Guillermo Zúñiga: Dos pájaros de un solo tiro

Financiamiento verde más cómodo va de la mano con la reactivación y el desarrollo sostenible. Hay que saberlo presentar. La materia prima está; el país tiene sobradas credenciales. ¡Linda oportunidad para Costa Rica!

Guillermo E. Zúñiga ChavesEconomista.

El 20 de setiembre se anunció que Costa Rica había ganado el premio Campeones de la Tierra del año 2019, el máximo honor medioambiental que otorga las Naciones Unidas, considerando entre otras cosas, su papel en la protección de la naturaleza y su compromiso con políticas ambiciosas para combatir el cambio climático.

La semana pasada tuvimos aquí la reunión mundial llamada Pre-COP25, que es una reunión preparatoria para la Reunión Cumbre del Clima de 2019, que se llevará a cabo en Chile a finales de año. Leí que habían venido al país cerca de 700 personas, de 86 países,  representantes de gobiernos, empresas, sociedad civil, en fin, visitantes de alto nivel que conocieron de primera mano al país y lo que hemos hecho.

Si bien hay muchas cosas que mejorar, no hay la menor duda que nuestro país ha sido pionero de múltiples iniciativas, que se reconocen más afuera que adentro. No lo digo para que nos volvamos conformistas; todo lo contrario, debemos mejorar muchas prácticas ambientales. Sin embargo, hay que resaltar que seguimos siendo considerados a nivel mundial como una potencia en materia ambiental y de desarrollo y esto, manejado con inteligencia,  nos puede ayudar mucho.

PLAN DE DESCARBONIZACIÓN. A principios de este año, el Gobierno presentó su Plan de Descarbonización. Es cierto que empezó con el pie izquierdo y se le pegaron muchas pulgas. Me refiero a la propuesta de mezclar etanol con gasolina. Hubo precipitación y fue mal vendida. Pero eso no quita que este plan de descarbonización sea un concepto correcto. Es una idea ganadora y merece nuestro apoyo.

Se le atravesaron también las angustias del corto plazo como la estrechez fiscal y  el débil crecimiento de la economía. Al Gobierno le ha costado hacer ver a la población que este plan significa una hoja ruta para redefinir el modelo de desarrollo. Y no ha logrado articular un discurso que muestre que su puesta en marcha puede ayudar a la reactivación económica.

La única autoridad que ha planteado el tema con esta visión  ha sido  el Ministro de Ambiente D. Carlos Manuel Rodríguez. En los días previos a la Pre-COP25  reconocía que la gente le dice que este plan es muy bonito, pero primero se debe activar la economía cuando, según su criterio, hay que unir la reactivación económica con los esfuerzos de  descarbonización.

Y es que este plan de descarbonización trae aparejado una gran cantidad de inversiones nuevas, en ramas nuevas y en actividades nuevas que van a generar nuevos negocios, es decir, nuevas inversiones, empleos nuevos, en fin, reactivación. Se abre un espacio enorme para la inversión privada y para alianzas público-privadas.

PORTAFOLIO DE PROYECTOS. Al plan le falta trabajo. La propuesta hecha debe transformarse en proyectos que constituyan el Portafolio Nacional para la Descarbonización. Se deben priorizar (aunque parece que la transformación del transporte es lo que va primero), se debe hacer un cronograma más claro que el presentado, y se debe buscar el financiamiento. Pues estas cosas no se hacen con buenas intenciones.

FINANCIAMIENTO. También se debe tocar la puerta a las instituciones financieras internacionales, tipo BID, Banco Mundial, CAF y otros. Presentarles un programa ambicioso de financiamiento de inversiones verdes para la descarbonización, con metas macroeconómicas y ambientales de cumplimento. Sería un programa por tractos, a distintos plazos, que además debería incluir compromisos nacionales para la mejora de la productividad en sectores identificados.

De esta forma, se tendría acceso a créditos más blandos para financiar el desarrollo, se facilitarían recursos frescos a las arcas públicas, y se impulsaría una transformación productiva nacional frente a los retos climáticos. Además, es posible que de amarrar acuerdos con estos entes, se nos haría más fácil ir a los mercados internacionales de bonos verdes para fondear proyectos públicos o privados.

CONCLUYO. Financiamiento verde más cómodo va de la mano con la reactivación y el desarrollo sostenible. Hay que saberlo presentar. La materia prima está; el país tiene sobradas credenciales. ¡Linda oportunidad para Costa Rica!

 

 

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Guillermo E. Zúñiga Chaves
El autor es Académico, economista, consultor, Ex Ministro de Hacienda y Ex Diputado
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