Guillermo Villalobos Solé: La abolición del ejército, una celebración para mirar el futuro

Honremos la memoria de Don Pepe dándole un mazazo a las paredes que hoy nos dividen.

0

Guillermo Villalobos Solé, Politólogo / Consultor

Este 1 de diciembre estamos celebrando el 72 aniversario de la abolición del ejército en nuestro país.  Un acontecimiento que nos ha dado un sitial destacado a lo largo y ancho de este planeta, a pesar de que el mundo sigue marcado por la guerra, el gasto excesivo en temas militares y por la inversión desproporcionada de recursos en investigación y tecnología para el desarrollo de armas que solo sirven para poner en peligro nuestra propia existencia.

La decisión encabezada por José Figueres Ferrer (Don Pepe) no puede considerarse un hecho aislado y distante de la visión estratégica del estadista. Si algo caracterizó esa época de grandes cambios y de valientes decisiones, fue aquella que puso al país y al Estado por encima de vencedores y vencidos.  La abolición del ejército en si misma es un símbolo de nuestra cultura pero al mismo tiempo, es parte fundamental de las bases constitutivas que dieron origen a la Costa Rica de los siguientes años, del desarrollo del Estado Benefactor inspirado en políticas keynesianas, en el pensamiento progresista de los intelectuales del Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, del pensamiento vigoroso de la iglesia católica encabezada por Monseñor Víctor Manuel Sanabria, por la firme convicción ideológica de un socialismo a la costarricense de Manuel Mora y por una visión progresista en lo social del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia.

Al recordar un aniversario más de este hito histórico y ver la difícil situación socio económica en que se encuentra el país, agravada por las consecuencias sanitarias que nos deja el COVID 19 y los recientes embates de la naturaleza, me pregunto, ¿dónde están los patriotas?  ¿Dónde están aquellos que, despojados de intereses particulares, gremiales, sectoriales o partidarios, son capaces de mirar el país y el Estado?

En medio de una nación dividida y de un debilitamiento de la confianza ciudadana en el gobierno y en las estructuras de representación política, social, económica y empresarial, celebrar un aniversario más de la abolición del ejército debe servirnos para mirar en prospectiva el país que queremos para hoy y para los siguientes años, el país de las generaciones actuales y futuras, el país que vuelva a sobresalir en el concierto de la naciones por atreverse a ser diferente y mejor, a proponer desde nuestra realidad histórica y cultural y desde nuestra idiosincrasia una ruta alterna a la que hoy amenaza con desencadenar un conflicto social sin precedentes en estos setenta años que siguieron a los acontecimientos de 1948.

Acaso no nos damos cuenta que la decisión de haber abolido el ejército después de un conflicto como el que protagonizaron muchos costarricenses en 1948, confirmó nuestra identidad, representó nuestra firme convicción de optar por la democracia, por el civismo, por seguir construyendo una nación de oportunidades para todos, de lucha contra la pobreza y la ignorancia y de solidaridad con aquellos que estaban rezagados.

A lo largo de estas siete décadas de haber tomado la extraordinaria decisión de abolir el ejército y comprometernos con la convivencia armoniosa, fuimos capaces de contribuir a la pacificación de Centroamérica, cuyo reconocimiento mundial recayó  en la elección del Ex Presidente Oscar Arias Sánchez como Premio Novel de la Paz,  fuimos capaces de decretar una neutralidad perpetua, activa y no armada a través de la decisión valiente del Ex Presidente Luis Alberto Monge Álvarez y logramos que el multilateralismo apoyara la fundación de una Universidad para la Paz, símbolos todos, de que este pequeño territorio tiene ciudadanos destacados por la grandeza de sus pensamientos y sus acciones.

Si queremos honrar a esos próceres que cuelgan su foto en el salón de Beneméritos de la Patria en la Asamblea Legislativa hagámoslo despojándonos de las mezquindades con que defendemos privilegios y beneficios excesivos y repugnantes, de los subterfugios que usan algunos para evadir sus responsabilidades fiscales, de la politiquería maloliente con que se transan negociaciones que atentan contra los intereses colectivos, de leguleyadas y atrofiamientos burocráticos y administrativos que esclavizan la acción pública,  hagámoslo con la valentía de hombres y mujeres que no se esconden detrás del anonimato, la descalificación, la intolerancia y el mesianismo; hagámoslo a lo costarricense.

Volvamos a demostrarnos a nosotros mismos y al mundo entero, que es posible salir de esta grave encrucijada en que se encuentra el país, en paz, en democracia, con respeto a la diversidad, pero, sobre todo, con la firme convicción de que estamos unidos por los más elevados intereses de libertad, justicia y solidaridad.

La abolición del ejercito que hoy celebramos con profundo orgullo debe representar una inspiración que confronte la mediocridad, el conformismo y la pusilanimidad con que se actúa frente a los grandes desafíos que hoy nos agobian.  Cuando Don Pepe se atrevió a disolver el instrumento que le había permitido derrotar a quienes desconocían la decisión ciudadana expresada en las urnas a través del sufragio, lo hizo con total desprendimiento de cualquier cálculo político que le permitiera perpetuarse en el poder.  Lo hizo pensando en la democracia y en la oportunidad de iniciar un proceso de desarrollo más justo e incluyente.  Pensando en una Costa Rica mejor que pasaba por respetar las conquistas sociales de comienzos de los años cuarenta al tiempo que le daba oportunidad a un pensamiento fresco y vigoroso de jóvenes intelectuales que se convertirían en el nuevo liderazgo de relevo.

Honremos la memoria de Don Pepe dándole un mazazo a las paredes que hoy nos dividen y construyamos los nuevos puentes de la Costa Rica que se merecen nuestras futuras generaciones.

 


COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box