Jack Loeb Casanova: Los valores distinguen al buen empresario

Las personas son quienes dan valor a una empresa; no importa el tamaño, ni el volumen de sus operaciones financieras; la disciplina, la honradez, el esfuerzo, el buen servicio, son valores propios de una visión empresarial a largo plazo.

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Jack Loeb Casanova, Empresario

Tener valores es rentable. Son el activo principal de un empresario, cotizan como si fueran acciones en la Bolsa de la Ética y la Moral. Quien los vive tendrá beneficios y rendimientos en todos los negocios que emprenda.

Se aprenden en la familia, los padres los transmiten a sus hijos y son puesto a prueba en el trabajo cotidiano, en la relación con los demás. En los momentos de dificultad sostienen al empresario, porque son como mojones en el camino de la vida.

Los valores mejoran la competencia, porque es más sano disputar en el mercado de bienes y servicios,  con quienes poseen un marco ético, moral y legal sólido. La moral eleva la eficiencia en las empresas y saca a relucir lo mejor de cada trabajador y compañía.

Las personas son quienes dan valor a una empresa; no importa el tamaño, ni el volumen de sus operaciones financieras; la disciplina, la honradez, el esfuerzo, el buen servicio, son valores propios de una visión empresarial a largo plazo.

Es así porque para medir el efecto positivo de los valores es necesario mucha paciencia y tolerancia; la retribución no es inmediata, pero se avanza un día a la vez.

Si una empresa tiene una estrategia basada en los valores, logra que sus productos atraigan al consumidor, y se posicionan en los primeros lugares en el mercado. Las personas van a preferir comprar aquellas marcas alineadas con sus principios morales.

Cuando un joven acude a una entrevista laboral, tiene el derecho de solicitar al futuro patrono que le exponga cuáles son sus valores, para decidir si coinciden con los suyos y aceptar el empleo.

Las nuevas generaciones deben de ser muy exigentes en ese tema, porque solo así sentirán pasión por lo que hacen; así tendrán firmeza en sus objetivos  y aprovecharán cada oportunidad, para desplegar sus talentos.

La juventud costarricense debe cuidar sus valores, para cumplir a cabalidad el papel que tienen en la transformación del país.

Para ello es fundamental la educación; solo un país educado puede desarrollarse, pero esa formación debe privilegiar la enseñanza de los valores humanos; cuando la persona se acostumbra a actuar bien, le será más difícil actuar mal.

Los valores nunca se negocian, ni en lo personal ni en las empresas. Ceder, equivale a un desfalco empresarial, al deterioro de la salud moral y financiera de cualquier emprendimiento.

 

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