Jacobo Schifter: Estamos felices con el desastre encima

El gobierno del PAC está funcionando como el de la “normalización” checa. Con el IVA a punto de iniciar, los ticos vamos a tomarnos y saborear nuestro café, a culpar a Carlos Alvarado de los males, podemos, si hacemos algún chorizo, viajar a Estados Unidos, el paraíso. Finalmente, tenemos a Repretel y a Telenoticias para que nos asusten con los males que les pasan a los demás. Somos unos desgraciados pero desgraciados de pura vida, felices de vivir aquí.

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Jacobo Schifter Sikora, Historiador (Ph.D).

Hace unos 15 años en Lituania un grupo de filósofos se reunió para analizar la felicidad como fenómeno político. La pregunta era qué hace felices a los ciudadanos. Uno de los casos estudiados fue el de la Primavera de Praga en Checoslovaquia. Esta fue un período de liberalización política y de protesta como estado comunista después de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó el 5 de enero de 1968, cuando el reformista Alexander Dubček fue elegido Primer Secretario del Partido Comunista de Checoslovaquia (KSČ), y continuó hasta el 21 de agosto de 1968, cuando la Unión Soviética y otros miembros del Pacto de Varsovia invadieron el país para reprimir las reformas democráticas. Checoslovaquia permaneció controlada por la Unión Soviética hasta 1989, cuando la Revolución de Terciopelo finalizó pacíficamente el régimen comunista. Las últimas tropas soviéticas abandonaron el país en 1991. Después de la invasión, Checoslovaquia entró en un período conocido como «normalización»: los líderes posteriores intentaron restaurar los valores políticos y económicos que habían prevalecido antes de que Dubček obtuviera el control de KSČ.

Lo más extraño del asunto es que a pesar de la invasión y la represión, los checos tienen buenos recuerdos sobre el período de normalización. Los filósofos quisieron, entonces, hacer una lectura del porqué. Cuatro cosas encontrarían como básicas para que explicar la felicidad checa:

  1. La ausencia esporádica de productos en una economía que provee lo básico
  2. Un grado de divorcio entre el líder y el pueblo
  3. Tener un paraíso ni muy cerca ni muy lejos
  4. Ser recordados de las miserias del Tercer y Cuarto Mundo.

Si a ti te gusta el café y lo tomas todos los días sin que nunca falte, lo considerarás como algo ordinario pero, si una vez te falta, lo verás como extraordinario. Entonces, el café faltaba una vez al mes y la gente estaba más contenta. Los checos temían, como la mayoría de los pueblos, a la democracia directa. Preferían que un líder asumiera las decisiones de la vida política: era mejor culpar al Partido de todas las desgracias. Así se limpiaban las manos de todo lo que no servía. Adicionalmente, para consolar a los checos, el Estado les dio permiso para visitar Alemania Occidental. Esta rica nación estaba ni muy cerca ni muy lejos y les permitiría saborear el Primer Mundo, paraíso terrenal. Finalmente, la prensa los bombardeaba con las malas noticias de otros países para que sintieran alivio por vivir en un país en que ya no pasaba nada.

El gobierno del PAC está funcionando como el de la “normalización” checa. Con el IVA a punto de iniciar, los ticos vamos a tomarnos y saborear nuestro café, a culpar a Carlos Alvarado de los males, podemos, si hacemos algún chorizo, viajar a Estados Unidos, el paraíso. Finalmente, tenemos a Repretel y a Telenoticias para que nos asusten con los males que les pasan a los demás. Somos unos desgraciados pero desgraciados de pura vida, felices de vivir aquí.

 

El autor es Historiador, profesor universitario, fundador del Instituto Latinoamericano de Prevención y Educación en Salud (ILPES), autor de numerosas publicaciones sobre sexualidad, Premio Aquileo J. Echeverría en Ensayo.

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