Guillermo Barquero Chacón, Politólogo.

La Revista, con motivo de la celebración del 75 aniversario del Programa Fulbrigt.

Nuestro propósito hoy es provocar reflexión sobre aspectos que no deben escapar de ningún modo, a la conciencia de quienes, desde su conocimiento y experiencia; además de ser beneficiarios de un sistema de educación privilegiado, han de continuar aportando profesionalmente a la sociedad costarricense. Hoy concluimos la actividad de los 75 años del programa Fulbright, y hemos decidido hacerlo en el contexto de la Semana Internacional dedicada a la Educación.

Tenemos no obstante, diversos motivos para celebrar y meditar en esta oportunidad.  Uno de ellos es sin lugar a dudas, la designación de la periodista fulbrighter María Ressa,  Premio Nobel de la Paz 2021. Ella ha dado una lucha significativa en condiciones políticas adversas y levantado su bandera, en defensa de los derechos humanos en un entorno muy represivo a la libertad de expresión, en Filipinas.

El otro motivo se focaliza en el valor de la educación internacional, en momentos en que la educación en Costa Rica sufre un enorme revés, no sólo por el impacto de la pandemia, sino también por la ausencia de políticas claras, pero además, a la gestión deficiente y  los conflictos gremiales, que se arrastran desde hace varios años en el Ministerio de Educación Pública. Todos estos aspectos inciden de forma negativa en la formación de la juventud costarricense y más grave aún, en su futuro y por consecuencia en el del país.

La última razón, es una obligada reflexión con motivo del bicentenario de la independencia de Centroamérica, que obliga a una profunda revisión del Estado Democrático y Social de Derecho, el cual se encuentra en evidente deterioro e incapacidad de enfrentar los retos del presente y más aún los de mañana. La arteriosclerosis burocrática en el funcionamiento del Estado, obliga a repasar muy a fondo, los ajustes que demanda la institucionalidad en tiempos de cambio.

Es entonces con fundamento en estos motivos, los cuales ocupan nuestra atención en el presente, que esta comunidad de profesionales de la intelectualidad,  se encuentra en la obligación de aportar en los ámbitos tanto público como privado a esos enormes desafíos del presente. Nuestra formación, nuestro conocimiento y nuestra experiencia deben ser como antes nunca, articuladas de forma tal que podamos tener la incidencia necesaria, en los urgentes cambios que la sociedad costarricense no sólo merece,  sino también  demanda.

Debemos comprender eso sí, que el momento exige capacidad para generar acuerdos, para transigir, para la tolerancia, para la comprensión en circunstancias en que la negatividad abunda. La información ha sido manipulada para fragmentarnos aún más y las redes sociales han sido asaltadas por fuerzas también perversas…discernir ante estas circunstancias es quizás la mayor responsabilidad para iniciar un camino distinto.

Con eso en mente escucharemos hoy  diferentes aportes de valiosos compañeros y compañeras  y es por tanto nuestro deseo, establecer algún tipo de compromiso, no sólo para seguir brindando oportunidades a jóvenes destacados deseosos de alcanzar sus metas profesionales con una beca de posgrado Fulbright o de otra índole, sino también para sumar junto a otras personas y grupos, que anhelan contribuir de alguna forma,  para salir de este momento gris de niebla e incertidumbre en que el país se encuentra.

Esta nueva realidad nos obliga hoy día a personas y profesionales de esta comunidad a  adquirir niveles de compromiso aún mayores.  Sí estamos en capacidad de hacerlo, es quizás la pregunta más importante a la que debamos responder. Deseamos agradecer entonces a todos su participación y sólo esperamos que nuestras reflexiones y pensamientos puedan ser traducidos en acción imperativa y cuanto antes lo hagamos, mejor.

Muchas gracias.