Jacobo Schifter: Los gays de viaje a Europa

Aunque creamos que los últimos términos son políticamente correctos, igual que en los casos de la epidemia, cada salto incluye todo el prejuicio de la anterior palabra. Al final, "gay", "trabajadora del sexo", o "Afro-americano" han cuadriplicado el prejuicio. 

0

Jacobo Schifter SikoraHistoriador (Ph.D).

Como los medios de Costa Rica no quieren publicar nada del sexo gay (aunque con lo del género no se cansan de hacerlo) hoy quiero relatar lo que es para algunos homosexuales (los que trabajan en las Universidades  y en el gobierno central y tienen sueldos millonarios) viajar al Viejo Continente y tener sexo con los nativos. Tengo que empezar con los italianos porque todos sabemos que Dios los hizo perfectos. Ellos saben que son los hombres más hermosos del mundo y ninguno va a volverte a ver a menos que lleves tu aguinaldo y una tarjeta roja sin límite.

Cuando uno entra a un bar en Roma, lo normal es sentirse como una cucaracha pequeña porque los italianos son tan altos que no nos pueden ver (a menos que lleves tacones altos).Además, no les puedo decir cómo es el sexo con ellos porque son tan listos que ni te das cuenta. Pero me cuentan que les encanta llevarte a aprender a manejar en la noche a La Sabana de Roma.  Si prefieres ir a un sauna, te encontrarás más sotanas guindando que en la Conferencia episcopal. Roma no es una ciudad liberal y aún no tienen el matrimonio gay, mejor te vas para París.

Los galos tienen fama de ser los mejores amantes y de haber inventado los perfumes para disimular que no se bañan nunca. Pero sus habilidades amatorias están exageradas.  Para los ticos que tenemos maestras que no quieren leer, ellos esperan que sepamos algo de filosofía y de historia. Y  lo único que sabemos es que nuestra embajadora, la tía Pochita,  gana más que Zaz. El sexo es bastante malo y no tienes derecho a quejarte porque recuerda que ellos inventaron la guillotina.

Si cruzas el mar y te vas a Inglaterra, tendrás la peor experiencia. No solo los ingleses tienen los dientes más feos del mundo ( Los gringos se salvaron por comer Avena Quaker) sino que si quieres un macho alfa, no encontrarás ninguno. En Inglaterra, no puedes distinguir entre los heterosexuales de los homosexuales. Los hombres son tan afeminados como Mat Smith y esto se debe seguramente por admirar tanto a la reina.  El gay más masculino que encontré fue Elton John. Así que mejor te regresas al Continente.

No se te ocurra, si eres pasivo, irte para Suiza. En ese país han confundido el pacifismo y la neutralidad con la pasividad sexual. Si quieres un macho ahí, búscate mejor una cabra. Además, el país es de la mar de aburrido y una mala copia de San José de la Montaña. No te recomiendo que vayas porque es carísimo y la leche de cabra no es buena para tu estómago.

No conozco un amigo que no fantasee con los alemanes. Desde que hemos visto a los de la raza aria desfilando en paso de ganso, nos hemos morboseado. Más aún si pertenecemos a los partidos de derecha o al Frente Amplio, que tiene más antisemitas escondidos que el partido de Le Pen. El sexo aquí es para los que les gusta el sado masoquismo. No te lo recomiendo porque es como tener sexo en San Sebastían.  En mi caso, tengo que reconocer que he tenido el peor sexo de mi vida en ese país porque a cada rato me están pidiendo perdón.

Así que opté por irme para Turquía. Si miras las telenovelas  te darás cuenta que los turcos son muy masculinos y muy celosos. Pero uno se confunde porque en lo más íntimo te gritan “Jalá, Jalá” y no se sabe si te están bendiciendo con Mahoma o es que quieren que te jalés de inmediato.

Sin lugar a dudas, el sexo español es el mejor de Europa. Tienen expresiones muy cariñosas que a veces no entendemos pero que nos expresan mucho sentimiento. A mí me encanta cuando me dicen mamacallos, por ejemplo. O cuando tengo sueño después del sexo y me dicen que me vaya a dormir la mona. ¡Son muy poéticos! Pero tener sexo con ellos es como acostarte con tu tío abuelo.

Sin embargo, el mejor sexo gay, lo repito, se da en Costa Rica. Eso sí, no te metas con uno de Alajuela. No has terminado de salir del motel en donde te regalan papas fritas cuando  ya te están poniendo el apodo de meneíto.

 


El autor es Historiador, profesor universitario, fundador del Instituto Latinoamericano de Prevención y Educación en Salud (ILPES), autor de numerosas publicaciones sobre sexualidad, Premio Aquileo J. Echeverría en Ensayo.

 

Del mismo autor le podría interesar:

 

 

También podría gustarte

Comentarios

Cargando...