Gonzalo Rodríguez: Mesa de diálogo multisectorial no es un foro serio acerca del futuro de Costa Rica

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Gonzalo Rodríguez Mejías, Economísta.

A juzgar por lo que se escucha –que es realmente poco–, de los resultados de la gran mesa de diálogo y negociación nacional; solo se pueden desprender dos conclusiones, que bien pueden ser no excluyentes:

  • Cada grupo en el foro, pretende defender sus intereses particulares, olvidando por completo, el objetivo fundamental del encuentro.
  • Todos los participantes en el foro, incluyendo al gobierno, no tienen claro el objetivo fundamental del encuentro, lo cual convierte la mesa de diálogo en una Torre de Babel.

Si bien, pareciera haber consenso en que el problema central, son las finanzas públicas, se muestra un desconocimiento de las causas concretas y consecuentemente, las pseudo- soluciones rayan en la improvisación, la superficialidad y el cortoplacismo.

Pareciera que la tesis dominante en la mayoría de los grupos participantes, es la de aplicar curitas y remiendos, mientras se logra apaciguar las aguas, para emprender la gran y urgente reforma al sector público. Quienes son seguidores de esta tesis, cometen el pecado mortal y por tanto, imperdonable, de que esa ha sido la tónica y la tendencia a seguir y aplicar desde hace varias décadas. Una vez que se logre cierta estabilidad, como resultado positivo de algunas pequeñas reformas en impuestos y recortes de gastos, que no obedecen a estrategia alguna de análisis de cierta profundidad económica y política, volvemos al pateo de la pelota y el nadadito de perro. Al fin y al cabo, las administraciones de gobierno duran cuatro años, entonces que el próximo gobierno, de nuevo emprenda la empinada cuesta con la piedra al hombro, al estilo del Mito de Sísifo. Solamente que el castigo de los dioses, no lo sufre el gobierno sino, el pueblo llano.

Un elemento, relevante para entender la viabilidad política de un acuerdo de largo alcance, en el actual contexto, no es lo que muchos afirman en el sentido de que el gobierno actual, no tiene la capacidad y el liderazgo político para emprender dichos retos. En realidad, estas situaciones no son causas sino consecuencias. ¿Cuáles son las causas?  La formación de grupos y movimientos políticos –pseudocoaliciones–, que nunca tuvieron en su mente y pensamiento político-ideológico, impulsar las reformas que son urgentes para el país y que han sido pospuestas por administraciones de gobierno pertenecientes a partidos políticos tradicionales.

En estos momentos se está hablando de formación de coaliciones, unas de derecha y otras más de centro, no obstante, llevan consigo el pecado original, cual es el de querer llevar la carreta por delante de los bueyes. No hay duda de que hay una pretensión meramente electoral en estas coaliciones.

¿Cómo debe ser la nueva forma de hacer política de la buena y honesta, que cale en el sentir patriótico, nacional y democrático de la ciudadanía?

Sin duda, ya la población electoral, no quiere oír más hablar de promesitas de campaña, cuyo discurso político adorna y endulza oídos, tales como: eliminar las filitas en las clínicas de la CCSS, crear 20 mil empleos, construir 30 mil viviendas, etc. etc. No más atolillo con el dedo. No más insulto a la inteligencia de los ciudadanos.

Los electores queremos escuchar, cuáles son los principales ejes de gobierno, los cuales dejan vislumbrar un proyecto país de largo alcance, un norte definido de políticas públicas de gobierno, que se propongan por lo menos iniciativas de cambio de rumbo, de soluciones potenciales para los problemas añejos que nos aquejan.

Una vez expuesto el proyecto país, ahora si es válido la búsqueda de consensos y coaliciones que se comprometan políticamente con el norte definido. De lo contrario, no vamos a pasar más allá de lo que tenemos actualmente. Una pseudo-coalición que se forma al calor electoral, solamente con el propósito de ganar elecciones. Una vez conseguido ese propósito, todo el cuatrienio se pasa en enfrentar lo contingente, espontaneo y las soluciones cortoplacistas.

Claro que hay algo que no gusta escuchar a los políticos de carrera y es que estos acuerdos requieren de un periodo importante de maduración, incubamiento de ideas y pensamiento.

Por lo anteriormente dicho y si por la víspera se saca el día, no esperemos los costarricenses nada diferente de lo que tenemos actualmente, en los próximos cuatro u ocho años.

Preparémonos con paciencia franciscana y esperemos por lo menos unos diez años, para que el germen o semilla de ideas que yo llamo revolucionarias –sin que esto signifique peyorativamente actos violentos–, hagan despertar a este pueblo, de manera que nuevos liderazgos políticos, alejados de prácticas corruptas y cínicas, con claridad de pensamiento político-ideológico, den un nuevo aire a nuestra democracia bicentenaria.

¿Por qué creo que la reforma al sector público debe ser la primera y más urgente?

Porque una vez que consigamos la eficiencia, eficacia y efectividad en los servicios prestados por el aparato del Estado, incluyendo las tareas esenciales que constitucionalmente le son asignadas, tendremos conocimiento certero sobre su tamaño y costo. Luego podemos proceder con la reforma tributaria basada en principios de justicia redistributiva, reforma que estaría supeditada por fuerza lógica a la primera.

No entiendo, como no se toma la iniciativa CERRAR de don Ottón Solís, como insumo importante para el impulso de la iniciativa de reforma integral del Estado. Si bien no es un proyecto acabado, en el sentido de mostrarse de forma integral, dado que está concentrado en el sector social del gobierno, sí constituye un insumo metodológico,  importante para iniciar.

Por último, quisiera recalcar un elemento que no es mencionado, por algunos que se refieren a menudo a la reforma del sector público, ni tampoco lo menciona don Ottón en su proyecto. Se trata se una estrategia de gobierno para brindar soluciones de empleo a muchos empleados públicos que podrían ser cesados de su empleo. Esto es una responsabilidad que el Estado no puede eludir. No significa que el Estado los contrate de nuevo, significa que puede crear las condiciones económicas para que otras y diversas actividades productivas los empleen.

 


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