Jacobo Schifter: Los sexomismos

¿Qué pasará si ahora tendremos adictos a tener sexo con uno mismo? Obviamente, tendremos una nueva orientación sexual, los "sexomismos" y posiblemente, de acuerdo con los psiquiatras, una nueva perversión. Esta no será igual a la adicción al onanismo porque estaremos teniendo relaciones con otro, aunque el otro sea ahora, yo mismo.

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Jacobo Schifter SikoraHistoriador (Ph.D).

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Cada nuevo invento, nos dice Paul Virilio, filósofo y arquitecto italiano, crea un nuevo desastre. La invención del automóvil dio luz a los accidentes en las carreteras, los trenes, al descarrilarse, los aviones a las tragedias aéreas y los barcos, a los hundimientos. La invención del Internet ha traído sus propias catástrofes como su caída (¡horror de horrores!), que produce más ansiedad que un tsunami. El mismo condón ha provocado, cuando falla, los embarazos no deseados. Los carnavales de Palmares, la muerte de yeguas que caen en alcantarillas.

Lo que Virilio no contempla es que cada invento también crea sus propias patologías. El descubrimiento del vino trajo las borracheras; el de la cocaína en piedra, las sobredosis y el Internet, la adicción a estar en línea. Tenemos, hoy día, grupos de adictos a Facebook, a Instagram a Wattsapp y a otros sitios siderales. O sea, gente que cada vez menos puede vivir en el aquí y en el ahora. Pero un invento que ha pasado inadvertido por las enfermedades que creará es el de los Google glasses.

Estos anteojos que sirven para muchas cosas, entre ellas conectarse en línea, tomar fotos con solo guiñar el ojo, solicitar información para guiarnos en un lugar desconocido, traducirnos rótulos y conversaciones en idiomas distintos y comunicarnos por correo o teléfono con personas en otros países mientras caminamos en San José, tiene un truco adicional: si uno los tiene puestos y mira a una persona que también los tiene, se ve a sí mismo. Antes de analizar la patalogía que va a producir, tenemos que agregar que ya de por sí, los Google glasses crearán otras condiciones lamentables. Por ejemplo, uno podrá programarlos para no ver cosas que nos molestan. Con una indicación, estos borrarán las presas en las carreteras, la basura, los gritos, la pobreza y todas aquellas personas que no queremos ver. Con Google glasses, uno podrá vivir en el primer mundo sin salir del tercero o cuarto en donde estamos. Con un clic, desaparecerá en una visita familiar, la suegra y los sobrinos. En otro, no veremos a nadie tocando el vidrio del carro para pedir limosna. Obviamente, los anteojos podrán eliminar los huecos de las calles y cuando caemos en uno de ellos, hacernos creer que estamos en los carros chocones de Palmares. Tanto nos harán la vida más linda, que la gente se hará adicta a ellos.

Pero veamos una patología más seria. Si para tener sexo, las dos personas se ponen los anteojos, se verán a sí mismas. O sea, el sueño de los narcisistas se hace realidad. De ahora en adelante, los físico culturistas y los participantes de Boca en Boca no necesitarán, para desempeñarse, los espejos. Oscar Arias realizará su sueño: encontrar una persona igual de quién enamorarse. Villalta hallará la única persona que lo entienda porque comparte sus ideas comunistas no comunistas, Otto tendrá a un hombre igual de guapo que él y Justo  se echará los caballos a él mismo en un motel. Finalmente, Epsy no tendrá que llevar a su marido en la maleta.

¿Qué pasará si ahora tendremos adictos a tener sexo con uno mismo? Obviamente, tendremos una nueva orientación sexual, los «sexomismos» y posiblemente, de acuerdo con los psiquiatras, una nueva perversión. Esta no será igual a la adicción al onanismo porque estaremos teniendo relaciones con otro, aunque el otro sea ahora, yo mismo. Al principio, la gente discriminará en contra de este grupo y lo obligará a formar sus propias comunidades y lugares de ligue. Pronto, abrirá el primer bar sexomismo en San José. La verdad es que los «sexomismos» serán vistos como enfermos por un tiempo pero pronto la sociedad post moderna se dará cuenta que representan el futuro sexual. En primer lugar, son más honestos al buscar a una persona que se les parezca tanto que no tendrán los conflictos que tenemos los demás.

¿Serán más fieles los sexomismos?

Para nada. Pronto empezarán a buscar a otras personas que se pongan los anteojos porque se aburrirán de ellos mismos y la excitación se dará no por la forma en que uno se vea sino por lo que tenga por dentro.

Las bodas de sexomismos serán más rápidas. No será necesario hacer la pregunta de si se querrán toda la vida.

 


El autor es Historiador, profesor universitario, fundador del Instituto Latinoamericano de Prevención y Educación en Salud (ILPES), autor de numerosas publicaciones sobre sexualidad, Premio Aquileo J. Echeverría en Ensayo.

 

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