Hámer Salazar: El amigo fiel

Hámer Salazar, Biólogo. info@hamersalazar.com

Era el sexto día de la Creación. Y vio Dios que el hombre caminaba solo y que la mujer se quedaba sola. Los vio, a él en sus correrías por las sabanas, las estepas y las selvas solo, sin compañía, a merced de las fieras y las serpientes, sin nadie con quien conversar ni refugiarse cuando tenía temor; a ella la vio sola cocinando, acarreando leña, cultivando y cosechando en la huerta, sin nadie que le hiciera compañía y la alertara del peligro. Y vio Dios que no era bueno que estuvieran solos. Entonces dijo: le haremos compañía idónea para ellos.

Y tomó barro del suelo, del mismo barro con que había hecho al hombre ese mismo día, y  comenzó a moldearlo, y dijo:

–          Lo haremos a imagen y semejanza del hombre, pero no lo haremos igual para que no vayan a haber disensiones ni malos pensamientos entre  ellos.

He hizo con una bola de barro la cabeza y con otra más grande el tórax y el abdomen, y alargó cinco sorullos de barro con lo que formó las extremidades y una cola larga. Y continuó: 

Como el hombre y la mujer, tendrá dos ojos; boca, dientes, lengua y saliva; cráneo, huesos, estómago, intestinos, hígado, riñones, páncreas, cerebro, corazón, y se apareará y parirá como los seres humanos y con ellos llenarán la tierra.

Una vez dicho esto se detuvo para pensar la nueva criatura y dijo:

Todas las limitaciones que tiene mi criatura favorita, el ser humano, se las eliminaremos a esta nueva. La haremos con un hocico con fuertes dientes y músculos, tan fuertes que puedan destrozar los huesos, pero tan sensibles que puedan asir a un niño con el hocico. Le haremos una nariz tan poderosa que podrá identificar los diferentes aromas;  como el hombre y la mujer tendrá vista para disfrutar de la multitud de colores de la Creación. Le haremos un oído tan agudo que podrá escuchar hasta los pensamientos de sus amigos. Sus extremidades le permitirán movilizarse con mucha rapidez y agilidad por todas partes.  Como sonrisa le haremos una cola larga para que la agite de un lado a otro y todos sepan que están feliz, pero también con ella podrá expresar otras emociones y sentimientos. Le pondremos también una túnica de pelo para que lo proteja de la lluvia, el sol y el frío, pero no sudará para que el sudor no sea excusa para recibir la caricia de los humanos.

Y vio Dios que la criatura que estaba en proceso era buena y linda. Y dijo:

La haremos muy inteligente, tanto que pueda comprender a su amigo con solo algunos gestos; le pondremos consciencia para que pueda determinar qué es bueno y qué no lo es para su compañero; y le daremos una gran fortaleza para que no desfallezca en su relación con el humano. Pero sobre todo, le pondremos un gran corazón para comprender a su amigo, para acompañarlo siempre, para que sea su refugio en las horas de soledad, para que sea su confidente en todo momento; para que descargue en él sus alegrías y sus penas, y que esta nueva criatura permanezca siempre a su lado brindándole la compañía en los momentos de soledad.

Y vio Dios que la criatura que había hecho era buena, linda, inteligente, cariñosa,  reservada, bondadosa, ágil, fuerte, tolerante, determinada, y como Fuerza Creadora ilimitada, al instante hizo dos de la misma especie. Macho y hembra los creó. Entonces dijo Dios: “Le llamaremos el amigo fiel”, y entregó las dos criaturitas al hombre y a la mujer y les dijo:

He aquí que os he hecho una nueva criatura para que os brinde compañía en los momentos de soledad. Ellos serán parte de vosotros y vosotros seréis la vida para ellos. Cuidadlos, alimentadlos, dadles un buen refugio, agua y sobre todo mucho cariño, ese es su principal alimento, por nada debéis abandonarlos, ni maltratarlos, ni menospreciarlos. Si lo hacéis romperán su corazón.

Y el hombre y la mujer lo recibieron con mucho agrado y los tomaron entre sus brazos e hicieron como Dios les dijo. Pero pasaron los años y el hombre y la mujer, como en la mayoría de las cosas, olvidaron los mandatos de Dios sobre su “amigo fiel” y lo bautizaron como “perro”. Y muchos creyeron que el perro era lo peor de la Creación y muchas veces pensaron que Dios los había hecho a imagen y semejanza para que ellos, los humanos, se sintieran como un perro o llevaran vida de perros: despreciados, hambrientos, sin hogar, maltratados, humillados. Pero ese no fue el propósito de Dios sino la perdición del hombre y la mujer.

Pero vio Dios que aquella perversión no estaba en todos los humanos y vio como muchos cuidaban a su “amigo fiel” como así mismos. Y vio como sus propósitos se cumplían en ellos. Y los vio reír, jugar y llorar juntos. Y cuando su amigo fiel faltó los vio llorar porque con su muerte también se llevaron un trozo de ellos. Entonces dijo Dios:

Haremos un cielo para los perros, porque cuando ellos se mueren se llevan una parte del corazón de los hombres y las mujeres que los quisieron y desde ahí, desde este cielo, el “amigo fiel” seguirá los pasos de su amigo humano hasta reunirse con él en el día final…

Y ahí está Missi, Rosco, Capitán, Pupi, Chester,  Buck, Blincky,  el polifacético Firulais y todos los perros, porque no hay infierno para perros.

–Dios no existe, tampoco la Creación, ni el Cielo, y hay más que hombres y mujeres- me dirás. Y yo te contestaré.

–Eso es lo de menos. Lo cierto es que sí existe el amigo fiel…

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