Gonzalo Rodríguez: Sobre el manejo de las finanzas del gobierno central

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Gonzalo Rodríguez Mejías, Economísta,

Es un hecho que ha llegado el momento en que la ciudadanía, en su mayoría, se preocupe e interese por las decisiones que toman las autoridades del gobierno, en materia de finanzas públicas; porque de ellas dependerá, la presión que ejerce un gobierno de turno sobre la población, dada la necesidad de mayores tasas de impuestos e incrementos de bases impositivas, ya sean estos de impuestos directos o indirectos, para poder subsanar los déficits presupuestarios.

El cuadro 1 en donde se muestran datos y cifras de los ingresos y gastos del gobierno central, registrados en el año 2019, evidencia un panorama desgarrador, del estado de las finanzas públicas del país. Los gastos sobrepasan en un 47% a los ingresos. Este porcentaje representa 18.67 puntos porcentuales de déficit primario y 28.32 puntos porcentuales de los intereses de la deuda pública.

Medidos ambos déficits sobre la base del PIB del año 2019, el déficit primario representa un -2.74% y el déficit financiero total, un -6.9%.

¿Qué significa la existencia de un déficit primario? Significa que los ingresos corrientes no fueron ni siquiera suficientes, para cubrir los gastos, descontando de estos últimos, el pago por concepto de intereses de la deuda.

El déficit primario se suma a la necesidad de recursos para cumplir con la exigibilidad de pago de intereses de la deuda. De manera que se debe buscar el financiamiento de dicho faltante presupuestario, que representa un 39.73% de déficit primario y un 60.27% de recursos para destinarlos al pago de intereses.

Este financiamiento, se logra en el año 2019, recurriendo a deuda interna en un 55.6% y en un 44.4% a la deuda externa.

Obviamente, este recurso de financiamiento, pasa a engrosar la deuda pública total, de una forma perversa y viciosa, dado que se trata de recurrir a mayor deuda, para cubrir deuda. O sea que se alimenta una especie de creación de bola de nieve, con respecto al endeudamiento.

¿En cuánto aumentaría el monto de la deuda y el nivel de deuda en estas circunstancias?

Bajo la premisa de que el PIB se mantenga constante y sin tomar en cuenta posibles amortizaciones, la deuda en monto aumentaría en un 11.38%, al pasar de 21.21 billones  (deuda total a diciembre del 2019) a 23.72 billones. El nivel de deuda sobre el PIB, aumentaría exactamente en 6.9 puntos porcentuales, al pasar de 58.10% al 65%.

Tal parece que, no hace falta mayor evidencia para entender que ya se hace necesario, repensar el funcionamiento, eficiencia y efectividad del gobierno central en particular y del Sector Público en general.

Siguiendo la misma línea de análisis, sobre el problema de la deuda pública, veremos como esta constituida la tenencia de la deuda total del gobierno central.

El cuadro 2 muestra esta información. De primera línea podemos observar que la deuda del gobierno central, esta compuesta por un 78.15% de deuda interna y un 21.85% de deuda externa.

Es importante indicar que del total de la deuda interna más de tres cuartas partes (76.4%) está concentrada en tres sectores: Sistema Financiero, un 49.3%, el Sector Público no financiero, un 16.81% y el Resto del Sector Público, con un 10.3%. El sector privado, tan solo tiene el 9.28% de la deuda.

En cuanto a la deuda externa, (no residente) tenida por tres sectores: Sector Privado, que concentra el 66.6%. Acreedores Externos bilaterales un 2.78% y Acreedores Multilaterales, un 26.08% de la deuda externa.

En la tenencia del Sector Privado están incluidos los eurobonos y cualquier otro de tipo de inversiones.

Aquí es importante, analizar lo que en ocasiones se oye decir sobre la necesidad de renegociar deuda, principalmente en momentos como los que vivimos, en el contexto de emergencia sanitara. Estos datos sobre la deuda de Costa Rica, nos indican, que renegociar deuda externa o solicitar periodos de mora, no se vislumbran muy representativos y positivos para el país, dado lo poco que representa de la deuda tenida por acreedores bilaterales y multilaterales, un 28.86% de la deuda externa y apenas un 6.3% de la deuda total. También es difícil creer que los bonos y eurobonos, tenidos por el sector privado sean objetos de renegociaciones, antes del vencimiento de sus plazos. Así las cosas, cualquier renegociación o pedidos de plazos de mora para las obligaciones costarricenses, estarían concentradas en la deuda interna.

En adelante muestro en detalle, le tenencia de deuda interna por parte del Sistema Financiero, principalmente para analizar y reflexionar sobre la participación del Banco Central en la tenencia de deuda del gobierno y la tenencia de deuda por parte de los sistemas de pensiones.

Se puede observar que la mayor porción de tenencia de deuda interna, por parte del Sistema Financiero, está concentrada en los bancos públicos en un 15.5% y los sistemas de pensiones en un 53%.

Llama la atención, la ausencia del Banco Central, especialmente su desinterés en la colaboración y participación en las tareas del gobierno, sobre todo en materia de reactivación y desarrollo económico, tanto en el pasado como ahora en el contexto de la pandemia.

Al respecto, en los últimos días, muchos economistas de pensamiento heterodoxo, han estado alzando la voz sobre la necesaria intervención del banco central, más allá de sus políticas de orden monetarista, de forma, aunque sea extraordinaria, en momentos de crisis económica y sanitaria.


Es importante recordar que a finales del año 2018, el banco central ayudó a hacienda con un monto aproximado a 500 mil millones de colones para atender problemas de último momento. Fondos que ya fueron saldados, según los informes de hacienda en si página Web.

El otro punto a analizar es el de la tenencia de deuda interna por parte de los fondos de pensiones. En el informe no se hace referencia al tipo de fondo.  Si se trata de los fondos básicos o los fondos de pensiones complementarias, o ambos.

Llama a la reflexión, sobre los tipos de inversión en que los fondos de pensiones, principalmente los complementarios, involucran los recursos para la pensión futura de muchos trabajadores. Esto después de la caída no solamente de la rentabilidad, sino también pérdida de patrimonio, suscitada en el mes de abril del 2020.

Hay que recordar que no son fondos propiedad de las operadoras de pensiones, sino que se les paga un costo por la administración e inversión, responsable y prudente de los recursos.

Me niego a creer que si los fondos de pensiones complementarias, estuvieran invertidos en bonos del gobierno de Costa Rica, se hubiese dado ese descalabro de abril 2020.

Es necesaria y urgente, la transparencia y oportunidad de la información, por parte de las operadoras de pensiones y la Supen.

De momento se me ocurre como interesado directo, exigir a las operadoras de pensiones, que al menos semestralmente se incluya en los estados de cuenta, los siguientes aspectos: tipo de inversión, peso, plazos y rentabilidad de las inversiones.

 

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