Hámer Salazar: Fútbol: algo hay que cambiar

El fútbol, en general, y menos el costarricense, puede seguir siendo indiferente ante el cambio climático, la extinción de las especies, la degradación de los suelos, la contaminación de los mares y del aire.

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Hámer Salazar, Biólogo. info@hamersalazar.com

Si algo nos está quedando claro con la presencia del microscopico rey del mundo, al que llamamos con toda familiaridad coronavirus es que, después de que nos atrevamos a salir de nuestras casas, debemos cambiar muchas hábitos, costumbres y formas de hacer las cosas. Viviremos bajo la amenaza del minúsculo reyesuelo pero cambiando hábitos y constumbres para no pagarle el peaje que demanda, so pena de morir.

“Hoy estamos jugando el partido más importante de nuestras vidas y Costa Rica te necesita para ganar”, decía parte del “comercial” de la FEDEFUTBOL, para estimular el seguir “las indicaciones de nuestros capitanes”, en referencia a las autoridades de salud. Y así, fue. Celso Borges lo tenía muy claro cuando decía: “somos locales, conocemos la cancha, presionemos y no soltemos la bola. Está a nuestro favor si logramos mantenernos unidos”. Y el Capi, Bryan Ruiz, terminaba diciendo: “No. No vamos a perder este partido. Costa Rica nos necesita. Anotemos el gol más importante de nuestra historia, que nos permita ganar”.

Costa Rica, digo – la mayoría de los costarricenses -, hemos demostrado gran disciplina para enfrentar esta pandemia, siguiendo adecuadamente las instrucciones de los “capitanes”. Sin lugar a dudas, dentro de algunos meses, cuando las estadísticas de cada nación y del mundo se puedan comparar, Costa Rica flotará en el concierto de la naciones como una de las que mejor manejó la crisis, tanto por la contención que hemos hecho como por la cantidad mínima de bajas que hemos tenido.

Un partido que vamos ganando, hasta ahora.

Presionamos, trabajamos bien en la contención, recibimos muy pocos goles. Faltó parte de la utilería, pero pronto, la creatividad y las ganas hicieron que aparecieran mascarillas, caretas, ropa de hospital y cuanta cosa necesaria se ocupaba para enfrentar el partido. Ya nos habían probado en un partido, nada similar a este, jungando bajo la nieve, y perdimos por la mínima. Los ticos, que llevamos en nuestro ADN ser estrategas de fútbol, árbitros, excelentes dirigentes deportivos y hasta los mejores jugadores; cambiamos de tema para hablar de conspiraciones, de virología, de las siete plagas de Egipto, de inmulogía, y sobre todo, de volver la mirada hacia la ciencia y no hacia el fútbol. Aparecieron en el camino excelentes asistentes técnicos que dijeron: “nosotros podemos hacer un antídoto” y otros gritaron “nosotros haremos las pruebas antidoping”. Aprendimos a leer el partido y lo vamos ganando, hasta ahora.

Es que no solamente este partido estamos ganando, en el que hemos demostrado la fortaleza del sistema de salud a través de la CCSS; también vamos ganando en energías limpias, en acciones para favorecer la salud del planeta, en un sistema de parques nacionales con el que protegemos casi el 30% del territorio nacional y cerca del 6% de toda la biodiversdiad del planeta; también estamos ganando en educación, paz y felicidad.

Algunos me dirán que soy demasiado optimista, sin embargo, cuando nos comparamos con el resto del mundo es cuando vemos esas diferencias. Cierto que nos falta mucho para ser una nación solidaria y feliz (note que no digo desarrollada) pero vamos por buen camino. Un camino que venimos construyendo desde nuestra independencia patria.

Pero, cuando vayamos por los estadios del mundo, cuando tengamos que enfrentar a las mejores selecciones ¿cómo nos reconocerán, qué distintivo tendremos que hagan recordar a quienes nos vean jugar en la cancha? ¿Acaso con la muerte, porque en Brasil estuvimos en el grupo de la muerte, y nos convertimos en la muerte?. No lo creo.

Como decía Mercedes Sosa: “cambia, todo cambia”. Y muchas cosas han cambiado, pero hay otras que están esperando por un cambio.  Y es que aun y cuando lleguemos a un mundial, sin importar la categoría,  somos conscientes de que estamos lejos de ser una potencia futbolística, hoy mismo estamos en el lugar No. 46 del ranking de la FIFA en el fútbol masculino y 36 en el femenino. Sin embargo, el fútbol no es solamente un deporte, un trabajo (el mejor pagado para algunos), o un negocio para los clubes; es una actividad que va más allá, pues es capaz de convocar millones de personas para llevarlas a los estadios o, simplemente, colocarlas al frente de la pantalla de televisión para ver las finales de un mundial de fútbol o de la Champion League, por ejemplo.

Tenemos mucho que mostrarle al mundo

En el caso de Costa Rica, el fútbol debe ser una gran oportunidad para que este pequeño país brille.  Sabemos también que somos pequeños en territorio y población, pero tenemos mucho que mostrarle al mundo: nuestra democracia, la paz, la libertad, la ausencia de ejército, el respeto por la naturaleza, la conservación de miles de elementos de la flora y la fauna, y un sistema de salud robusto, donde el turista se sienta seguro cuando nos visite.  Sin embargo, hasta ahora eso ha quedado relegado en un segundo plano para la dirigencia del fútbol.  Si bien es cierto, el primer plano es la competencia deportiva, también lo es que, si la aspiración de la FEDEFUTBOL debería ser representar a la patria, se deben buscar los mecanismos para hacerlo, no solamente en lo futbolístico sino que también en otros aspectos.

Ahora bien. ¿Cómo se puede lograr esto?  Pueden haber muchas alternativas, pero una de ellas, quizás la más fácil, es el cambio de imagen. Me refiero a un cambio del logo y de la línea gráfica de la FEDEFUTBOL.

Cambiemos el logo

El logo actual es un círculo relleno con una bandera de Costa Rica distorsionada, formando una especie de tunel,  con la silueta de una persona futbolista con el torso y las extremidades, brazos y piernas, deformes.  El “ícono”, a primera vista, le dice poco al espectador y, en consecuencia, no cumple con el objetivo del logo. Dado que no tengo los conocimientos en este campo, voy a omitir otras valoraciones sobre el mismo.

Un buen ejemplo en el uso de elementos de la naturalez es el logo de la Federación de Fútbol de Nueva Zelanda, que consiste en una “simple hoja de helecho”, sin embargo, con ese “simple” elemento, cualquiera que tenga una mediana educación, recordará que Nueva Zelandia tiene una flora y fauna muy particular. Solamente de plantas se calcula que el 80%  de las especies de esa isla son endémicas, es decir, únicas en el mundo.  Ellos tampoco, probablemente, serán campeones en un Mundial de fútbol (hoy están en el lugar No. 118 del ranking FIFA) pero, al menos, están siendo embajadores de uno de los elementos más importantes de su patria como es su excepcional  biodiversidad y paisajes.  En Costa Rica podemos darnos esa oportunidad.  Ya en el pasado hubo un intento en este sentido cuando la FIFA, utilizó la ranita blue jeans (Oophaga pumilio), como parte de la campaña publicitaria para el Mundial de Fútbol Femenino Sub 17, en el año 2010.

La adopción de un elemento de nuestra biodiversidad, como podría ser la misma ranita o sapito  blue jeans, quedaría perfecta considerando que tiene los colores azul y rojo y que solo faltaría añadirle un blanco para completar los colores de nuestra bandera.  Otra candidata podría ser la “rana calzonuda” (Agalychnis callidryas), que tiene una coloración azul y blanca y en las patas y los ojos rojos, además de que toda es verde y recuerda el color general de los bosques.  Y un tercer candidato, entre muchos más que se podrían proponer, es el extinto sapito dorado (especie endémica de nuestro país que a pesar de los esfuerzos para su conservación, simplemente se extinguió, y será un elemento muy importante para llamar la atención del público, en general, acerca de la extinción de las especie).  Pero contamos, además, con cientos de especies de aves como los tucanes, lapas y hasta la paloma del Espíritu Santo, endémica de la Isla del Coco; mamíferos como el jaguar, entre muchas otras posibilidades. Con cualquiera de estos elementos, un buen diseñador gráfico podría sacarle mucho provecho con las estilizaciones que se puedan hacer. Con tanta variedad de modalidades futbolísticas actuales un logo, con una especie animal, podría adaptarse a cada una de ellas.

Como esto generaría una nueva línea gráfica para la FEDEFUTBOL, con toda seguridad se podrán fabricar más y mejores elementos para la venta al público y con una mayor motivación, pues además de apoyar el fútbol se está enviando un mensaje al mundo acerca de la necesidad de ser más conscientes del estado del Planeta y de cuidar y respetar la Naturaleza.  Ya puedo imaginar en las tiendas camisetas, gorras, jarras, llaveros, bolsos, peluches y cuanta cosa se pueda con el nuevo logo de la FEDEFUTBOL.

Sin gente no hay fútbol

El fútbol no debe desprenderse de la realidad nacional y planetaria, de la urgencia que tiene este planeta, o mejor digo, que tiene la humanidad, de cambiar la forma de ver y tratar la naturaleza. No debemos seguir “pateando” este gran balón, que es el planeta Tierra, con indiferencia. El fútbol, en general, y menos el costarricense, puede seguir siendo indiferente ante el cambio climático, la extinción de las especies, la degradación de los suelos, la contaminación de los mares y del aire.

Cuando envié la propuesta a la FEDEFUTBOL, en abril de 2011, estando don Eduardo Lee de presidente, terminé con una frase que se convirtió en premonitoria: “porque sin gente o con una humanidad enferma tampoco habrá fútbol”, tal como ha ocurrido en los últimos meses.

Ver copia de la propuesta original en este link.

 


Hámer Salazar es biólogo y profesor jubilado de la Universidad de Costa Rica, no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá de su profesión y cargo académico citados.

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