Jacobo Schifter: Fake News – El asesinato de Kitty Genovese

Si los americanos prefieren también, en caso de un asesino matando a una mujer frente a sus narices, no hacer nada, ¿no es esto prueba de la propensión humana a ocuparse solo de sus problemas personales?

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Psychology Today
Kitty Genovese

Jacobo Schifter SikoraHistoriador (Ph.D).

En la madrugada del 13 de marzo de 1964, una joven de 28 años llamada Kitty Genovese volvía a su casa del trabajo conduciendo un Fiat rojo. Mientras caminaba cerca del edificio de su apartamento, fue asaltada por un sujeto armado con un cuchillo. Genovese gritó, y un vecino la escuchó, abrió su ventana y pegó un grito: “¡Deja a esa chica en paz!”. El atacante huyó y Genovese, herida, caminó hasta el vestíbulo de su edificio donde se recostó. Minutos después su atacante regresó, la violó y volvió a apuñalarla. Genovese moriría, después de gemir por horas sola en la calle y ante vecinos que preferían, para no oírlos, aumentar el volumen de sus radios, poco después de que su victimario escapase por segunda vez. Dos semanas después, el New York Times publicó un extenso artículo sobre el caso en portada, que empezaba así: “Durante media hora, 38 ciudadanos respetables y respetuosos de la ley en Queens vieron como un asesino acechó y apuñaló a una mujer en tres ataques distintos en Kew Gardens. En cada ocasión, regresó, encontró a su víctima y volvió a apuñalarla. Ni una persona telefoneó a la Policía durante el asalto; un testigo llamó luego de que la mujer hubiera muerto”.

Este artículo ha sido lectura obligatoria para todos los cursos de sociología, psicología, ética, criminalidad en las universidades. Se estudió el asesinato como muestra fehaciente de la indiferencia en las grandes urbes. La gente prefiere no oír ni ver nada con el fin de no inmiscuirse en un asesinato.

El problema es que casi todos los hechos que relatan son falsos. En The Witness (Netflix) Bill Genovese, su hermano, regresa años después y conversa con todas las personas involucradas que pudo encontrar vivas y descubre que la gente llamó a la policía pero sus pedidos de auxilio fueron ignorados al principio. Kitty Genovese no murió sola en la calle, como dijo originalmente ese artículo del New York Times; de hecho, murió en la ambulancia, acompañada por una vecina, camino de un hospital, atendida por médicos, gracias a que sus vecinos pidieron ayuda.

El periodista del NYT lograría la gloria con este artículo que dejó por fuera la evidencia que no calzaba con su objetivo. Este reportaje hizo historia, dejó a la ciudad como cuna de la indiferencia y lavó la culpabilidad de los alemanes que fueron testigos del genocidio y no hicieron nada. Si los americanos prefieren también, en caso de un asesino matando a una mujer frente a sus narices, no hacer nada, ¿no es esto prueba de la propensión humana a ocuparse solo de sus problemas personales? ¿Podemos culpar a los alemanes por haber hecho lo mismo? La exposición de que el NYT mintió y alteró la historia no va a hacer que la lección moralista falsa sea borrada del inconsciente colectivo. Cientos de miles de universitarios por más de treinta años la aprendieron y la hicieron parte de sus creencias. Uno de los muchos casos de lo que Trump ha llamado “Fake News”.

 


El autor es Historiador, profesor universitario, fundador del Instituto Latinoamericano de Prevención y Educación en Salud (ILPES), autor de numerosas publicaciones sobre sexualidad, Premio Aquileo J. Echeverría en Ensayo.

 

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