Houston, tenemos un problema

Traer muestras originales de nuestra formación planetaria, tiene un valor incalculable. La Tierra ha sufrido, desde su formación, el impacto de muchísimos asteroides similares y más grandes. Algunos de ellos han traído los componentes básicos para que evolucionara la vida en este planeta, de ahí la trascendencia de conseguir muestras originales.

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José Mª Moreno Ibáñez.

La nave espacial OSIRIS-REx llegó al asteroide Bennu el 3 de diciembre de 2018.

Ahora, al conocer en detalle la superficie tan irregular del asteroide, plagado de rocas y piedras (por la seguridad de la nave espacial, que tiene como objetivo descender a su superficie para tomar muestras), el Equipo de la Misión de la NASA ha invitado al público en general, a participar en el estudio de otras áreas más adecuadas para el descenso. Necesitan un catálogo completo de todas las rocas cerca de los posibles sitios de recolección, para eligir el área de contacto que sea más segura. Para ello invitaron a quien lo deseé, y pueda aportar soluciones, a ayudar al equipo de la misión OSIRIS-REx para solucionar esta tarea esencial; esto fue lo que expresó Dante Lauretta, investigadora principal de la misión en la Universidad de Arizona, Tucson.

Para esta propuesta de cooperación, la NASA colabora con CosmoQuest, un proyecto elaborado por el Instituto de Ciencias Planetarias que apoya las iniciativas de ciencia ciudadana. 

CosmoQuest se fundó en 2012 como una Asociación donde las personas puedan reunirse y trabajar en proyectos científicos de la NASA, aprender la misma ciencia que se enseña a los estudiantes de Astronomía y colaborar con científicos profesionales en formas significativas que mejoren nuestro conocimiento del Universo. 

 Los voluntarios realizarán las mismas tareas que los científicos planetarios: medir las rocas de Bennu, y mapear sus rocas y cráteres mediante el uso de una interfaz simple de web. También podrán identificar en el asteroide otras características, que sean científicamente interesantes, para una mejor investigación posterior.

Créditos: NASA / Goddard / Universidad de Arizona

Uno de los mayores problemas de esta misión, que el Equipo descubrió hace cinco meses después de llegar al asteroide, es que Bennu tiene una superficie extremadamente rocosa y cada roca representa un peligro para la seguridad de la nave, todo ello significa un gran riesgo para el objetivo de la toma de muestras. El Equipo está pidiendo a los científicos ciudadanos, voluntarios, que desarrollen un mapa de los peligros potenciales que entraña la superficie del asteroide.

Asteroide Bennu. Credit NASA/Goddard

Bennu es un asteroide proximo a la Tierra (PHA, significa que su distancia minima de aproximación a la Tierra es inferior a 7,5 millones de kilometros) de 490 metros de diámetro que se acerca al Sol cada 1,20 años, en un punto interior a la órbita de la Tierra y se aleja llegando casi hasta la órbita de Marte.

Bennu fue descubierto por LINEAR (un programa de NASA, Fuerzas Aereas de USA y MIT’s Lincon Laboratory que, en otros objetivos, tiene el de la localizacion y seguimiento de asteroides cercanos a la Tierra) el 11 de septiembre de 1999.

Cuando se seleccionó al asteoide para ser destino de la sonda espacial Osirix-Rex, la Sociedad Planetaria convocó un concurso para ponerle nombre. El torneo lo ganó un niño de nueve años, que sugirió el nombre Bennu (un ave asociada con el dios egipcio Osirix, el de los muertos y la resurrección).

Hasta agosto del 2019, la sonda espacial estará orbitando al asteroide a una distancia de 680 metros para analizar unas erupciones de partículas (fenómeno  no conocido hasta ahora en un asteroide) que en él se producen y hasta que llegó la sonda no se habían detectado. Desde la llegada de Osirix-Rex han sido registradas 11 eyecciones de materiales. Durante la primera erupción, gran parte de la materia expulsada por el penacho quedó en el espacio, pero el Equipo de seguimiento pudo comprobar que parte de las partículas se mantuvieron un tiempo en órbita  para luego caer sobre la misma superficie del asteroide. Esto podría significar que algo del material que se expulsa desde el interior, podría recogerse, una vez que la nave espacial se pose para tomar muestras.

Originalmente, el plan era posarse en un sitio despejado que tenía aproximadamente 50 metros de diámetro. Pero debido al número de rocas existentes, el Equipo no ha podido encontrar hasta ahora un lugar idóneo. Para salvar el proyecto han comenzado a buscar sitios que puedan ser candidatos más pequeños para posarse y poder cumplir con su objetivo.

Los asteroides como Bennu son cuerpos originarios de los primeros tiempos de la formación del Sistema Solar hace 4.500 millones de años, ricos en carbono. Obtener una muestra de esta antigua roca espacial ayudaría a los científicos a reconstruir la historia de nuestro sistema planetario.

Los meteoritos, los restos de asteroides y cometas que caen en la Tierra, pierden la mayoría de sus componentes primigenios durante su entrada en la atmósfera. Por ello, traer muestras originales de nuestra formación planetaria, tiene un valor incalculable. La Tierra ha sufrido, desde su formación, el impacto de muchísimos asteroides similares y más grandes. Algunos de ellos han traído los componentes básicos para que evolucionara la vida en este planeta, de ahí la trascendencia de conseguir muestras originales.

La sonda, cuando se decida el lugar de descenso, tocará la superficie durante un tiempo para recoger algunas muestras. Una vez hecho esto, se introducirán en una Cápsula de Retorno de Muestras y se sellará. La nave retornará en marzo de 2021, viajará durante dos años y medio y llegará a la Tierra en septiembre de 2023. No aterrizará, sino que se activarán unos paracaídas y la cápsula, con sus muestras, será lanzada cerca de algún lugar predeterminado de EE.UU., donde será recogida. Después, la sonda quedará en órbita alrededor del Sol, quizás para una nueva misión.

Referencias:

AC/19.52
San Joaquin de Flores 21/06/2019

 

José Mª Moreno Ibáñez (AC 19/52),  es Arquitecto Técnico por la Universidad Complutense de Madrid.Socio fundador de la Asociación de Astronomía “Astromares” (Sevilla-2007)
Astrónomo aficionado (especialidad Asteroides y Cometas). Ha cursado Astronomía por The University of Arizona. «Observación de la Tierra desde satélites» (Agencia Espacial Europea) y «El cielo nocturno» Orion. (Open University London)

 

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