitivamente hay que concluir de que una organización secreta extranjera, está exclusivamente dedicada a asesorar a estos políticos en tácticas de control y acciones de sumisión.

Tan es así, que, hasta grupos de intelectuales de alto calado, guardan silencio ante tanto desacierto y ocurrencia y algunos más bien justifican el actuar de estos sujetos.

Estamos, ante un adormecimiento, que inclusive hace que profesionales, intelectuales y hasta científicos, defiendan por ejemplo pensiones de 7, 8 o 10 millones de colones mensuales mientras que, en el IVM, las pensiones no sobrepasan el millón y medio de colones y las pensiones no contributivas, no llegan ni a los cien mil colones. Estamos perdiendo la noción de justicia, de solidaridad, en fin, de lo que más conviene al bienestar general de la sociedad.

No hay duda sobre las advertencias de Hannah Arendt. Los costarricenses estamos perdiendo la conciencia, el pensamiento y el juicio. Hagamos algo antes de que sea demasiado tarde.

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