Hámer Salazar: Lo que es de todos no es de nadie

0

Hámer Salazar, Biólogo. info@hamersalazar.com

El trajín de la vida diaria moderna nos hace ciegos, sordos y mudos a la realidad que nos circunda. Con mucha frecuencia, los patrones de comportamiento diario hacen que nos levantemos en la mañana, tomemos un baño, el desayuno y nos dirijamos a nuestros centros de estudio o de trabajo. En la tarde o la noche, volvemos a nuestros hogares y el trayecto entre un lugar y el otro, es solamente el espacio que nos separa de los lugares donde desarrollamos las actividades cotidianas con el hogar. Eventualmente acudimos a una cita médica, a un centro comercial, etc. Pero siempre, ese espacio que nos separa entre un lugar y otro, que es de todos, al final de cuentas no es de nadie, pues parece que poco nos importa si está bien o está mal.

En nuestro país, las carreteras son las principales vías de comunicación y no son, por cierto, el mejor ejemplo de carreteras en América, dado que muchas parecieran que son objeto de un extraño conjuro, pues siempre están en proceso de deterioro. Pero además de esto, el mantenimiento de las jardineras y zonas verdes asociadas a éstas, son de poco interés para todos, incluyendo a los responsables del gobierno.

Costa Rica es un país que goza de una excelente imagen internacional como destino turístico, especialmente por la ausencia de ejército, la belleza de nuestras playas y la abundante diversidad de flora y fauna, contenida principalmente en las áreas silvestres estatales y privadas. Sin embargo, no hemos tenido ningún cuidado en el embellecimiento de las vías, al contrario, la desidia, el descuido es lo que impera. En las cercanías del aeropuerto, en Alajuela, que es la principal puerta de entrada de los turistas a nuestro país, es un caos en este sentido. Gran parte de las zonas verdes están siendo utilizadas como estacionamiento por busetas o vehículos particulares que esperan por gente que entra por el aeropuerto. Áreas que deberían tener el césped bien recortado y jardineras con flor, lucen hoy con el suelo desnudo debido al uso como parqueos improvisados mientras tanto y así se quedaron para siempre. Entrando a Alajuela, desde San José, se observa basura que se ha acumulado por años y las zonas verdes se ven sin ningún cuidado. En ocasiones, lo que se observa allí es un verdadero charral.

En estos días circulaba por la carretera de circunvalación por los Hatillos y eso es un gran “montazal”, donde podrían salir tigres, jaguares y hasta hienas, claro, todas en forma de seres humanos, para asechar y asaltar a quienes transitan por esa vía.

Es paradójico que en otros países donde no tienen la bendición que tenemos en Costa Rica de tanta humedad y vegetación, al menos en el Valle Central, no tengamos el sentido de la belleza y orden en nuestras carreteras y ciudades.  En países donde la escasez de agua es evidente debido a su situación geográfica, son evidentes los esfuerzos por reverdecer las ciudades, incluso con jardines verticales. Pero aquí, lo que se construye como jardín termina siendo un lote baldío porque nadie le da mantenimiento, o un parqueo de aquellos que creen que lo que es público no es de nadie, y se apropian sin ningún miramiento.

La excusa de siempre es que no hay dinero para el mantenimiento de estas zonas verdes. Pero recursos siempre hay. En este caso el que más se requiere es el recurso humano. En este sentido, en las cárceles podría estar la solución, ya que gran parte de la población carcelaria está conformada por hombres y mujeres que no son peligrosos para la sociedad, gente que no es asesina, ni ladrones, ni violadores, ni narcotraficantes. Hay muchos que están por pensión alimenticia que requieren de trabajo y que el mismo sistema, de manera organizada, le pueden proveer de un trabajo digno, mientras cumplen su pena, a la vez que pueden enviar algunos recursos a la familia que lo necesita y que es el motivo de su estancia en la cárcel. Una persona encarcelada por falta de pago de la pensión alimenticia es muy cara para la sociedad costarricense, tanto porque hay que mantenerla con fondos públicos, como porque la o las personas que demandan de su dinero, también se ven privadas de la posibilidad de recibirlo, pues el proveedor está en la cárcel. Un día de trabajo de una parte de la población carcelaria, además de contribuir con el desarrollo del país, también puede contribuir con su rehabilitación y el apoyo a sus familias.

Con lo generosa que es la naturaleza en Costa Rica, es para que tuviéramos las carretas y ciudades más lindas del mundo, con árboles y plantas con flores y frutos por todas partes, pero ¿Será que esa desidia por lo público, por las instituciones públicas, por el dinero de todos y hasta por las zonas verdes de las vías públicas, que creemos que no son de nadie pero que en realidad son de todos, lo que ha permitido tanta corrupción y tanta prostitución de lo público?

Y no es cierto que “lo que es de todos no es de nadie”, porque lo que es de todos, es eso, es de todos, porque todos, nosotros y nuestros antepasados, hemos tenido que poner de nuestro trabajo e impuestos para que existan las instituciones y obras públicas, y es deber de todos vigilar y denunciar, para que quienes tienen la obligación de cuidar y administrar los bienes públicos, lo hagan a cabalidad. En el caso de las zonas verdes, en los derechos de vías públicas, a los funcionarios del MOPT e instituciones asociadas como la Asociación para el Embellecimiento de Carreteras, para que, al menos, se mantenga bajo el zacate; y la Policía de Tránsito para que confeccione las boletas correspondientes a quienes se estacionen en lugares no autorizados.


Mi Tierra

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...