Guillermo Barquero: Hay un manifiesto debilitamiento de la institucionalidad democrática

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Guillermo Barquero Chacón, Politólogo.

Con nuestro colaborador Guillermo Barquero Chacón, politólogo y analista, hicimos un recorrido sobre diferentes temas al concluir este año, procurando una visión sobre acontecimientos importantes en desarrollo no sólo en el país sino a nivel internacional. Guillermo posee una importante perspectiva en virtud de su experiencia profesional  académica  e incontables viajes, que le brindan esa visión global.

En tiempos recientes se están  agrietando mucho las democracias, asíl o han venido señalando diversos estudios de medición de la opinión pública como analistas latinoamericanos conocedores de la materia.

¿Qué está ocurriendo? ¿Cuál el contexto de la situación ?

“La democracia como expresión política en la sociedad occidental está experimentando en efecto tiempos convulsos. Esto tiene su origen en el modelo económico global, del cual se nutre este sistema político, y que ha demostrado su insuficiencia y contradicciones; quizás de forma más aguda, en la presente década.

En términos sencillos puede señalarse que ese modelo prevaleciente, promovido por minorías con elevados intereses corporativos de países altamente industrializados, propicia crecimiento económico pero no desarrollo social, y desdeña el valor de la distribución de la riqueza al resto de la sociedad. Se concede por ejemplo mayor énfasis al consumismo exacerbado a través de la actividad transnacional,  y cada vez hay menos actores políticos solidarios, con los grupos que van siendo excluidos y marginados de los beneficios económicos. “

¿Cuál ha sido el rol del Estado ante estas situaciones?

“Resulta que se ha disminuido la capacidad de Estados y de sus  gobiernos, para alcanzar el necesario equilibrio social; producto a la vez de un debilitamiento de los partidos políticos y de sus liderazgos. Hay un manifiesto debilitamiento de la institucionalidad democrática. Este modelo al que hacemos referencia, ha venido condenando  gradualmente a la pobreza,  a las mayorías sociales en los distintos países; incluyendo ahora a sectores medios.

Es evidente que sin estabilidad económica la democracia no puede asegurar bienestar por sí misma, por cuanto es una expresión del modelo económico de la sociedad. Hay una innegable interdependencia. Ese a grandes rasgos es parte del fenómeno que provoca ese agrietamiento.”

¿Habrá algún otro factor que este incidiendo?

“En otro orden de cosas los poderes fácticos, como es el caso del narcotráfico y lavado de dinero, o el crimen organizado a nivel internacional, generan comportamientos culturales y sociales, los cuales atentan contra el sistema de valores establecido, que sustentan los sistemas políticos conocidos y  por supuesto la democracia misma. Son varias las causas y estas me parece son importantes.”

¿Hay cambio en los valores de la sociedad democrática contemporánea que no hayamos visualizado y que vengan a explicar lo que está pasando?

“En general lo que se da, es una desvalorización de la condición humana, un profundo irrespeto por los derechos humanos, que denotan una clara ausencia de compasión sobre la otredad, producto precisamente de esa concepción pragmática y utilitaria de la sociedad capitalista, o altamente materializada,  que se desata sin control.  El culto al dinero fácil sin importar que  y la devoción al consumo, son la expresión de una ideología globalizada con sustento en la dimensión económica de la colectividad, en donde la solidaridad,  la justicia social, la igualdad, la inclusión, o bien la equidad, o la protección del ambiente, son aspectos fundamentales que han venido a menos.”

¿Cómo están enfrentando los países democráticos esta situación, sea de la esfera estatal hasta la sociedad civil?

“Hoy es evidente lo que está ocurriendo y no necesariamente lo que uno deseara que ocurra. Esto significa que la manifestación de la inconformidad se da mediante la ruptura, la violencia, la rebelión, enojo sobre lo demás y los demás y de todo aquello que provoca la frustración de quienes experimentan exclusión y marginalización de beneficios.

Es una especie de decir acá estoy, mírenme. Lo cierto es un tejido social dañado considerablemente en muy distintas latitudes. La protesta está a la orden del día, cediendo paso a la intransigencia y a la idea que se necesita orden y mano fuerte para arreglar la sociedad por el caos en que la ha dejado un sistema político tan permisivo, al cual identifican como  democracia.”

¿Cuál es su visión de los partidos políticos -que tradicionalmente ha sido la base organizativa de la sociedad y sostén del Estado- en la actualidad?

“Los partidos políticos, como lo hemos comentado ya en diferentes espacios con colegas politólogos e internacionalistas,  se quedaron sin narrativa, los liderazgos son vulnerables y están más asociados a concepciones subjetivas y personalizadas de la política, que a los ideales colectivos o más bien a las necesidades reales de la sociedad. Se ha desarrollado una concepción más superficial y un tanto hedonista, abandonando valores solidarios como forma de cohesión social. Los partidos políticos siguen aferrados a consignas u ofertas tradicionales, pero no tienen la mínima idea de cómo lidiar con el enojo y la frustración reinantes. Ya no se trata del deber ser sino de la acción política tangible que dinamice la economía, combata la inseguridad y haga respetar los derechos de las mayorías. Las promesas no resuelven, las acciones contundentes ayudan y son éstas las que la gente espera. Se ha perdido la fe en los partidos, los ciudadanos pretenden certezas o alguien que  les ayude a tenerlas y claman por mano fuerte para lograr algún tipo de orden. Esto dicho sea de paso, abre las puertas a otro tipo de riesgos, no menos perjudiciales.”

“Ha variado entonces en la democracia el concepto de Estado solidario que es el que ha prevalecido en esas narrativas que usted nos señala?

“Bueno sí, es nuestro propio caso. El país avanza y avanzará muy poco porque hay condicionamientos sociales importantes y uno de ellos precisamente, es el hecho que se ha perdido la concepción de Estado solidario.  Construir en aras del bienestar de la colectividad pareciera cada vez más una utopía.  La sociedad en su “estrujamiento”  por diversos factores y condiciones, tiende a volverse cada vez más mezquina con respecto a la situación de aquellos quienes están en desventaja. Indiferencia tal vez sea la palabra correcta para ilustrar esa pérdida de concepción.

Lo que pareciera evidente, es que el Estado no protege al ciudadano común y se ha roto el equilibrio social, convirtiendo a este ciudadano más bien en un objeto de indebidas decisiones. La frustración y el desencanto por tanto hacen de la democracia hoy en día un sistema político muy vulnerable.  Cómo recomponer la función del Estado y de las instituciones al servicio de los mayorías sociales, es una cuestión compleja porque el individualismo y la sobrevivencia subjetiva parecen hoy prevalecer sobre esa concepción solidaria. Diría que este es uno de los mayores retos para los nuevos liderazgos.”

¿Será que lo que usted nos señala da espacio a ese fenómeno conocido como populismo -tan de moda en estos día- sean estos de izquierda o derecha?

“En tiempos convulsos la gente, como indiqué antes, lo que desea es certeza y claridad de rumbo. Necesita saber a qué atenerse en realidad,  y evidentemente los partidos políticos y sus liderazgos tradicionales extraviaron la brújula. Además recordemos que cada quien accede a la información hoy a su estricta y personal conveniencia, lo hace por medio de las redes sociales que forman y manipulan con evidente celeridad, la opinión política. Hoy día hay espacio suficiente para alimentar prejuicios propios y hoy en día las tendencias sociales han sido ya codificadas mediante algoritmos, que refuerzan ciertas líneas de pensamiento, o sea, son manipulables. Tales tendencias son manejadas por poderosos intereses económicos y algunos con fundamento religioso, todo lo cual proviene de sociedades altamente industrializadas. Se crea entonces espacio para personalidades fuertes, importar sus orientaciones o prejuicios, quienes influyan fácilmente en la colectividad, augurando orden, disciplina y dirección; caldo de cultivo para dictaduras populistas.

Es una época de la historia donde lo emocional juega un papel preponderante y la conquista sobre lo emocional es la tendencia que parece estar prevaleciendo. Quienes lo hacen hoy en día de esta forma, tienen facilidad para acceder al poder. La sociedad es vulnerable y frágil a lo emocional y  por tanto cada vez menos racional.”

¿Y en el caso de Costa Rica, ante estas circunstancias, cuál es el camino que llevamos, teniendo en cienta nuestros valores y principos democfráticos que de una u otra forma se han arraigado?

«Cada sociedad tiene características que le son muy propias. Costa Rica invirtió mucho tiempo en educación y salud, por los hechos históricos conocidos, a la vez que suprimió el ejército. Esos factores son los que han contribuido a evitar el desplome de nuestra democracia, sin que esto signifique que es inmune a los fenómenos históricos de nuestro tiempo:  Las finanzas públicas se agrietaron, el crecimiento económico se estancó, la concepción de solidaridad social se ha venido derrumbando, las instituciones en general, han abandonado la planificación y la buena gestión. Hoy pululan los grupos que procuran no ser arrastrados por la crisis, la cual que perjudica sus limitados intereses. Entonces la institucionalidad ya no sirve tanto a un propósito público como a los servidores que transformado el destino de ese propósito, para su propia finalidad.

En el caso del sector empresarial sucede algo similar, los intereses son más poderosos hoy en día que el servicio que prestan a la colectividad. La evasión y la elusión en el aporte tributario ha disminuido considerablemente lo que ingresa al fisco.  Dicho en sencillo cada quien jala para su saco y cada quien ve en el otro la causa de la crisis que estamos viviendo. Concertar no es una tarea sencilla, ni que muchos deseen. Hemos fragmentado la democracia en islotes de intereses y los puentes de comunicación se han derrumbado poco a poco. Los partidos no tienen la fuerza de convocatoria como para concertar bajo las nuevas condiciones.”

¿Entonces en este escenario sociopolítico cuál es el role del Poder Ejecutivo, el cual en nuestro caso renovamos cada cuatro años?

“Si el Poder Ejecutivo no hace esfuerzos extraordinarios, para comprender la magnitud  de la situación y el origen del enojo y la frustración social, y si no logra establecer puentes y comunicación entre diversos actores y grupos de interés, será muy difícil salir de la situación en la que se encuentra el país. Opciones hay, pero al parecer nadie quiere asumir el liderazgo para concertar responsablemente, que en todo caso en mi opinión le compete en primera instancia al Poder Ejecutivo. Si cada quien jala para su saco; lo cual está ocurriendo, lógicamente no habrá respuesta posible, mientras que si todos aportan, será mucho más fácil salir del hoyo en que nos encontramos. Lo otro sería impulsar desde los grupos sociales una propuesta al Gobierno de la República pero ello requiere mucha madurez política, alto grado de civismo y compromiso con el país. Una agenda de convergencia sobre los temas álgidos sería lo ideal.”

Desde finales del siglo pasado hemos presenciado y participado en una suerte de revolución tecnológica inimaginable en otros tiempos. ¿Cuál es su criterio sobre los avances tecnológicos, particularmente  en la información y la comunicación?  

“Los avances tecnológicos, han creado un importante nivel de dependencia de las personas y la sociedad, lo instrumental y accesorio se ha convertido en peligrosa finalidad para la opinión y la formación. No hay ya quien eduque o forme con apego a la objetividad de acontecimientos, sino de tendencias o fórmulas prefabricadas por grupos religiosos, de interés o de presión. Las personas son manipuladas en virtud de la enajenación, fruto de la desinformación y el ataque constante y sistemático de noticias falsas y verdades a medias, que alejan cada vez más de la racionalidad.

Los ciudadanos en general están sujetos a liderazgos unipersonales  o a brutales  maquinarias de información e imágenes, que ostentan constancia y aparentan certezas, aunque no les interese en lo absoluto educar o formar, que no sea en pro de sus intereses. Los cambios científicos y tecnológicos, son cada vez más sucesivos y se manifiestan a un ritmo difícil de administrar por la conducta o el comportamiento social, lo cual significa que difícilmente podemos digerirlos y van a una velocidad extraordinaria. Cada vez es más difícil saber en realidad lo que está aconteciendo y por tanto los juicios, criterios y decisiones de la colectividad se encuentran ya separados de esos cambios que nos empujan, conducen  o llevan a sitios no deseados.”

A los cambios tecnológicos y no menos importante ha sido la globalización que irrumpió en los modelos sociopolíticos de antaño, al convertirse la economía en un actor de suma importancia, con ámbitos de acción que van más allá de las fronteras y que nos obligan a una interdependencia real, guste o no, ¿Cuáles son en su criterio los dos mayores retos de la sociedad global de nuestro tiempo?

“El primero es sin duda la crisis climática. La sociedad no ha podido o no desea atender los importantes retos que conllevan su propia auto-regulación con respecto a la destrucción del tesoro que nos brinda el planeta para nuestra sobrevivencia.  Atentamos contra la Madre Tierra y al hacerlo lo hacemos contra la misma especie humana.

Este, es a mi criterio el tema fundamental a ser atendido, por cuanto en nuestra paupérrima concepción antropomórfica, hemos desdeñado la cuestión principal, ello es que la naturaleza y nuestro equilibrio con ella, es lo que determina toda la actividad humana. Es parte del mismo fenómeno relacionado con un modelo económico que subordina todo lo demás a la riqueza material. Hemos alterado la ecuación al creer también, que la especie humana es más importante que todo lo demás ( y a la vez en nuestra especie hay grupos convencidos de su rol superior y depredador sobre lo demás y los demás).  Esto nos lleva sin duda a la frágil condición que tiene hoy la especie frente a la crisis climática que vivimos.

El segundo posiblemente como indican algunos autores como Harari, es posiblemente saber qué está pasando en realidad y se relaciona con las toneladas de información que estamos recibiendo. Antes el poder se decía estaba en la información. Eso posteriormente evolucionó a un segundo nivel, donde se había venía priorizando; más que el poder la información, quienes hacían el manejo de la información; es decir el poder en realidad lo tenía quien hacía buen manejo de la información. Hoy enfrentamos una nueva etapa, particularmente los científicos sociales, que radica en  cómo interpretar la información que estamos recibiendo, o simplemente saber qué está pasando en realidad.

Esto conduce a una especie de angustia existencial para la humanidad, en el sentido de saber qué es cierto y qué no, o bien cómo discernir sobre la información para la toma de decisiones incluso personales (ni que decir a nivel social y político). La abrumadora cantidad de información ha convertido la posibilidad de discernir en algo caótico, y entonces paradójicamente quienes tienen acceso a las redes sociales, se concentran más bien, en todo aquello que tienda a reforzar sus prejuicios, lo cual se convierte en las nuevas verdades. Ciertamente esto genera un gran desconcierto por cuanto cualquier cosa es cierta, cualquier cosa es “verdad”, y cualquier cosa; incluidas las sandeces más descomunales, prevalecen sobre los hechos objetivos. Es impresionante por ejemplo como se reniega de los aportes científicos y tecnológicos sobre lo que realmente está ocurriendo con el planeta.  Una gran mentira o muchas mentiras configuran la información de hoy. Si no sabemos realmente qué está pasando, entonces cómo vamos a salir de esto.  La tarea es volver a las tertulias, a reeducarnos en la discusión y el análisis, en la lectura profunda y no ligera, a leer no sólo titulares sino a profundizar entre iguales. Esto es lo indispensable para trascender este momento oscuro en que nos ha correspondido vivir. Siempre la luz estará al final del túnel. Atrincherarse no es suficiente, debemos buscar los espacios para la reflexión y el análisis con mayor responsabilidad, no sólo personal sino también social.”

  •  Por Eugenio Herrera y Anauim Valerín.

 

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