Jack D. Torres Leandro: Territorialidad e Innovación

0

Jack D. Torres Leandro, Académico

En un mundo donde abundan las preguntas, leyendo al poeta mexicano

Netzahualcóyotl nos deja una reflexión, partiendo de las siguientes líneas: “¿Con qué he de irme, ¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra? ¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra? Dejemos al menos flores, dejemos al menos cantos”; siendo propia la creencia que en los territorios existen grandes oportunidades de desarrollo.

Con esto en mente, la innovación dentro de las empresas, con el devenir de los años se ha tornado en un importante reto en un mundo donde la competencia cada vez va en aumento en las diferentes industrias y segmentos de mercado, según Pla-Barber et al., 2007.

En este sentido, las empresas que ofrecen productos que se adaptan a las necesidades y deseos de los clientes objetivo y ese mercado más rápido y eficiente que sus competidores están en una mejor posición para crear una ventaja competitiva sostenible tal y como lo exponen Alegre et al., 2006, evaluadas a partir de la eficiencia y eficacia de los productos innovadores que han sido imbuidos dentro de los mercados prospectados.

Si estos productos generan réditos para las empresas, se esperaría buscar los mecanismos para propiciar la generación de valor compartido entre el gobierno local y la empresa en aras de erradicar niveles de pobreza, fomentar la generación de emprendimientos, entre otros aspectos.

Considerando lo anterior, las empresas deben asumir el liderazgo para volver a unir los negocios con la sociedad. Actualmente, existen empresas más avanzadas y líderes que reconocen esta necesidad; emergiendo elementos promisorios para complementar los procesos de innovación dentro de las organizaciones y la gestión social en el cual están inmersas en apego a su demografía actual.

Si tomamos como punto de partida el efecto constante que han venido teniendo el agotamiento de los recursos naturales en el mundo, tal y como lo plantea Urra (2015), enfatizando la relevancia sobre la energía; esto por cuanto sin su consumo no es posible el crecimiento económico.  En la escala mundial, los hidrocarburos aportan más de la mitad de la energía primaria consumida, y más de 4 quintas partes provienen de los combustibles fósiles (hidrocarburos más carbón); en particular, el 32% del consumo energético primario global proviene del petróleo, siendo la fuente energética más utilizada.

Tomando en consideración lo anterior, es menester trascender de los combustibles fósiles y con ello garantizar una economía más robusta para los años venideros, haciéndole frente a los retos del cambio climático.

Por ejemplo, la economía humana utiliza fósiles y otros recursos para soportar y empoderar el trabajo; para producir y utilizar el capital. La productividad laboral ha sido altamente correlacionada con el uso incremental de la energía por trabajador; en donde la energía, el capital y el trabajo han sido combinadas en las economías humanas para mejorar los recursos naturales (generados por la fluidez de la energía) en la consecución de bienes y servicios, Hall et al. 2001; por lo cual Costa Rica no es la excepción a esta constante mundial.

En lo relacionado al papel del Gobierno, el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (por sus siglas IFAM) se prospecta como un actor preponderante de la presente conversación, siendo un ente público un elemento clave para el desarrollo de los Gobiernos Locales y el Sector Municipal de Costa Rica.

A partir del artículo 4 de la Ley de Organización y Funcionamiento del IFAM (Ley No. 4716 del 09 de febrero de 1971), se constituye para fortalecer el régimen municipal, estimulando el funcionamiento eficiente del Gobierno Local y promoviendo el constante mejoramiento de la administración pública municipal.[1]

Después de esta exposición sumaria, es de interés contextualizar la situación actual del régimen municipal,  la Contraloría General de la República de Costa Rica, año con año, ha venido dándole seguimiento a la gestión de los gobiernos locales a través del Índice de Gestión Municipal ( en adelante por sus siglas IGM)[2], en el cual los temas evaluados se organizan en 61 indicadores organizados en cinco ejes a saber: a) Desarrollo y Gestión Institucional, b)Planificación, participación ciudadana y rendición de cuentas, c) Gestión de Desarrollo Ambiental, d) Gestión de Servicios Económicos (se evalúa la gestión vial principalmente), e) Gestión de Servicios Sociales.

Considerando así el asunto, cada uno de los temas evaluados a través del IGM, responde a aspectos normativos y técnicos relativos a la gestión de todas las municipalidades. Indudablemente los resultados generados a partir del informe en mención le permiten a las municipalidades promover acciones de mejora y a la vez impactar positivamente en la satisfacción de las necesidades de sus comunidades; sin embargo, ¿es suficiente?

Así las cosas, se busca introducir el concepto de valor compartido, mismo que involucra la creación de valor económico de una manera que resulte en la sociedad al abordar sus necesidades y desafíos; buscando que las empresas compartan sus beneficios con el progreso social.

En este contexto se pretende introducir lo ratificado por Porter y Kramer (2011), en lo siguiente: “…La capacidad de crear valor compartido es igualmente posible en las economías avanzadas y en los países en desarrollo, aun cuando las oportunidades específicas pueden variar. Las oportunidades también diferirán notoriamente entre los diversos sectores y empresas, pero toda empresa las tendrá”.

A su vez, otro de los conceptos por amalgamar, se denomina la Economía del Bien Común[3] , entendiéndose una alternativa teórica del capitalismo de mercado y a la economía planificada desde la creación de un marco legal vinculante para la generación de valores de orientación empresarial y incentivos a sus participantes.

Sus cimientos se fundamentan en los valores reconocidos de la gran mayoría de las constituciones democráticas del mundo, en la cual se promueve una estrategia para el cambio del modelo económico a partir de 3 dimensiones fundamentales: económica, política y social tal como lo expone Urra (2015).

Éstos fenómenos que están ocurriendo ,entre otros que actualmente se conocen, ofrecen la posibilidad de ejecutar un gran impacto en la economía, las costumbres y la vida en general en todos los países y todas las regiones del mundo.

Sin duda alguna, el propósito de las empresas debe ser encauzado a la búsqueda sostenida de la creación de valor compartido y dejar de lado los pensamientos financieros radicados únicamente en las utilidades. Con lo anterior, de alguna forma u otra traerá consigo una  nueva oleada de innovación y crecimiento de la productividad en la economía del país.

Para condensar lo dicho, al sumar, conceptos como los descritos, dentro de las organizaciones con los gobiernos locales se pretende propiciar la generación de valor a un ámbito social, permitiendo brindar oportunidades para la comunidad, tanto en infraestructura como aspectos sociales, y en su defecto mejorar los niveles económicos de sus habitantes por medio de la gestión de la innovación.

 

Referencias bibliográficas:

Pla-Barber, J., & Alegre, J. (2007). Analysing the link between export intensity, innovation and firm size in a science-based industry. International Business Review, 16(3), 275-293.

Alegre, J., Lapiedra, R., & Chiva, R. (2006). A measurement scale for product innovation performance. European Journal of Innovation Management, 9(4), 333-346.

Hall, C., Lindenberger, D., Kümmel, R., Kroeger, T., & Eichhorn, W. (2001). The Need to Reintegrate the Natural Sciences with Economics Neoclassical economics, the dominant form of economics today, has at least three fundamental flaws from the perspective of the natural sciences, but it is possible to develop a different, biophysical basis for economics that can serve as a supplement to, or a replacement for, neoclassical economics. BioScience, 51(8), 663-673.

Urra, J, A, (2015): “Escenarios de desarrollo humano ante nosotros; lo que la Ciencia evidencia y la academia y la práctica empresarial aún obvian”, Work in Progress.

Porter, M., & Kramer, M. (2011). La creación de valor compartido. Harvard Business Review, 89(1), 32-49.


[1] Fuente: Sitio Web IFAM

[2] Contraloría General de la República, informe: Índice de Gestión Municipal.

[3] Por sus siglas EBC.


COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box