Héctor Blanco González: El teletrabajo es trabajo a distancia

Entender de una vez por todas estos cambios, que superan la organización productiva del siglo pasado y las mentalidades que la sostienen, puede ayudar a alejar las falsas afirmaciones de que quienes hacen teletrabajo están de vagos y no prestan ningún servicio a la sociedad o al empleador.

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Héctor Blanco González, Abogado.

Por lo que he podido leer en algunas redes sociales, hay muchas personas que les cuesta entender el nuevo mundo del trabajo, signado por las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TICs); por lo que deviene importante realizar algunas acotaciones que pueden ayudar a entender mejor esa figura jurídica.

El teletrabajo es trabajo: el trabajador (a) presta sus servicios desde su propia casa u otro lugar, variando la forma de supervisión superior inmediata (elemento característico de la relación laboral) pues ésta ya no se da de manera física (viendo directamente al trabajador hacer su trabajo), sino por otros medios (conexión a una red informática; conferencias en red; GPS; etc.). Así, el teletrabajo es trabajo a distancia utilizando telecomucaciones para la transmisión de datos e informaciones (ya hay bastante doctrina al respecto).

Esa nueva forma de supervisión superior sobre las funciones y tareas a cargo de quien trabaja bajo esta modalidad fue aceptada por la Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia en su sentencia 2018-0539 de las 10:10 hrs. del 22-03-18, en que tuvo por demostrado que el trabajador, al dejar de conectarse durante varios días completos (y en otros solo por algunos minutos u horas) a la red de la empresa, que era mediante la que prestaba sus servicios, incurrió en una falta grave que justificaba su despido sin responsabilidad patronal. Se admitió que los cambios en las comunicaciones y la informática, obligan a una visión distinta de los elementos de la relación laboral, entre ellos la subordinación jurídica

Nótese que las obligaciones de ambas partes de la relación de trabajo o, en su caso, una relación de servicios, no exime a ninguna de ellas de las obligaciones propias del contrato y del derecho del trabajo (o de las normas estatutarias). Todo el régimen disciplinario, seguridad social, riesgos del trabajo, etc., se mantiene vigente

Si bien en el caso anteriormente comentado lo que se da es la “inasistencia al trabajo”, también es perfectamente posible, sea por las TICs o por otros medios, la supervisión y fiscalización de la cantidad y calidad del trabajo realizado por quien trabaja, por ejemplo mediante el cumplimiento de objetivos o tareas (asignación de expedientes a resolver en un tiempo determinado), informes, etc.

El teletrabajo beneficia a ambas partes y a la sociedad. Esto vale la pena subrayarlo: no solo el trabajador(a) obtiene beneficios, también quien emplea. Desde el punto de vista de las economías, el trabajador ahorra en transporte, alimentación, vestido, etc. El empleador(a) ahorra energía eléctrica, uso de redes, uso de edificios, uso de equipos, agua, electricidad, teléfonos, algo tan elemental como papel sanitario, conserjes, etc. Algunos de estos beneficios los asume el prestador del trabajo, pues en su casa (o lugar de prestación) debe tener teléfono, electricidad, internet, espacio suficiente para laborar, equipos, escritorio, etc. El país en flota vehicular, combustibles, estrés, etc.)

En Costa Rica ha costado ajustar nuestra mentalidad al trabajo en la nueva realidad de las tecnologías y la información, por lo que el teletrabajo, con alguna destacable excepción, ha hecho su ingreso en situaciones de caos: primero, cuando las vías de comunicación colapsaban en razón de los daños en el “puente de la platina” y luego con su reconstrucción y conversión en el puente “Alfredo González Flores” (incluso contra las tesis de jerarcas institucionales, como lo fue en la Corte Suprema de Justicia); ahora ante la pandemia del Covid19.

En la actual pandemia que ataca a la humanidad, no hay duda que el teletrabajo es un medio por el cual puede cumplirse una de las principales medidas de defensa que se han recomendado por la OMS y por las autoridades nacionales de salud: la distancia social.

La realidad nos obliga a entender y aprovechar en beneficio de las mayorías los grandes cambios del mundo del trabajo: la producción hoy no requiere en muchos casos que el empleador tenga en su local y a su vista al prestador de trabajo, sino que este puede hacerse de manera remota. Las partes tienen obligaciones y deben ser cumplidas de manera disciplinada y completas

Entender de una vez por todas estos cambios, que superan la organización productiva del siglo pasado y las mentalidades que la sostienen, puede ayudar a alejar las falsas afirmaciones de que quienes hacen teletrabajo están de vagos y no prestan ningún servicio a la sociedad o al empleador.

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Héctor L. Blanco González.
Doctor en derecho de la Universidad Estatal a Distancia
Master en derecho público y licenciado en derecho de la Universidad de Costa Rica
Exmagistrado suplente de la Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia
Exasesor legislativo
Exprofesor de derecho laboral de la UCR

 

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