Hámer Salazar: Los feriados son para celebrar

Hámer Salazar, Biólogo. info@hamersalazar.com

Feriado fue una palabra que estuvo presente en mi existencia desde el mismo día de mi nacimiento, pues vine a este mundo un 19 de marzo, cuando se celebraba la fiesta onomástica de la ciudad capital de Costa Rica: San José

Durante mi adolescencia y juventud, celebrábamos ese día con una caminata por las faldas suroccidentales del macizo del volcán Poás, hasta llegar al mero cráter. Aquel día era, para quienes vivíamos por estos lares, el día para visitar el coloso del Poás, y la cima de la montaña se convertía en una especie de “avenida central” con el ir y venir de la gente.

Hasta que llegó el día en que alguien dijo: el 19 de marzo no es una fecha tan importante para celebrar, pues solo trata de recordar a José, a Pepe, del que los españoles dicen que se le llama así por PP, que significa Padre Putativo de Jesús. Aunque podría resultar blasfemo hablar así del bueno y humilde carpintero, lo cierto es que el término se utiliza en estrados legales para referirse a la presunta paternidad de un hombre, pero que esta paternidad no ha podido ser demostrada. Tal fue el caso de José quien apoyó a su esposa María que quedó encinta por la gracia del Espíritu Santo, según el relato bíblico.

Yo creía que aquella fecha era sagrada, inamovible, pero le llegó el día en que dejó de aparecer en números rojos en el calendario. Desde entonces, dejé de cumplir años, para comenzar a coleccionarlos, y los días feriados comenzaron a parecer insípidos. A partir de ahí supe que los feriados podían aparecer y desparecer a conveniencia de los políticos.

¿Y qué es un feriado? Es un día en el que, con la excusa de celebrar algún acontecimiento importante o un día muy particular ya sea eclesiástico (especialmente católico), histórico, o el cambio de año y no cuenta para efectos legales.

El feriado más común es el domingo. Se celebra el domingo porque se dice que fue el día en que resucitó el señor Jesucristo. Por eso, la iglesia católica y la mayoría de los cultos cristianos se realizan los domingos. También se dice que es el séptimo día de la semana, porque fue el día en que Dios descansó después de seis largos días de la Creación. Sin embargo, para la liturgia católica, el domingo es el primer día de la semana, pero para gestiones civiles es el último día de la semana. Incluso el estándar ISO 8601, del año 2004, estableció que la semana comienza el lunes y termina el domingo. En cuanto a que es el último día de descanso de Dios, después de haber invertido seis días en la Creación, también eso está en duda; cuando más de ocho mil millones de personas se levantan todos los días, pidiendo, rogando, clamando y casi exigiendo, su favor en beneficio de miles de causas. ¿Quién puede descansar así?

Lo cierto es que el domingo es el día de reposo y casi nadie trabaja, con excepción de los centros turísticos, restaurantes y grandes centros comerciales y supermercados.

Otros días feriados tradicionales son el Jueves y Viernes Santos, en los que se celebra la muerte y resurrección de Jesucristo; el 25 de diciembre por la Navidad, o nacimiento de Jesús y el 1º de enero, que es el primer día del año, al menos en esta parte del mundo. De ahí, en más, todos los días feriados, especialmente los que tienen que ver con las fechas civiles o patrias, van y vienen de acuerdo con los intereses de los políticos.

Las fiestas patrias como el 15 de setiembre y el 11 de abril e, incluso, la recientemente creada del 1º de diciembre, para celebrar el Día de la Abolición del Ejército, se volvieron una excusa para no trabajar, pues no se celebran el mismo día sino que se trasladan para el lunes con el fin de hacer un fin de semana largo, de sábado a lunes. El propósito de estos fines de semana largos, es fomentar el turismo, sin embargo, la mayoría de la gente no sale a “turistear”, sino que se queda en casa, no porque no quiera hacer turismo, sino porque las condiciones económicas no se lo permiten.

El feriado es un día para celebrar un acontecimiento, que es lo más importante; no es para dejar de trabajar. Sin embargo, en Costa Rica se ha decidido que lo más importante es dejar de trabajar y relegar a un segundo plano, incluso al olvido, la razón de ser del feriado. Así por ejemplo, si el 15 de setiembre, fecha que se celebra la Independencia cae jueves, se celebrará el lunes siguiente; si la abolición del ejército es el 1º de diciembre, puede ser que se celebre el lunes antes, entonces se celebrará en noviembre. Una de las fechas que debería ser sagrada para los trabajadores es el 1º de mayo, Día Internacional del Trabajo, sin embargo, aquí, en nuestro país, la celebración se traslada, para el lunes siguiente. Un Jueves o Viernes Santo, no podrán trasladarse para lunes y martes Santo; pues perdería sentido el día feriado y la celebración.

Pero, como sociedad, debemos ser honestos. El cambio de día para los feriados tiene como propósito privilegiar a un sector de la economía costarricense: el turismo. Y no estoy en contra del turismo, al contrario, hay que fomentarlo pero no de esta manera. La constitución política dice que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley y con estas decisiones estamos favoreciendo a un sector de la economía solamente y privilegiando a quienes sí tienen recursos para visitar hoteles de playa o de montaña. La gran mayoría se queda en casa, porque los recursos no alcanzan.

Es cuando el interés particular prevalece sobre el interés general. En este caso, está claro que el interés es favorecer a un sector, pero también otros sectores podrían reclamar beneficios particulares apoyados por el Estado. Y es que los días feriados también representan una carga para el Estado y para los patronos, tanto porque deben detener los procesos productivos o de servicios, como porque los feriados tienen implicaciones salariales, cuando estos son de pago obligatorio.

Ante este panorama se podría pensar en varias salidas. Una de ellas, la que es realmente seria, es revisar los días del calendario que son feriados para dejar los que realmente importan y celebrarlos en las fechas que corresponden y de la forma más adecuada posible; otra salida es, además de disminuir el número de días feriados y, en su lugar, decretar tres semanas de vacaciones, en lugar de dos.

Sin lugar a dudas, si queremos ser una sociedad seria y honesta, los días feriados se deberían celebrar las fechas que corresponden.

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