Jacobo Schifter: La gran falacia de los liberales

Existe un problema con esto. Nuestro país no es moderno; es cuántico. La plata sí cae del Cielo y si nos hacemos los rusos, no habrá problema.

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Jacobo Schifter SikoraHistoriador (Ph.D).

El ICE está en rojo. Los liberales aducen que los miles de millones que debe serán, a la larga, pagados por todos nosotros. Es economía elemental: la plata no cae del Cielo; de algún lugar tendremos que sacarla para cancelar esta y otras deudas. Existe un problema con esto. Nuestro país no es moderno; es cuántico. La plata sí cae del Cielo y si nos hacemos los rusos, no habrá problema.

Existe una aerolínea cuyo sistema de venta de boletos da 24 horas para cancelarlos. Si tomas un vuelo, nadie se dará cuenta de que viajas prestado: cuando llegas a tu destino, haces la transferencia y apareces como que pagaste al contado. De esta manera, uno viaja de San José a París sin desembolsar un cinco y con un crédito excelente en Sugef.  Sin embargo, si un inspector de vuelos te pidiera tu boleto, estarías de polizón. El sistema quedaría al descubierto y entraría en crisis.

La física cuántica propone que el universo funciona de la misma manera. De un momento a otro, surgen partículas nuevas que toman energía de otras y que como se auto destruyen en un corto tiempo, no quedan registradas. O sea, igual que el viajero del caso anterior, viajan gratis en el universo. El problema es que estas partículas violan las mismas leyes de la creación y de cualquier banco: nadie puede, sin usar energía,  aparecer y desaparecer.

Un electrón, por ejemplo, puede crear un protón y violar el principio de la energía constante siempre y cuando lo reabsorba y el medio no tome nota de ello. Pero, ¿quién sería «el medio» que lo registre? Pues en este caso, Dios que es el creador. Y si Dios no se da cuenta por ser un asunto tan pequeño, Él será omnipotente pero no omnisciente ya que existen cosas que ni él mismo se entera. Einstein estaba en lo correcto cuando dijo que Dios no hace trampa. Pero en lo que falló es darse cuenta que al mismo Dios, las partículas, se la hacen. Y si Dios mismo puede no darse por enterado, ¿por qué vamos a hacerlo nosotros?

Esto sirve para ilustrarnos que el universo está compuesto de préstamos. Si no tuviéramos la física cuántica, no nos hubiéramos dado cuenta. En realidad,  el problema es nuestro: al indagar los secretos del universo, vemos que este no es una cuenta bancaria que si sacas dinero, se registra. Imagínate si  te dejaran retirar un peso y que tu cuenta siga igual. Pues si el universo funciona así, también debe hacerlo el cosmos social. Los pensionados millonarios reciben sus pensiones, las vice ministras cobran los sobresueldos,  la Caja puede pagar otros tantos a sus doctores, hay plata para  los pluses salariales, el ICE seguirá perdiendo plata, Albino cobra su buenísima pensión, los embajadores comen riquísimo, los rectores y los jueces ganan sueldos de Primer Mundo.

¿Cómo lo hacen? Pues igual que las partículas cuánticas: se robaron la plata mientras nadie las observaba. Y los que algún día la pagarán serán seres aún no nacidos, virtuales, que en realidad hoy no existen. ¡Sigamos la pachanga!

 

El autor es Historiador, profesor universitario, fundador del Instituto Latinoamericano de Prevención y Educación en Salud (ILPES), autor de numerosas publicaciones sobre sexualidad, Premio Aquileo J. Echeverría en Ensayo.

 

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