Iglesia Católica en Nicaragua: una más en el «silencio de los inocentes»

Amigos de Nicaragua reporta:

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Desde la crisis política que se acentúo en Nicaragua en el 2018, la ya deteriorada relación entre el Gobierno Ortega-Murillo y la Iglesia Católica llegó a un punto sin retorno, uno en el que la iglesia se mantiene con bajo perfil, bajo ataque y con mínima intervención en la crisis.

En los últimos 41 años las relaciones entre la Iglesia Católica y el gobierno Sandinista no han sido fáciles, incluso en el 2020 El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) responsabilizó al Gobierno de 24 ataques en contra de la institución católica.

«Todos estos ataques a la Iglesia Católica confirman que el régimen Ortega Murillo quebranta el derecho a la libertad de conciencia, de pensamiento, y de religión, establecidos en la Constitución de Nicaragua y la Declaración Universal de Derechos Humanos», indicó el CENIDH en uno de sus informes.

En su momento, el obispo nicaragüense Silvio Báez (quien se encuentra fuera de Nicaragua por razones de seguridad) tildó al Gobierno que preside Daniel Ortega de «dictadura» y de estar detrás de los ataques que considera serían parte de una estrategia.

En respuesta, Ortega calificó de «golpistas» a los obispos y los acusó de ser «cómplices” de «fuerzas internas y de grupos internacionales» que, a su juicio, actúan en Nicaragua para derrocarlo.

Una mordaza que no ¨afloja¨

Durante la Semana de la Libertad Religiosa, presidida en el mes de junio, los Obispos de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos recalcaron las agresiones en contra de la Iglesia Católica en Nicaragua, entre ellas atentados, asedios, profanaciones y amenazas a jerarcas y líderes eclesiásticos. Los líderes religiosos manifestaron que las acciones fueron realizadas por fanáticos del régimen Ortega-Murillo.

¨Con violencia para reprimir la disidencia, el gobierno apunta más hacia la iglesia católica¨ ha recalcado La Conferencia Episcopal.

El cuerpo de fieles católicos en Nicaragua ronda el 46% de la población, razón por la cual el régimen Ortega-Murillo ha mostrado, sin éxito, interés en utilizarlo con fines políticos. Para el 2018, en el diálogo nacional entre los manifestantes y el gobierno, la Iglesia Católica figuró como mediador y no pudo rechazar a los manifestantes solicitando que solicitaron ayuda en contra del régimen, y con ello la relación iglesia-gobierno terminó de fracturarse.

En un comunicado de prensa emitido recientemente, la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua, señaló que la ciudadanía debe exigir el respeto del voto popular en las elecciones generales del 7 de noviembre, proceso electoral en el que el régimen pretende permanecer en el poder.

“Frente al panorama electoral debemos exigir con los medios disponibles el respeto al voto del pueblo para que las elecciones sean creíbles, justas y transparentes”, dicta el documento.

Desde su cuenta de Twitter, Monseñor Báez, manifestó su opinión acerca de la persecución hacia los líderes políticos que pretenden derrotar a Daniel Ortega en las elecciones de noviembre próximo:

“La dictadura arrecia la represión cada día y está dispuesta a todo para impedir elecciones libres”, creamos en la fuerza de la verdad y de la solidaridad y mantengámonos unidos. ¡Dios bendiga a Nicaragua!”, escribió el líder religioso.

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