Guillermo Barquero: pendientes y agenda 2019

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El gobierno

Este quinto año de gobierno del PAC estuvo centrado en atender compromisos financieros de la Administración anterior y a la vez reimpulsar un proyecto de reforma fiscal que finalmente se aprobó. Este acto trajo consigo movimientos huelguísticos contrarios a los planes gubernamentales.

Para el presidente Alvarado ha sido fundamental el papel de la oposición para poder gobernar el país, la cual junto a varios sectores señalan reiteradamente la ausencia de un norte claro y falta de energía conductora del mandatario.

En este marco La Revista conversó con Guillermo Barquero Chacón, politólogo de amplia carrera como funcionario público y asesor de jerarcas en Ministerios, Asamblea Legislativa y Contraloría General de la República. De aspecto tranquilo, serio y de profunda mirada inquisidora, pero con gotas de humorismo y sarcasmo, nos brindó sus opiniones respecto a diversos temas de la realidad nacional.

Para Barquero el presidente Alvarado tomó la decisión de asumir la agenda de lo urgente sobre lo importante:

“… y sin duda alguna el tema fiscal que se había venido postergando por años, venía causando una importante presión en la hacienda pública. Las  repercusiones en otras áreas de la economía demandaban atención importante de solventar o dar un alivio temporal al tema fiscal. Por decirlo en forma sencilla era como una pequeña herida que con el tiempo y sin la atención debida, se ha venido infectando a un nivel de elevado riesgo.   Igualmente lo ha entendido la oposición responsable, no hacerlo hubiese sido profundizar aún más, no sólo en la crisis de la hacienda pública, sino además en la de gobernabilidad.”

Preguntamos al entrevistado sobre la agenda para el 2019 y cuáles podrían ser los aspectos esenciales que el país debería atender, en un contexto sumamente complicado política, social y económicamente.

“Por un lado, los problemas estructurales que afectan la situación fiscal, tanto por la vía del ingreso, como por la vía del gasto; esto atañe tanto a la responsabilidad del sector público y a sus organizaciones gremiales, como al sector privado y las distintas cámaras que lo representan.  Esto para procurar un necesario equilibrio en el mediano plazo de la situación financiera del Estado.”

Añade que paralelamente debe atenderse los temas relacionados con el incremento de producción y la reactivación económica del país, donde el objetivo de ambos aspectos de la agenda es simple: evitar un mayor desequilibrio social que agudice la crisis que el país experimenta e iniciar el sendero de la sostenibilidad en el mediano y largo plazo, sin embargo:

“…esta agenda demanda una estrategia de liderazgo y comunicación que alcance las fracciones político partidistas en la Asamblea Legislativa, a los distintos grupos sociales, de interés y de presión trazado desde el Poder Ejecutivo, sin ello la agenda no podría avanzar lejos.”

La sociedad y los derechos humanos emergentes 

El país ha venido experimentando una serie de transformaciones y visiones en materia de derechos humanos, tal es así que en las últimas elecciones temas como el matrimonio igualitario definieron el voto de importantes sectores a favor y en contra.

El actual gobierno adquirió compromisos en esta materia pero estos no se han concretado, generando disconformidad y reavivando las posiciones antagónicas.

En este escenario surgen muchas incógnitas respecto a qué hay que hacer, el cuándo y cómo enfrentar y atender las demandas sociales, ante lo que Barquero responde:

“La sociedad hoy experimenta transformaciones profundas y complejas en esta materia, diría que los avances son inevitables por dos razones. Primero en virtud de la dinámica global de la sociedad a nivel internacional que ha venido desterrando prejuicios y mitos con mucha rapidez, y por otra parte de los grupos de presión que juegan un papel significativo en procurar avances a su criterio  de prisa, impostergables.”

Para él, los cambios no dependen tanto de los grupos políticos formales, sino entonces de una dinámica global que empuja la puerta de los cambios de forma inevitable.

“…aquí la duda es sobre el trato en relación con los derechos de otros grupos sociales, quienes también sufren la marginalización y la exclusión por siglos, como son los pueblos indígenas o bien los derechos de grupos en extrema pobreza, como un fenómeno agudizado desde el proceso de industrialización originado poco después de la mitad del siglo pasado. Su capacidad de organización y respuesta no va en proporción a la de otros grupos más exitosos en luchar por sus derechos;  Derechos Humanos los cuales debieran estar sobre el tapete político con trato similar.”

La economía

El país ha visto disminuida su capacidad económica, el déficit fiscal arrastrado por años logró socavar las bases para propiciar los niveles de crecimiento necesarios para avanzar camino al desarrollo.

Los sectores productivos reclaman falta de apoyo del Estado en materia de competitividad, infraestructura y medidas comerciales dirigidas a establecer la seguridad jurídica que el capital nacional y extranjero demandan.

Introduciendo el tema preguntamos a nuestro entrevistado su visión en cuanto a la capacidad del gobierno para atender las demandas del sector productivo ante lo que respondió:

“Atender estos aspectos ineludibles de la economía, no sólo depende de la capacidad del gobierno, diría que depende en primer término de una alianza público privada, cuya importancia viene emergiendo con alguna fuerza, sin desarrollar aún su plena potencialidad. Hoy en día los gobiernos no gobiernan, diría que administran la posibilidad de relacionarse con los actores que lideran esos sectores económicos. La alianza a promover y liderar por parte del gobierno es más profunda y el sector productivo es sin duda un actor estratégico más no el único.”

Las disfuncionalidades socioeconómicas han venido apuntando a defectos del modelo económico, que tendría al país en un impase hacia el desarrollo y a la vez sería el causante del mantener a un 20% de la población en estado de pobreza -a pesar de las ayudas estatales- haciendo que el país destaque entre los que acentúan más su brecha social.

Barquero reacciona diciendo que los modelos económicos por sí solos no pueden resolver y son más bien camisas de fuerza, los cuales en vez de solucionar no permiten (ni permitirán) resolver o atender adecuadamente problemas de esa magnitud.

“Me refiero a la pobreza. Hoy en día lo que se requiere es la incorporación de los actores políticos en una especie de acuerdos de convergencia, con liderazgos visionarios y capaces, sobre los temas álgidos que enfrenta la sociedad costarricense.  Un modelo económico sin acuerdos políticos en el contexto de una sociedad políticamente fragmentada sólo puede conducir al fracaso.”

“Los reclamos de los diferentes sectores y en este caso el productivo, conllevan necesariamente la obligación de aportar liderazgo y sacrificios propios, así como la capacidad de concertar acuerdos prioritarios mínimos con otros sectores, donde el gobierno debe ser un facilitador indispensable. Estos requisitos son necesarios para atender las necesidades no sólo del desarrollo, sino hoy en día de la sobrevivencia de la democracia; asumiendo que su componente social es indispensable también para el desarrollo económico.”

El Estado

Para el público es evidente que el Estado costarricense ha alcanzado un nivel de anquilosamiento irreconciliable con las políticas de desarrollo que el país requiere.

Desde la Administración Rodríguez Echeverría se han venido impulsando “mesas de concertación”, “mesas de diálogo”, “juntas de notables” entre otras denominaciones, para plantear desde foros representativos de la sociedad propuestas para llevar adelante las transformaciones que el Estado y su aparato institucional y jurídico tendría que llevar a cabo.

De este ejercicio académico-político el actual gobierno no ha estado ausente, sin embargo no ha dado a conocer avances en esta línea.

Estudios, diagnóstico y propuestas sobran, pero realmente dónde está el problema. Tras estos breves señalamientos pedimos a Barquero que nos ayude a aclarar desde su punto de vista:

¿La sociedad costarricense no quiere o no está en capacidad para hacer transformaciones de fondo?

“Estas preguntas son fundamentales en la coyuntura política que experimenta el país y sobretodo para poder visualizar la suerte del país, pensando en la Costa Rica que toca las puertas del bicentenario.  La sociedad costarricense en mi criterio es consciente del problema serio y profundo que experimentamos, pero no está dispuesta a asumir los sacrificios que eso conlleva de parte de cada quien y de cada actor social. Esa es la principal contradicción. La sociedad costarricense siempre tuvo en el pasado la capacidad para llevar sus transformaciones más importantes en los momentos más propicios, sólo que hoy esa sociedad está inmersa en un agudo estado de desinformación y de fragmentación de visiones e intereses como nunca lo había estado. Eso me lleva a ver con escepticismo la posibilidad de superar en el corto plazo esa condición.”

¿Faltará liderazgo para llevar a buen puerto las propuestas de reforma tan esperadas y discutidas en diferentes años y escenarios?

“Claramente no se trata sólo de un tema de liderazgo sino que necesitamos de liderazgos conscientes, realistas y comprometidos, que ya los partidos políticos ni las organizaciones sociales no poseen por haber abandonado la discusión y la formación política.  Claro está que bajo estas condiciones quien lleva el peso de la enorme responsabilidad es el liderazgo del Poder Ejecutivo en el afán de procurar puentes de entendimiento, diálogos fuera de las cámaras de los medios de comunicación colectiva y fuera del protagonismo banal y publicitario de pretender que se hace asumiendo poses, las cuales no concuerdan con lo que está ocurriendo.  Por su parte los otros actores sociales deben procurar tender esos puentes de la misma forma. Dejar la hipocresía un lado es parte de la responsabilidad de los diferentes liderazgos (públicos y privados) Todo esto que se ha experimentado a raíz de la huelga, debería dejar enseñanzas fundamentales en cuanto al proceder del liderazgo de aquí en adelante.”

¿Estará el país en capacidad de acudir a una Asamblea Constituyente para conseguir hacer cambios desde una nueva Carta Magna, como algunos sectores han venido proponiendo de cara a la ausencia de acuerdos nacionales profundos?

Si le interesa recibir información:

Barquero señala que el debate sobre una Asamblea Constituyente es igualmente necesario y ya no hay tiempo para perder más tiempo, sólo que todos los actores sociales, representantes de sectores estratégicos del país, deben hacer sus aportes sin condicionamientos, convocados por el Ejecutivo sin mayores aspavientos ni dilaciones.

“De nuevo lo prioritario es una agenda elaborada sobre la base de la convergencia, es decir incluir de forma concreta aquellos tópicos de común acuerdo (sector público, privado y sociedad civil) que deben ser atendidos. La dinámica del proceso llevará a que se vayan posteriormente asumiendo los temas más álgidos. El 2019 y el 2020 deben ser años para asumir y sobre todo construir esa agenda de convergencia promovida sin lugar a dudas desde el Ejecutivo, para trabajar en una asamblea constituyente o bien en un “nuevo contrato social”.

“Sí el tema de una Constituyente estuviese muy estigmatizado, y provoca fuertes reacciones; ahondando en las discrepancias y las divisiones, entonces lo que el país no puede eludir es la necesidad de llegar acuerdos que eviten una mayor disrupción social, donde la ingobernabilidad ocupe los espacios de la razón y la civilidad, requisitos indispensables para garantizar un futuro mínimamente digno a las nuevas generaciones. El país demanda nuevas oportunidades para la movilización social. Sino es esto, entonces es impostergable ofrecer opciones mientras el tiempo desperdiciado se agota aún más.”

Para concluir, abrimos como es nuestra costumbre, el espacio para que nuestro entrevistado incluyeras áreas que considera importantes de tomar en cuenta al hacerse el recuento del año.

De ahí que incluyó la educación, el cambio climático y la planificación del desarrollo:

 Educación

“Los líderes más preclaros suelen repetir con frecuencia que sin educación un pueblo está destinado sólo a la pobreza. Lo que está ocurriendo con este tema Costa Rica es más que deplorable. Recuperar la senda de invertir en la calidad de la educación y en la formación de aquellos quienes tienen en sus manos a los educandos es un imperativo histórico.  Si hay algo estratégico e indispensable para retomar la senda del crecimiento y del desarrollo es la Educación. No hay tiempo tampoco de lamentarse, sino de pensar seriamente como resarcir y retomar el camino.”

 Cambio climático

“Este es otro tema que el país debe asumir con responsabilidad y debe verlo como una inversión estratégica que puede producir también importantes dividendos económicos. Ser una sociedad con prestigio ambiental y de sostenibilidad, aunque estemos aun lejos de alcanzar niveles óptimos de desarrollo, nos permite atraer inversión orientada a la calidad de vida de los habitantes del futuro. Es una exigencia contemporánea poder ver o visualizar el aporte que Costa Rica puede dar en el concierto de las naciones ante la urgencia de tomar acciones en este campo. El país ha tomado la senda correcta ahora la cuestión es establecer la diferencia positiva en el camino.”

Planificación del desarrollo

“El Plan Nacional de Inversión y sobretodo su aplicación responsable, podría bien definir el Norte del país para el futuro y sobretodo a partir del bicentenario, tomando esta referencia como fecha simbólica, para establecer la diferencia de lo que se pretende ser con respecto a lo que esta sociedad ha hecho o ha sido.”

 

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