Jacobo Schifter: Nostradamus predice para Costa Rica

En vista de que ningún sector tiene apoyo mayoritario  y que las alianzas políticas son tan extrañas y contradictorias, ni existe un proyecto que nos saque de la crisis, lo único que queda es un odio incontrolable. Igual que en los años de 1940, Nostradamus predeciría que estamos cerca de una guerra civil.

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Jacobo Schifter SikoraHistoriador (Ph.D).
Los adivinadores como Nostradamus no miran el futuro pero son buenos lectores del pasado. Estudian las características de una persona o de la sociedad y de ahí hacen sus predicciones. Entonces, podemos imitarlo y mirar hacia atrás para luego ver adelante. Aunque apenas estamos empezando a recibir información sobre la guerrilla del 7 de Julio, la alianza de ideologías no podría ser más extraña. Tenemos a dos o más guerrilleros que parecieran simpatizantes, amigos y conocidos de los evangélicos, lo que se reafirma con sus denuncias de la ideología de género y de los derechos de la comunidad LGBT. Por otro lado, una simpatizante de los palestinos aparece de la nada. La mujer, Plasticina Gamboa,  seguramente es primero una antisemita que en vez de defender las invasiones de tierras en las comunidades indígenas, prefiere irse a Israel a apoyar a los terroristas palestinos. Los evangélicos generalmente apoyan Israel, ¿entonces qué hacen con una alianza con la izquierda antisemita? Finalmente, los guerrilleros parecen estar con los sindicalistas que resienten un gobierno que es visto como liberal en asuntos económicos. Su aparición en el mapa se da en medio de una gran agitación fomentada, aparentemente,  por los sindicatos y los estudiantes.
Esta inusual alianza no es un fenómeno nunca visto en Costa Rica. Para los años de 1940, algo parecido se dio. Para las elecciones de 1948, Calderón Guardia representaría el populismo y Otilio Ulate, la oposición. La oposición estaba conformada por una alianza entre la oligarquía y el movimiento de Figueres; sin embargo, estos dos grupos fueron los aliados menos adecuados; Figueres odiaba a los gamonales cafetaleros y estos desconfiaban de él. En el sector del calderonismo, estaba la Iglesia, el Partido Comunista y la clase obrera, así como los sectores medios que laboraban para el Estado y el pequeño sector privado del país; aunque la unión de la Iglesia y del Partido Comunista era tan contradictoria como la de Figueres con la clase oligárquica. Esto tendría consecuencias durante y después de la guerra civil ya que ninguno de estos sectores tenía una mayoría de electores y lo más importante, tampoco los unía ningún proyecto en común.  Figueres entregó el poder a Ulate porque se dio cuenta que no podía poner en marcha ninguno de sus planes con su alianza con la oligarquía nacional.  La democracia costarricense nació, así como producto de la neutralización de clases durante la guerra civil: ninguna fuerza o clase social podía gobernar de manera autoritaria y las elecciones eran para todas, el mal menor.
No solo tenemos una alianza contradictoria entre sindicatos y evangélicos, sino que también injerencia extranjera (En los años 1940, la Legión del Caribe y ahora posiblemente del radicalismo árabe que tiene base en Nicaragua). Al mando está un presidente débil, inexperto, sacado a última hora de la manga (Teodoro Picado en 1940) y una crisis económica aguda (La Segunda Guerra Mundial ayer y el descalabro fiscal hoy). En vista de que ningún sector tiene apoyo mayoritario  y que las alianzas políticas son tan extrañas y contradictorias, ni existe un proyecto que nos saque de la crisis, lo único que queda es un odio incontrolable. Igual que en los años de 1940, Nostradamus predeciría que estamos cerca de una guerra civil.

 

 

El autor es Historiador, profesor universitario, fundador del Instituto Latinoamericano de Prevención y Educación en Salud (ILPES), autor de numerosas publicaciones sobre sexualidad, Premio Aquileo J. Echeverría en Ensayo.

 

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